MILEI SUEÑA CON UN MUNDO SIN PERIODISTAS. Su violencia discursiva puede pasar –ya ha pasado– a los hechos
Adiós a la democracia: Milei ordenó cerrar la Sala de Prensa de la Casa de Gobierno, algo que ni siquiera parece haberle pasado por la cabeza a Videla y demás dictadores militares.

Todo indica que Trump fue pedófilo y que Milei estaba obsesionado con niñitos de jardín de infantes bañados en vaselina y encadenados. El mismo lo dijo. Si nunca pasó al terreno de los hechos ha de haber sido, como dicen algunos que lo frecuentaron cuando era pobre y solitario, un masturbador compulsivo. Al menos, no cabe duda de cuan compulsivo es a la hora de tuitear y retuitear ya que «en solo día publicó más de 80 tuits contra la prensa y retuiteó más de 870, llegando a repostear una publicación que pedía declarar al periodismo como ‘organización terrorista'» puntualiza Omar Zanarini.
Está claro que, si pudieran, tanto Trump como Milei harían desaparecer a los periodistas que honran su oficio. Ambos insultan a quienes los critican, incluso a quienes antes los apoyaban. Mientras que a Trump se le soltó la cadena cuando una entrevistadora del afamado programa 60 Minutos (CBS) le recordó que el hombre que se supone quería matarlo había dejado escrito que no podía permitir que violadores y pedófilos lo ensuciaran, en consonancia Milei prohibió la entrada de periodistas a la Casa Rosada, clausurando en los hechos la sala de prensa, lo que no había hecho siquiera la dictadura militar. Y lo hizo justo en el momento en que recibió a Peter Thiel, un forofo de Trump cuya empresa Palantir ayuda con IA a los espías y militares de Estados Unidos e Israel a identificar «blancos» y eliminarlos, muchas veces sin intervención humana (a veces la IA suele fallar, como cuando espachurraron a más de 160 niñas en Irán) y sin tener en cuenta «daños colaterales» como se probó hasta la saciedad en Gaza. Frente a lo cual, espiar, chantajear y difamar periodistas parece un juego de niños.
En este contexto, y a pesar de mi tirria por FOPEA y por ADEPA, es altamente recomendable leer y difundir el meduloso y prolijo trabajo de Omar Zanarini que lleva por tíitulo Ataques de Milei a la prensa: del discurso de odio a la violencia política y tiene como bajada «El rol de la arquitectura cognitiva y el encuadre presidencial en la construcción del periodista-enemigo».

Zanarini demuestra que el desgobierno anarco-capitalista que encabezan los hermanos Milei lleva a cabo «un programa sistemático de hostigamiento institucional que utiliza el aparato del Estado para instalar en el sentido común la figura del periodista-enemigo». Y que cuando el presidente apunta con la palabra, enseña dónde otros pueden golpear», de lo que el ejemplo de lo que le sucedió a Pablo Grillo es por ahora el máximo ejemplo.
El antecedente de lo sucedido a mediados de los ya lejanos años ’70 y el contexto de los centenares* de colegas asesinados en Gaza, Cisjordania y Líbano por el régimen genocida de Israel, hace que sea urgente e difundir el trabajo de Zanarini.
Más y buena información aquí: https://www.conclusion.com.ar/politica/los-argentinos-no-necesitan-una-sala-de-prensa-en-casa-rosada-con-x-alcanza-el-mensaje-que-compartio-milei/04/2026/
Nota
* Según el último recuento del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) publicado el 23 de abril de 2026, las fuerzas israelíes han matado a 260 periodistas: (207 en Gaza, 15 en Líbano, 2 en Cisjordania y el resto en Irán y Yemen).
En este contexto,
