Jugando con el planeta: El proyecto HAARP y los terremotos, tsunamis y meteoritos / 2

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Escribiendo en cualquier buscador «A4-0005/1999» se puede leer el documento del Parlamento Europeo que reseño debajo. Me limito a los párrafos referidos al proyecto HAARP (Programa de Investigación de Alta Frecuencia Auroral Activa).Señala el documento que este proyecto infringe el Derecho Internacional por lo que tiene que ser investigado por un órgano internacional independiente. Estados Unidos ni siquiera acudió a la audiencia a la cual fueron invitados a exponer sobre el proyecto HAARP. Pasaron 14 años de esto, y por lo que se ve continuaron con lo suyo sin que nadie los incomodara, con la excepción de ambientalistas de su propio país. Durante todo este tiempo crearon una amplia red de desinformadores que llaman «conspiranoicos» a quienes intentan llevar el tema a la opinión pública .EEUU parece tener un arma capaz de freír al planeta entero  al margen de todos los convenios internacionales, precisamente ellos que tanto humillaron a Irak con  los famosos «inspectores» que buscaban inexistentes armas de destrucción masiva,  y que ahora presentan a Irán como una amenaza ¡porque quiere tener ¡energía nuclear! ¡Cuánta desvergüenza! Los subrayados en rojo del documento de la UE, son míos. Añado este documental que a pesar de ser de realización muy rudimenaria, sintetiza bastante bien el tema, empezando por las vehementes sospechas de los rusos de que el terremoto de Haití, que en 2010 mató a más de 300 mil personas y dejó a un millón y medio sin hogar, fue inducido. Montserrat Mestre.

PRIMERA PARTE DE ESTA NOTA

Informe de la resolución del Parlamento Europeo sobre HAARP (1999)

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El 14 de Enero de 1999 el Parlamento Europeo emitió un informe, el A4-0005/1999, sobre medio ambiente, seguridad y política exterior. Anteriormente, en la sesión del 13 de julio de 1995, se había remitido al Presidente del Parlamento, la propuesta de resolución presentada por la europarlamentaria finlandesa Elisabeth Rehn sobre la utilización potencial de recursos de carácter militar para estrategias medioambientales, ante la Comisión de Asuntos Exteriores, Seguridad y Política de Defensa y ante la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Protección del Consumidor.
La entonces europarlamentaria Elisabeth Rehn (Helsinski, 1935) pertenece  al Partido del Pueblo Sueco de Finlandia, un partido afiliado a la Internacional Liberal y que defiende los derechos de la minoría sueca de Finlandia. Fue la primera mujer ministra de Defensa en su país (1990-1995). Fue candidata presidencial en 1994 y en el 2000. Al frente del Ministerio de Defensa aumentó el gasto militar y se gastó 13 mil millones de marcos finlandeses comprando aviones de combate «para garantizar la  adhesión de Finlandia al mundo occidental»… seis meses después de la desaparición de la URSS.
Fue esta europarlamentaria ferozmente anticomunista la que presentó al Parlamento Europeo una propuesta de resolución contra «la utilización de recursos militares para estrategias medioambientales». No los ecologistas alemanes ni parlamentarios de izquierda  sospechosos de «antiamericanismo».
 
El Parlamento Europeo se pasó  casi 4 años estudiando el tema, del 95 al 99. Pero habló claro cuando emitió el  informe A4-0005/99 «Vista la audiencia sobre el programa HAARP y las armas no letales celebrada por la Subcomisión de Seguridad y Desarme de la Comisión de Asuntos Exteriores en Bruselas el 5 de febrero de 1998…
 
En el punto T, señaló: «Considerando que, pese a los convenios existentes, la investigación en el sector militar sigue basándose en la manipulación medioambiental como arma, tal y como pone, por ejemplo, de manifiesto el sistema HAARP con base en Alaska…».
 
En el 21: «Considera que debe lucharse contra el secreto que rodea la investigación militar y que debe promoverse el derecho de transparencia y control democrático de los proyectos de investigación militar…».

En «Aspectos  Jurídicos de la Actividad Militar» hay varios puntos dedicados al Programa HAARP:

27. «Considera que el HAARP es un asunto de interés mundial debido a sus considerables repercusiones sobre el medio ambiente y exige que los aspectos jurídicos, ecológicos y éticos sean investigados por un órgano internacional independiente antes de continuar la investigación y los ensayos; lamenta que el Gobierno de los Estados Unidos se haya negado reiteradamente a enviar a un representante que preste declaración, ante la audiencia pública o cualquier reunión posterior que celebre su comisión competente, sobre los riesgos medioambientales y para la población del Programa de Investigación de Alta Frecuencia Auroral Activa (HAARP) que se está financiando en la actualidad en Alaska…».

 

28. «Pide que el grupo encargado de evaluar las opciones científicas y tecnológicas (STOA) acepte examinar las pruebas científicas y técnicas disponibles en todos las conclusiones de las investigaciones que se están llevando a cabo en la actualidad sobre el programa HAARP, con el objeto de evaluar la naturaleza exacta y el grado de riesgo de este programa para el medio ambiente local y mundial, así como para la salud pública en general…».

 

29. «Pide a la Comisión que, en colaboración con los Gobiernos de Suecia, Finlandia, Noruega y la Federación Rusa, examine las repercusiones medioambientales y para la salud pública del programa HAARP para el Antártico y que le informe de sus conclusiones…».

 

30. «Pide, en particular, que se celebre un convenio internacional para la prohibición global de toda la investigación y desarrollo, ya sea militar o civil, que tenga como finalidad aplicar los conocimientos químicos, eléctricos, de vibración de sonido u otro tipo de funcionamiento del cerebro humano al desarrollo de armas que puedan permitir cualquier forma de manipulación de seres humanos, incluyendo la prohibición de cualquier despliegue actual o posible de dichos sistemas…».

 

37. «Encarga a su Presidente que transmita la presente resolución al Consejo, a la Comisión, a los Estados miembros y a las Naciones Unidas.»

 

Después, el documento del Parlamento Europeo le dedica a HAARP todo un apartado, con el título: «HAARP – un sistema de armas destructor del clima»:

 

«El 5 de febrero de 1998 la Subcomisión de Seguridad y Desarme del Parlamento Europeo celebró una audiencia sobre, entre otras cosas, el HAARP. Se invitó a representantes de la OTAN y de los EE.UU., pero declinaron la invitación.»

 

«La subcomisión lamenta que los EE.UU. no enviaran a un representante para responder a las preguntas o aprovechar la oportunidad de comentar el material presentado (22)

 

«El HAARP es un proyecto que llevan a cabo conjuntamente la fuerza aérea y la marina de los Estados Unidos, junto con el Instituto Geofísico de la Universidad de Alaska, Fairbanks. Experimentos similares se están realizando también en Noruega, probablemente en el Antártico, así como en la antigua Unión Soviética (23). El HAARP es un proyecto de investigación que utiliza instalaciones terrestres y una red de antenas, cada una equipada con su propio transmisor, para calentar partes de la ionosfera (24) con potentes ondas de radio. La energía generada calienta partes de la ionosfera, lo que produce agujeros en la ionosfera y «lentes» artificiales.»

 

«El HAARP puede utilizarse para muchos fines. Mediante la manipulación de las características eléctricas de la ionosfera se puede controlar una gran cantidad de energía. Si se utiliza como arma militar, esta energía puede tener un impacto devastador sobre el enemigo. El HAARP puede enviar muchos millones más de energía que cualquier otro transmisor convencional. La energía también puede dirigirse a un blanco móvil, lo que podría constituir un potencial sistema antimisiles.»

 

«El proyecto permite también una mejor comunicación con submarinos y la manipulación de condiciones climáticas globales. Ahora bien, también es posible hacer lo contrario e interferir las comunicaciones. Mediante la manipulación de la ionosfera se pueden bloquear las comunicaciones globales a la vez que se transmiten las propias. Otra aplicación es la penetración de la tierra (tomografía) con rayos X a una profundidad de varios kilómetros para detectar campos de petróleo y gas o instalaciones militares subterráneas. Otra aplicación es el radar sobre el horizonte, y definir objetivos a larga distancia. De esta manera, se puede detectar la aproximación de objetos más allá del horizonte. Desde la década de los cincuenta los EE.UU. han realizado explosiones de material nuclear en los cinturones Van Allen (25) para investigar el efecto de las explosiones nucleares a esa altura sobre las comunicaciones de radio y la operación del radar gracias al pulso electromagnético que desprende una explosión. Estas explosiones crearon nuevos cinturones de radiación magnética que cubrieron prácticamente todo el planeta. Los electrones se movieron en líneas magnéticas y crearon una Aurora Boreal artificial sobre el Polo Norte. Con estos ensayos militares se corre el peligro de destruir gravemente el cinturón Van Allen durante mucho tiempo. El campo magnético de la tierra puede destruirse sobre grandes extensiones e impedir las comunicaciones por radio. Según científicos norteamericanos, pueden pasar muchos años antes de que el cinturón Van Allen se estabilice de nuevo. El proyecto HAARP puede resultar en cambios de la situación climática. También puede influir en el ecosistema, especialmente en la región sensible del Antártico.»

 

«Otra consecuencia grave de HAARP son los agujeros de la ionosfera causados por las potentes ondas de radio. La ionosfera nos protege de la radiación cósmica. Se espera que los agujeros se cierren de nuevo, pero la experiencia con la capa de ozono hace pensar lo contrario. Esto quiere decir que hay agujeros considerables en la ionosfera que nos protege.»

 

«Debido a sus considerables efectos sobre el medio ambiente, HAARP es un asunto de interés mundial y debe cuestionarse si las ventajas de este sistema realmente son superiores a los riesgos. Hay que investigar los efectos ecológicos y éticos antes de proseguir con la investigación y los ensayos. HAARP es un proyecto casi desconocido y es importante que la opinión pública sepa de qué se trata.»

 

«El HAARP está vinculado a 50 años de investigación espacial intensiva de marcado carácter militar, incluyendo el proyecto «guerra de las estrellas», para controlar la alta atmósfera y las comunicaciones. Este tipo de proyectos deben considerarse como una grave amenaza para el medio ambiente, con un impacto incalculable sobre la vida humana. Incluso ahora, nadie sabe el impacto que podrá tener el proyecto HAARP. Debemos luchar contra el secreto en la investigación militar. Hay que fomentar la transparencia y el acceso democrático a los proyectos de investigación militar y el control parlamentario de los mismos.»

 

«Una serie de leyes internacionales (el Convenio sobre la prohibición de la utilización militar o de cualquier utilización hostil de las técnicas de modificación el medio ambiente, el Tratado Antártico, el Tratado sobre los principios que rigen las actividades de los Estados en la exploración y utilización del espacio exterior, incluyendo la luna y otros cuerpos celestes, así como el Convenio de las Naciones Unidas sobre la ley del mar) ponen en duda no sólo la base humanitaria y política del proyecto HAARP sino también su base jurídica. El Tratado Antártico dispone que el Antártico debe utilizarse exclusivamente para fines pacíficos (26). Esto significa que el proyecto HAARP infringe el Derecho internacional. Todas las implicaciones de los nuevos sistemas de armas deben ser investigadas por órganos internacionales independientes. Deben elaborarse también nuevos acuerdos internacionales para proteger al medio ambiente de su destrucción innecesaria en tiempo de guerra.»

 

En las «Conclusiones», leemos:

 

11. «Considera que el sistema de los EE.UU. de manipulación militar de la ionosfera, HAARP, con base en Alaska, que es sólo una parte del desarrollo y despliegue de armas electromagnéticas para seguridad exterior e interior, es un ejemplo de la amenaza militar emergente más grave para el medio ambiente y la salud humana, ya que su finalidad es manipular con fines militares esta sección de la biosfera de gran sensibilidad energética, sin que se conozcan todas sus consecuencias, y pide a la Comisión, al Consejo y a los Estados miembros que presionen al Gobierno de los EE.UU., Rusia y otros Estados participantes para que pongan fin a dichas actividades y se celebre un convenio mundial que prohíba este tipo de armas…«.

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