EN DEFENSA DE KICILLOF ante la acusación de que traicionó tanto a Marx como a Keynes

Hace ya unos días recibí un correo de Pedro Cazes Camarero, insigne periodista, boticario y teórico marxista (magister scientiae en Metodología de la Investigación Científica por la Universidad Nacional de Entre Ríos) con el título Ataque teórico a Kicillof:

Queridos compañeros: El dia 14 de este mes, la revista virtual  Tecla Eñe publicó un artículo de Oded Balaban*, un profesor de filosofía emérito de Israel, que criticaba el libro de Axel Kicillof sobre Keynes ya muy conocido, con mucho vuelo teórico y bastante mala leche (N. del E.: Entre Keynes y Marx: la doble deserción de Kicillof, es el título del trabajo de Balaban). Personalmente pienso que no hay que regalar espacios innecesarios, así que escribí una refutación y se la mandé por mail a la revista «Tecla Eñe» que hasta ahora no se dio por enterada.  les envío el artículo y mi devolución. Abrazos.
Confieso que debates teóricos como presentado superan mis capacidades. Me pasa algo parecido que con la lectura de Lacan. Casi siempre he tenido algún amigo lacaniano (el último, Pepe Slimobich, antes Germán García, siempre Osvaldo Arribas) al que escuchar con atención y encontré en ellos muchas veces vuelo poético sin terminar de entender cabalemente de que se trata el artefacto teórico. Del mismo modo, y a pesar de haber tratado hace ya muchos años y en Barcelona de leer (y entender) El Capital con la guía del rosarino Helios Prieto, y de tener amigos versados en la materia como Jorge Barreiro Cavestany, nunca pude terminar de incorporar completamente la sapiencia de Marx, a quien igualmente admiro por lo que si pude. Pero, como nacional y popular soy pragmático, y a pesar de mis simpatías por Trotsky en su enfrentamiento con Stalin y mi deriva hacia la izquierda nacional, la pe, la de, la eme, la o y vuelta a empezar, si hay algo tengo claro es que la reacción no dejó que el movimiento nacional concluyese un segundo plan quinquenal; que China es por lejos la nación más desarrollada del orbe, que es así  porque van por el XV, y que eso demuestra la necesidad de un desarrollo planificado de modo centralizado y la patraña castradora de la alternancia entre quienes queremos que haya patria para todos y quienes sirven a las oligarquías apátridas. Que implica que todo lo laboriosamente construido a lo largo del tiempo pueda ser destruido en poco más de un instante por los enemigos de todo lo bueno.
Por otra parte, nunca leí a Keynes ni el libro de Kicillof sobre él.
Concluido este largo soliloquio, déjoles a continuación el enlace con la nota publicada por la Tecla Eñe y a continuación publico la refutación de Pedro.

Entre Keynes y Marx: la doble deserción de Axel Kicillof – Por Oded Balaban

Encuentro, además, que el escrito de Balaban (foto) acaba de ser publicado hoy por El cohete a la luna, lo que realza la importancia de la refutación de Cazes Camarero:

 

P:C.C.

Doy por sentado que el lector ha tenido acceso tanto al libro de Axel Kicillof “Volver a Keynes” (2012/2024, o por lo menos a sus precursores de 2005 y 2007) como a la crítica del Prof. Balaban citada en el título. Partimos de nuestra convicción de que “volver a Keynes” significa para Kicillof volver a leer la Teoría general como un sistema completo, y no únicamente como una teoría de las políticas anticíclicas. El centro de ese sistema es una economía capitalista monetaria, atravesada por expectativas sobre un futuro incierto, en
la cual la inversión privada no asegura por sí misma el pleno empleo y el nivel de producción depende de la demanda efectiva.

Resumen de nuestra crítica a Balaban: La debilidad fundamental de Balaban consiste menos en demostrar que Kicillof sea incoherente que en construir una falsa alternativa: o Keynes o Marx. Kicillof puede ser discutido por la forma concreta en que intenta relacionarlos, pero Balaban convierte de antemano toda contaminación entre ambos sistemas en una “deserción”. Y cuando llega al punto decisivo —la escasez— su acusación se vuelve especialmente problemática, porque él mismo cita a Kicillof afirmando que la
escasez puede explicar la distribución o captura del excedente, pero no su producción.

Paso a desarrollar mi argumentación con la mirada del metodólogo. Balaban debilita todo el andamiaje de su acusación cuando afirma expresamente que la  reconstrucción que Kicillof hace de Keynes es «fiel y precisa». Lo debilita porque de inmediato modifica el criterio de evaluación. Ya no pregunta si Kicillof interpreta correctamente la Teoría General, sino si Keynes habría aprobado el proyecto filosófico de Kicillof.

Según Balaban, como Keynes no quiso ser un crítico marxiano de la economía política, Kicillof lo «traiciona» cuando utiliza sus categorías para interrogar los fundamentos del capital, el interés y la ganancia. Por supuesto, Keynes no pretendió construir una teoría marxista-ricardiana del valor. Pero constatar esta evidencia no permite deducir que sea ilegítimo utilizar las contradicciones y categorías de Keynes para reconstruir problemas que Keynes mismo no quiso desarrollar.

Si aplicáramos el criterio empleado por Balaban rigurosamente, gran parte de la historia de la filosofía quedaría obliterada. Marx no podría desarrollar a Ricardo más allá de Ricardo; Lenin no podría desarrollar a Marx respecto del imperialismo; ni (Gilles) Deleuze podría encontrar en Nietzsche o Spinoza problemas que sus autores no formularon en sus términos posteriores. Balaban confunde así fidelidad con prohibición de una reconstrucción crítica. Pero, además, su argumento tiene además una forma de encerrona. Balaban nos dice que si Kicillof es keynesiano, no debería andar buscando los fundamentos del excedente. Si lo hace, está haciendo una pregunta marxiana, la cual sólo admitiría una respuesta marxiana, esto es, la plusvalía.

La tesis aparece explícitamente cuando sostiene que Kicillof «adopta la pregunta marxiana» pero «rehúsa la respuesta de Marx». Sin embargo, adoptar una pregunta no obliga a adoptar la respuesta del autor que históricamente la formuló. La investigación teórica consiste muchas veces en conservar una pregunta y reformular su respuesta.

Habría deserción si Kicillof hubiese sustituido la teoría marxiana del plusvalor, sin advertencia, por otra teoría. Balaban no afirma ni demuestra en momento alguno que ésa sea la pretensión de Kicillof.

Metodológicamente, lo peor es que Balaban cita a Kicillof diciendo exactamente lo contrario de aquello que después le reprocha. Balaban reproduce al propio Kicillof afirmando que la teoría de la escasez de Keynes puede representar una redistribución del excedente, pero no puede indicar su fuente, y es «incapaz de dar cuenta del origen del excedente». Ahora bien, Balaban viene acusando repetidamente a Kicillof de hacer surgir la ganancia de la escasez. Su tesis central es precisamente que Kicillof sustituye el
plusvalor marxiano por la «escasez keynesiana». Pero si Kicillof nos está diciendo repetidamente que la escasez no explica el origen del excedente, resulta muy difícil acusarlo, justo después, de sostener que la escasez explica el origen del excedente. Para enderezar la montura, Balaban necesitaría demostrar que Kicillof se contradice posteriormente, pero en el artículo no proporciona esa demostración.

Luego, Balaban se sumerge en aguas más profundas. Transforma la cuestión de por qué el capital obtiene un rendimiento y cómo se distribuye el excedente, en la cuestión marxiana de cómo se produce originalmente el plusvalor. Ahí su acusación de incoherencia contra Kicillof se vuelve, paradójicamente, bastante incoherente. Balaban mezcla dos niveles que yo recomendaría mantener separados, esto es, la producción del excedente y la apropiación del excedente.

Marx explica la producción del plusvalor; Keynes analiza fundamentalmente las condiciones bajo las cuales determinada forma patrimonial obtiene un rendimiento monetario, y particularmente cómo la escasez del capital, la preferencia por la liquidez, la tasa de interés y las expectativas permiten la persistencia de ese rendimiento. Pero, ¿por qué diablos ambas cosas no pueden sostenerse a la vez?

El excedente social tiene determinado origen en el proceso productivo; y al mismo tiempo, las instituciones, la propiedad, la escasez, el monopolio y las condiciones monetarias determinan cómo ese excedente es distribuido y capturado. De hecho, el propio Balaban se aproxima a esta distinción cuando llama a la escasez un (muy deleuziano) mecanismo de «captura». Pero después se aterroriza de lo que escribió, y transforma esa distinción entre producción y captura en una incompatibilidad absoluta Marx/Keynes.

La incorporación del pobre Raúl Prébisch tampoco mejora el panorama. Balaban afirma que «la prueba» de la deserción de Kicillof respecto a Keynes sería la ausencia de Prébisch y llega a sostener que el Keynes de Prébisch fue «el único Keynes» realmente útil para la Argentina. Probablemente tenga razón, pero Balaban, que empezó discutiendo si es correcta la interpretación teórica de Keynes por parte de Kicillof, ahora de golpe se pone a discutir qué utilización política y económica de Keynes fue más importante para la Argentina. La ausencia de Prébisch podría ser criticable si el libro prometiese explicar el desarrollo económico argentino, pero nada impide escribir un libro argentino sobre los fundamentos conceptuales de la Teoría General sin incluir la CEPAL, Prébisch, la restricción externa o la industrialización sustitutiva.

Llamar a esa ausencia «prueba» de una «deserción» es retóricamente eficaz, pero retuerce la lógica.

Ahora bien, Balaban no habla simplemente de «tensiones», «límites», «incompatibilidades» o «problemas de articulación»; habla de deserción. La palabra tiene una connotación peyorativa de abandono, traición o infidelidad.

Construye un escenario en el cual Kicillof debe ser disyuntivamente fiel a Keynes o a Marx. Pero justamente el proyecto intelectual que está discutiendo consiste en preguntar qué puede encontrarse en Keynes cuando se lo interroga desde problemas provenientes de Marx. Balaban convierte esa zona de intersección en una falta, delito o pecado; manera bastante peculiar de obliterar de antemano cualquier síntesis o desplazamiento teórico. La «doble deserción» empieza a parecer no sólo una discusión epistemológica sino la construcción de una posición política. Kicillof habría producido una teoría que permitiría presentarse como marxista sin aceptar plenamente la explotación marxiana, y como keynesiano sin asumir plenamente el desarrollismo estructuralista.

Balaban no distorsiona deliberadamente a Kicillof, pero construye una lectura ideológicamente sesgada de Kicillof que lo lleva a exagerar contradicciones, convertir diferencias teóricas en “deserciones” y, en el punto crucial de la escasez, atribuirle una posición que las propias citas reproducidas por Balaban parecen desmentir.

Una última reflexión. Balaban escribe que la escasez no crea el excedente sino que constituye un «peaje» que captura una parte de riqueza producida en otra parte. En el capitalismo industrial clásico, que algunos autores denominan “fordista”, podía formularse: producción de plusvalor → distribución entre ganancia, interés y renta. Pero en el capitalismo contemporáneo del post-fordismo, con General Intellect, propiedad intelectual, plataformas, datos, monopolios tecnológicos y finanzas, la cuestión de la captura deja de ser un fenómeno secundario. La pregunta pasa progresivamente a ser: ¿qué instituciones construyen las escaseces que permiten apropiarse del producto de una capacidad social crecientemente común? Paradójicamente, la palabra que Balaban utiliza contra Kicillof —captura— abre justamente el camino para articular a Marx y Keynes de una manera mucho más productiva que la rígida alternativa que propone su artículo.

Esta polémica apasionante se transfigura en anacrónica, toda vez que trata acerca de un capitalismo irremediablemente perdido entre las brumas del final del siglo veinte y la
irrupción irrespetuosa de la sociedad digital.

NOTA:

*Oded Balaban (nacido como Mauricio Arnaldo Balaban el 22 de agosto de 1946 en Buenos Aires, Argentina) es un filósofo, autor y profesor emérito de filosofía israelí-argentino. Cuenta con un perfil biográfico detallado en la Wikipedia en hebreo y un registro de autoridad en Wikidata. [1, 2]
Resumen Biográfico y Académico:
  • Educación: Se formó en la Universidad de Haifa (donde obtuvo su maestría Cum Laude) y se doctoró en Filosofía por la Universidad de Tel Aviv. [1, 2]
  • Trayectoria: Se desempeñó como director del Departamento de Filosofía y director de la Cátedra de Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Haifa, donde actualmente es Full Professor emérito. [1, 2]
  • Áreas de Especialización: Sus principales campos de estudio abarcan la epistemología, la filosofía política, la ética y la teoría social. Ha investigado ampliamente sobre el sionismo político, los sistemas democráticos y la tolerancia. [1, 2, 3, 4]
  • Reconocimientos: Ha sido galardonado por la Fundación Científica Israelí y distinguido en múltiples ocasiones con el premio a la Excelencia Docente por el prestigioso Instituto Technion de Israel. [1]
  • Familia: Es padre de la conocida actriz y comediante israelí Lirit Balaban. [1, 2]

 

 

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