ESPAÑA: Un lustro perdido, el horror cotidiano
Gracias a Sin Permiso La derrota de los cinco años Por Gregorio Morán / La Vanguardia La doctora era de una especialidad que no recuerdo, quizá neuróloga, porque yo había perdido fuerza en una de mis piernas y me pidió que hiciera unas flexiones. Mientras estaba comportándome como un paciente disciplinado, ella, que sabía que me dedicaba a eso de la escritura y los análisis, me preguntó: «¿Qué…
