LA INTERNA PERONISTA: Es con Axel y con Cristina

Reflexiones sobre la interna peronista a ochenta años del 17 de octubre

La altura de Cristina, el éxito de Axel

POR SERGIO ZABALZA*

Alentar los internismos del peronismo está a la hora del día en el golpeado y trastabillante reducto anarco-neoliberal. Que si no lo saludó; que si el hijo fue a verla en lugar de estar con el gobernador; y bla bla. Toda la batería gorila para generar intrigas, sospechas y desconfianza en las filas del campo nacional y popular.

No es para menos. La derecha ha recibido un golpe de nocaut impresionante, histórico, fulminante. Están desorientados, sin rumbo. Las pseudo medidas tomadas por el gobierno transparentan no solo su flagrante ineptitud, sino la soledad en que el Poder real –desde los centros financieros mundiales hasta sus sucursales criollas– lo están dejando hundirse.

Quienes se refriegan las manos son los que esperan el naufragio para acomodarse en su reemplazo. Desde el ingeniero que no logró lograr lo logrado hasta la denominada ruta del medio van alimentar todo tipo de versiones sobre la interna peronista con el fin de esmerilar un triunfo popular arrollador. Desde ya esto no significa negar las tensiones ´presentes en el amplio abanico peronista. Se trata de ver qué se hace con ellas. Por empezar no hacerle el juego a las terminales mediáticas que desde el domingo a las 18 horas no cesan de enfatizar todo rumor, gesto, o palabra capaz de inocular intrigas, traiciones y peleas en el movimiento justicialista.

Por ejemplo: se dice “Cristina no está a la altura” para referirse a su no mención del gobernador tras el triunfo de Fuerza Patria del domingo pasado. Lo cierto es que la altura de Cristina está en el balcón de su prisión en San José 1111. Cristina es un símbolo viviente, algo que el gorilismo no tuvo, no tiene ni jamás tendrá. De hecho, a partir del 10 de junio de este año en que la CSJN la proscribió y la encarceló, aquel siniestro titular de Clarín: “la bala no salió, pero el fallo sí saldrá” se les volvió en contra. Hoy la frase podría ser: “el fallo que sí salió, los exterminó”.

Alentar la condena a Cristina fue el mayor error de Jamoncito. Basta recordar el “Hola, que tal” de la ex presidenta dicho desde su prisión ante el silencio amoroso de quinientas mil personas en la Plaza, para colegir la ascendencia que una lideresa ostenta por mérito y derecho propio. La trabajosa unidad que logró el peronismo para estas elecciones y las de octubre no hubiera sido posible sin el balcón de San José 1111.

Lo cierto es que, en tanto símbolo, tan importante es lo que haga y diga Cristina como lo que nosotros  –la dirigencia y los que estamos en el llano– hagamos con ella. El peronismo es una fuente simbólica inagotable. Tras los comicios del 7 de septiembre ha surgido un líder autor de una jugada magistral. Axel Kicillof es un gobernador que –pese a las infames maniobras del gobierno nacional– pudo llevar adelante una gestión más que digna en el principal distrito de nuestro país. Alguien que arriesgó y ganó. Alguien que con derecho propio puede mostrarse como futuro líder del movimiento justicialista y presidente de la Nación.

En el campo progresista –o como quiera llamarse a los movimientos políticos populares que se oponen a la ultraderecha en el mundo– esto es inédito. Un nuevo líder que surge sin la necesidad de la herencia de un muerto/a. Desde este punto de vista “el fallo que sí salió…” es inagotable. La consigna Cristina libre debe seguir acompañando la lucha para acceder a la cima del poder político con Axel de presidente y Cristina en libertad.

Debemos aprender a convivir con un líder y una lideresa. No le hagamos el juego a la usina de rumores de la derecha. Hoy los problemas de internas en el peronismo obedecen más a su inmensa riqueza simbólica que a la mezquindad de sus actores (que desde ya existe y lejos estamos de negarla). Los problemas que afronta nuestro país son extremadamente graves y el dolor que afronta nuestra gente es inmenso.

El próximo 17 de octubre se cumplirán ochenta años del acontecimiento con que los trabajadores hicieron su formal ingreso en la vida política del país. Que cada uno y cada una hagamos lo necesario para que el triunfo en las venideras elecciones legislativas nacionales esté a la altura de aquella gesta inolvidable.

*Psicoanalista. Doctor en Psicología por la Universidad de Buenos Aires.

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Un comentario

  1. Completamente de acuerdo con Zabalza, pero tampoco hay que darle letra a los intrigantes y sembradores de desconfianzas en las filas del campo nacional y popular. Ahora hay que agachar la cabeza y cerrar filas para combatir en octubre.

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