San Sinforiano, el que se burló de los forofos de Cibeles
Sinforiano
Hijo adolescente del senador Fausto y de Augusta, una de las primeras matronas cristianas de Borgoña, fue martirizado por burlarse de un séquito que llevaba una estatua de Cibeles.
Diosa oriunda de Frigia, conocida como la Diosa Madre, la Gran Madre o la Madre de los Dioses, el poder de Cibeles se extendía sobre toda la naturaleza, cuya potencia vegetativa personificaba. Era honrada en las montañas de Asia Menor, desde donde su culto se extendió por todo el mundo helénico y más tarde, por el romano. Hasta las postrimerías del Imperio se celebró en su honor un rito orgiástico en cuyo transcurso los sacerdotes se castraban a sí mismos.
No es razonable mofarse de gentes dispuestas a llevar su fanatismo a tales extremos, pero decidido a demostrar que los cristianos no tenían nada que envidiarles, Sinforiano se inclinó de buen grado ante la espada mientras desde el público su madre lo exhortaba: «Sé valiente hasta el final. A nosotros, los cristianos, no nos pueden robar la vida, tan sólo pueden transformarla».
Y de algún modo el verdugo se la transformó, haciéndolo santo.
