GRIPE AVIAR: La pandemia que ha matado 200 millones de aves ya saltó a los mamíferos
El próximo tren pandémico se acerca a los humanos

La epidemia en curso de gripe aviar ya se describió el año pasado como la mayor ola de infección que haya tenido lugar en el planeta. La Organización Mundial para la Salud Animal habla de 200 millones de aves muertas, entre las silvestres y las aves de corral sacrificadas. Se ha extendido a todos los continentes, excepto Australia y la Antártida, por lo cual se puede hablar de pandemia.
La actual gripe aviar está dominada por el virus H5N1, y 2022 fue el año de mayor aumento en el salto a otras especies: se infectaron focas, delfines, ballenas, lobos marinos, zorros y pumas. En diciembre de 2022 el virus mató a un grupo de 700 focas en el Mar Caspio a la vez, lo que sugiere que no se contagiaron de las aves sino que el virus estaba dentro del grupo de mamíferos.
Pero fue en el mes de octubre del año pasado cuando saltaron las alarmas mundiales: una mutación del H5N1 surgida en una granja de visones (¡otra vez los desafortunados visones!) en Galicia (España) se extendió rápidamente entre los animales causándoles neumonía hemorrágica y los 52.000 fueron sacrificados. Los visones pueden infectarse tanto con la gripe aviar como con la gripe humana por lo tanto, en ellos pueden surgir mutaciones capaces de hacer el salto a los humanos.
Hasta que un virus con potencial de pandemia realmente pueda desencadenarla, tiene que romper varias barreras. Pero en nuestra época, los virus han encontrado tres aliados poderosos: las macrogranjas de cría intensiva de animales, la globalización y el calentamiento global.
Mientras tanto, ¿en qué deben estar pensando las élites? A juzgar por la poca atención que prestan a los científicos -que advierten que el riesgo de que el virus salte a los humanos, es actualmente «real y muy preocupante» y que el potencial pandémico de la gripe aviar, ahora es igual o superior al de los coronavirus- seguramente deben estar esperando el momento de fabricar «las vacunas necesarias», como las que tantos beneficios reportaron a las multinacionales farmacéuticas durante la última pandemia.
