MALVINAS – ANTÁRTIDA. No sólo entregan a los británicos la pesca, también las islas y, todavía más grave, el continente blanco
La Argentina me pone mazorquero. Nunca he sido ideológicamente nacionalista y durante la guerra de Malvinas, exiliado en Barcelona, junto con la CADHU, abogué por la paz, en el entendimiento de que Argentina no tenía la más mínima chance de derrotar militarmente a la indisoluble alianza EEUU-Gran Bretaña, y que la cuenta la pagarían con su carne y su sangre nuestros colimbas de 18 años. Pero considero que la soberanía…
