¡Comienza el kirchnerismo!

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Paradoja: creo que el kirchnerismo nació con la muerte de Néstor. También lo cree Horacio González, a condición de que esclarezca completamente el asesinato de Mariano Ferreyra.  

Escribo mientras Horacio aparece en Visión 7 hablando del reparto de bienes, del frente social y político que se está conformando, de la reconstrucción  del Estado, del «desmonte de las gavillas que ensombrecen a la república». Es curioso: Horacio, Máximo Kirchner y Altamira coinciden en apreciar que el asesinato de Mariano Ferreyra conmovió a Néstor.

Coincido.

Y coincido con Horacio en que se discute a lo largo y ancho de la Argentina el mismo significado de la ley, de la justicia, del Estado y de la vida emancipada. Que la inesperada muerte de Néstor es un infortunio grave pero también inspirador. Que los nombres de Néstor K. y Mariano F. están secretamente entrelazados y que Kirchner sintió la muerte de Ferreyra como un golpe profundo, un hecho que reclamaba ser nombrado con vocablos nuevos y que lo ponía frente a un brutal desafío del destino, una encrucijada que podía desmoronarlo todo. Y que Néstor no pensó en correlaciones de fuerza sino en que era a él mismo al que mataban…  porque la muerte de Ferreyra había desnudado una zona quebradiza de su armado.
Porque ese asesinato es el sacrificio de la nueva militancia juvenil, por lo que es imprescindible que sea esclarecido sin demoraas. Y que para eso es necesario que actué… el kirchnerismo.

También coincido en que para el kirchnerismo en ciernes pueda consolidarse deber poder analizar de manera profunda lo ocurrido. Que será el deseo de forjar una nueva sociedad y una nación recreada o no será. Y el problema que supone tener que ganar a una izquierda miope que lo combate, y a los que, paradójicamente, se oponen a las reformas que los beenefician, reformas que antes habían apoyado. JS

Un grito en el Salón de los Patriotas

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Por Horacio González *
En estos días en que la enigmática severidad de la muerte lo inunda todo, he aquí un nombre: kirchnerismo. ¿Ha comenzado o está por comenzar? Alguien lo gritó de un modo que no habíamos oído antes en el salón donde se velaba a Kirchner. Hubo allí un tierno fetichismo; muchas consignas, gritos desgarradores, espontáneos payadores bramando versos en medio del llanto. Asistí a un luto agreste, tan relacionado con el inmediatismo político como con la religiosidad popular, con la esperanza de nuevos llamados políticos como con el rezo laico que nos hace rebeldes ante la muerte. Nunca se sabe qué hacer en las solemnidades fúnebres, qué tono de voz usar, qué palabras decir. Pero una expresión que fue gritada ante el féretro, rodeado por la Presidenta y varios ministros, me asombró: «¡Comienza el kirchnerismo!».


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