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BULGARIA: Triunfo electoral de la izquierda soberanista sobre los candidatos de la UE

Desmantelar el modelo oligárquico y fortalecer la condición del Estado, objetivo declarado de la coalición vencedora

Rumen Radev, líder de la coalición vencedora en las elecciones búlgaras

El pasado 19 de abril hubo elecciones anticipadas en Bulgaria por la dimisión del primer ministro pro-europeo, Rosen Zheliazkov, tras las protestas masivas contra las fuertes subidas de impuestos que pretendía implementar y en contra de la adopción del euro. La República de Bulgaria es miembro de la UE desde 2007 pero hasta enero de 2026, no adoptó la moneda común. La gran subida de impuestos, tanto para particulares como para empresas que pretendía imponer  Zheliazkov, un conservador pro-UE, se debía precisamente, a la necesidad de cumplir con los compromisos económicos derivados de la entrada  a la eurozona.

En los comicios, el bando pro-UE contaba con varios candidatos, pero fueron superados ampliamente por la  coalición Bulgaria Progresiva, liderada por Rumen Radev (nacido en 1963 en la entonces República Popular de Bulgaria), ex comandante de la Fuerza Aérea y ex presidente del país en dos ocasiones. El triunfo de la coalición soberanista fue recibido con disgusto en la UE y  los medios conservadores, globalistas, liberales y  “progresistas”, coincidieron en lamentar la victoria de «el prorruso y euroescéptico Rumen Radev».

El filósofo italiano Andrea Zhok (Triste, 1967) comentó con sarcasmo en las redes sociales el disgusto de Bruselas y de la «izquierda» europea por los resultados electorales en Bulgaria. El digital italiano L’Antidiplomatico, lo reprodujo con el título «Bulgaria: No habrá baños unisex, pero sí gas ruso y pensiones más altas. La izquierda de la UE está de luto».

Zhok escribió con ironía que no está claro por qué Radev no se limitó «a promover los baños para personas transgénero y protestar contra la opresión de las mujeres iraníes» sino que se centró en cuestiones obsoletas como fortalecer la sanidad pública, aumentar las pensiones y garantizar una presencia estatal significativa en la economía.

Lo que no es perdonable, sin embargo, es que Radev también reclame el derecho a servir a los intereses del pueblo búlgaro, restableciendo los lazos energéticos con Rusia, dejando de suministrar armas a Ucrania y desafiando el poder excesivo de la Comisión Europea.

El filósofo se burla de la  izquierda y centroizquierda del Viejo Continente que creía que «bastaba con cantar Bella Ciao un par de veces al año, clamar contra el fascismo y el patriarcado». Y ahora los descoloca que siga habiendo gente aferrada a «ideas aburridas»:

Siguen surgiendo vestigios de un mundo pequeño y antiguo: retrógrados, populistas, aferrados a ideas aburridas como el interés nacional, la economía mixta, la justicia social y la existencia de un Estado que no sea simplemente el brazo armado de las multinacionales. 

 

NOTA EN REVUELTA GLOBAL

 

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