GUERRA EN UCRANIA. No habrá guerra mundial: el objetivo de EEUU es China, por Ricardo Aroskind

El telón de fondo de todo lo que ocurre hoy es un despliegue norteamericano global para que no ascienda China. No hay que perder de vista este eje central nunca.

Se ha planteado una disputa y un tironeo comercial y energético entre USA y China-Rusia por Europa, que sigue siendo un gran espacio económico y político mundial.

El hecho de que China produzca la misma cantidad de bienes industriales que Estados Unidos más Japón más Alemania juntos es un dato contundente de la economía mundial. Por eso, Rusia y China han avanzado mucho en el intercambio comercial y la provisión de energía a los europeos y los norteamericanos quieren hacer retroceder esta situación. Temen un gran espacio euro-asiático que se vaya integrando y que se les vaya de las manos.

Dentro de todas las jugadas que hace EEUU, existe una expansión provocadora de la OTAN contra potencias no subordinadas, como la Federación Rusa.

Nada nuevo: el país que tiene intereses y que interviene en todo el planeta se ofrece para defender a los europeos de una supuesta amenaza expansionista de Rusia.

Hay que entender que la OTAN fue un tratado que implicaba la subordinación estratégica de la política exterior europea a los norteamericanos, en su momento inspirado por el temor al comunismo encarnado por la Unión Soviética.

Europa hoy no tiene casi política exterior propia, ni tiene fuerzas armadas convincentes. Está «amparada» dentro de la OTAN. Por eso ese organismo, conducido por Estados Unidos, no desapareció luego de la caída de la URSS. USA los controla y los mantiene en la inferioridad militar.

Por eso cada tanto Francia y Alemania reflotan la idea de tener fuerzas armadas europeas. Porque saben que así están subordinados. Pero no lo concretan porque es demasiado esfuerzo para las aburguesadas sociedades europeas. Prefieren que sean los norteamericanos los que se encarguen de las operaciones militares reales. El tema es que ahora Europa ve el costo de la dependencia: ningún país europeo está especialmente apurado porque Ucrania entre en la OTAN, ni porque se instalen bases militares occidentales allí, y menos aún que haya ojivas atómicas en condiciones de golpear Moscú en pocos minutos. No es un tema europeo. Pero Estados Unidos sí está interesado en irritar y presionar a los rusos. Consiguió meter a los europeos en este baile, y ahora les exige que rompan vínculos económicos con Rusia, e indirectamente con China.

Así como los norteamericanos calculan y juegan en varios frentes, también lo hacen los rusos. La reacción rusa ha sido muy pensada y calculada. No hay improvisación ni impulso loco. Ha habido larga preparación económico y militar, y mucho estudio de todos los factores en juego.

Aquí en Argentina nos confundimos y pensamos que Putin podría ser como Galtieri y aquellos mandos improvisados que nos metieron en una guerra sin estar preparados en ningún sentido. Nuestras propias dirigencias nos han acostumbrado a no tener mirada estratégica, a no tener largo plazo, a vivir flotando en la desorganización sin dirección alguna.

La Federación Rusa no es así. Tiene densidad histórica y autoconsciencia. Tampoco flotan en la improvisación Estados Unidos, China, la Unión Europea, Japón. Piensan a futuro. Estudian. Tratan de conocer e incidir en el mundo en el que operan. Y en la medida que pueden, planifican.

Estados Unidos, con las medidas que toma para sancionar países -y ahora a Rusia- está invirtiendo la orientación que tenía la globalización, que era la de integrar e interconectar a todos los mercados de bienes y financieros, en función de la prosperidad de las grandes corporaciones globales.

Es raro que el país constructor de la globalización neoliberal ahora trate de desmontar algo que se le fue de las manos. Hoy el planeta se aleja cada vez más del espejismo del libre mercado, porque es un sistema mundial intervenido políticamente para castigar competidores y asustar aliados. El sufrimiento de Cuba y Venezuela es una demostración para todos de lo que les pasa a los que desafinan en la orquesta del orden norteamericano.

Rusia perdió y Rusia ganó

Rusia en su momento perdió políticamente en Ucrania, si su intención era mantenerla como un aliado cercano. Hubo una verdadera invasión comunicacional en ese país, para promover la occidentalización y las fantasías sobre ingresar en la Unión Europea. Tiene algo de comprensible: todos los europeos periféricos sueñan con acceder al bienestar -y al consumo- de los más desarrollados. Las potencias occidentales conquistaron a parte de los ucranianos con la ilusión de que si se unían a la UE sería el camino automático a la prosperidad. Así, muchos ucranianos apoyaron a un régimen furiosamente anti-ruso, que llegó hasta ahora.

Rusia, en cambio, ganó cuando fue capaz de superar el desastroso gobierno pos-comunista del entreguista, corrupto y pro yanky de Boris Yeltsin, una especie de Menem ruso. A ese vendedor del patrimonio nacional y de la soberanía, Occidente lo quería: estaba subdesarrollando Rusia. Lo que Estados Unidos no soporta es que subió al poder de un país importante un nacionalista no colonizado ni controlado. Muy lejos del comunismo, Putin representa una visión formulada desde Rusia de los intereses y las alianzas de ese país. Por lo tanto Rusia volvió a ser «una amenaza».

¿Quién estableció que es Estados Unidos el país que tiene que frenar o premiar países según la evaluación política que realice Estados Unidos? Respuesta: Estados Unidos.

Eso sí: Estados Unidos posee un aparato descomunal y global de formación de imágenes y pensamientos con los cuales genera «opinión pública mundial». Lo que es en realidad una postura ultra nacionalista, centrada en los intereses nacionales exclusivos de Norteamérica, pasa así como «consenso democrático internacional». Hasta los más despreciados y maltratados del planeta nos plegamos a la lucha del «mundo libre» contra los «tiranos».

El gravísimo y reiterado error de las principales potencias atlánticas es creer que son superiores, más inteligentes y más morales que el resto del planeta. Toda esa creencia ficcional está condensada, por ejemplo, en el llamado «excepcionalismo norteamericano».  Esta visión los lleva a considerar estúpidos, brutos e inferiores a los habitantes del resto del mundo.

Ese menosprecio incorporado los puede conducir a equivocaciones políticas graves.

Los norteamericanos ven lo de Ucrania como una oportunidad para debilitar a Rusia, esmerilando a un socio importante de China, y meter a Europa de vuelta en el redil de la Alianza Atlántica, asustándolos con el cuento del oso.

Si piensan que la conducción de la Federación Rusa no pensó en todo esto, y en las debilidades del propio orden norteamericano antes de empezar a actuar, se equivocan.

 

Comentario (1)

  1. eduardolovottihotmailcomar

    perfecto ude como erudito en el tema dice lo que yo me rompo la cabeza en explicar a personas cercanas a mi y no lo logro ….. coincido con este analisis

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