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Atentado a la AMIA: Se cae una impostura

Ofrezco seguidamente un extenso fragmento del investigador oficioso de los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA José Petrosino. Discrepo en muchas cosas sustantivas con él, ya que pretende que los ataques se hayan cometido sin participación de árabes ni de policías pero aún así este texto me parece muy interesante.Respecto a las infundadas acusaciones del fiscal Alberto Nisman (al que el autor considera un «fiscal israelí» en comisión) cabe destacar que apuntan contra el ex presidente iraní entre 1989 y 1997, el ayatolá Hashemi Akbar Rafsanjani, al que la Wikipedia describe «como un conservador pragmático, que apoya una posición de derecha a nivel nacional y una moderada posición internacional, tratando de evitar el conflicto con Estados Unidos mediante la aplicación de políticas proestadounidenses». Tambiém consigna que las órdenes de detencion cursadas por la justicia argentina sin mayores fundamentos puisieron al «gobierno de Ahmadineyad en la incómoda posición» de tener que defender a Rafsanjani, al quien «acusa de corrupción y de ser pro occidental». ¡Qué bardo!

El esperpento AMIA ¿en tren de solucionarse?

Por José Petrosino

Cada día que pasa es más evidente que la negociación obtenida por los persas con la Argentina para desbloquear la causa AMIA, ha sido un misilazo en la línea de flotación del encubrimiento/(des)investigación de ese ominoso atentado, que fue impuesto desde los primeros días a nuestros débiles gobiernos (a todos) por Israel y USA y que fue sostenido hasta ahora por «el caballo de Troya» de sionistas infiltrados en la sociedad argentina.

Lo prueba la desesperación indisimulable en que han entrado.

Ayer se conoció un comunicado de AMIA/DAIA y parte de la agrupación «Familiares y Amigos» de las víctimas que pone en evidencia que el daño sufrido por la falsificación AMIA es irreparable.

Dice entre otras cosas que los firmantes «manifestamos que la única oferta aceptable de cooperación iraní, es la entrega (¿esposados y con un moñito?) de los acusados por el ataque…».

Al pedir lo imposible, muestran la hilacha: Porque es imposible que Irán (y cualquier otra nación digna de tal nombre) entregue a libro cerrado a sus funcionarios y ex funcionarios. No podría hacerlo aunque lo quisiera porque  son ciudadanos iraníes que viven en Irán y están bajo la jurisdicción de la justicia de ese país y no de la injusticia argentina (¡Nisman!), y aquella debe garantizarles elementales derechos de gentes reconocidos universalmente, tal como el de «que ningún residente puede ser entregado a otro país sin un juicio de extradición previo».

Como lo hizo en 2004 Gran Bretaña  luego de detener por la misma acusación a ex embajador de Irán en Buenos Aires Hadi Soleimanpour, cuando llegaron de Argentina las «pruebas» para iniciar el juicio de extradición, los ingleses (no Venezuela o Siria), se las tiraron por la cabeza por ridículas, lo liberaron al iraní y hasta lo indemnizaron por las molestias causadas.

Dijo entonces la Justicia británica, High Court of Justice Queen’s: «Argentina was unable to provide sufficient evidence to support an extradition warrant against him», es decir: «Argentina no pudo aportar pruebas suficientes para apoyar una orden de extradición en su contra».

La desesperación sionista está provocada por la puesta en evidencia de la aviesa maniobra que ha sostenido desde 2007: pedir  lo imposible para que la causa entrara en una vía muerta y queden instaladas en el subconsciente colectivo las falsas acusaciones, de modo quepuedan usarla a destajo contra su enemigo (de ellos pero no de la Argentina), Irán.

También se les cae ahora la falacia de que, a partir de imponer esa condición previa imposible de cumplir y gracias a la complicidad de medios, periodistas y opinadores varios, habían instalado: «que Irán se niega a cooperar»… cuando era exactamente lo contrario: desde hace 18 años los iraníes buscan neutralizar a enemigos que buscan privarlo del único amigo que tenían en la región entonces, una amistad tan estrecha que ni siquiera el bombazo a la Embajada de Israel había podido destruir, por lo que hubo que bombardear la AMIA para torpedearlas.

El escollo que había bloqueado la causa: las exigidas detenciones de los acusados, previas a cualquier otra instancia, se ha caído. Las indagatorias, donde los acusados podrán fácilmente rebatir las inexistentes «pruebas» contra ellos, se van a hacer en «un tercer país», sin la detención de estos.

(…)

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