EL CASO NISMAN. Periodista estrella de Clarín publica un libro donde promete que en diciembre habrá más noticias

Compartí

​Nadie me faltó tanto el respeto como el Estado Terrorista cuando allá por octubre de 1976 me dio el pasaporte con el que me fui al exilio, haciendo caso omiso a sus propios archivos en dónde figuraba como brevemente detenido a mediados de 1973 con un arma de fuego y en 1974 en la Superintendencia de Seguridad Federal con un brazalete rojo de la Jotapé que me había escrachado como monto​. Nunca supe si fue por un casi milagroso descuido o porque sus agentes sabían perfectamente que me había alejado a toda velocidad de esa orga hacia más de un año, cuando lo del cuartel de Formosa, y me consideraron insignificante, como esos pececitos atrapados en las redes que los pescadores devuelven al mar, en este caso en aplicación de la doctrina «a enemigo que huye, puente de plata». Sentí entonces un gran alivio, que borró completamente esa impresión inicial de desasosiego por el ninguneo a que me había sometido el poder.

Una sensación de alivio muy parecida siento ahora, al leer este suelto de Clarín. Sentí el mismo desasosiego y ninguneo que entonces cuando la misma editorial que me había contratado -y pagado adelanto de derechos de autor- ​para escribir un libro sobre el caso Nisman y la AMIA, decidió no publicarlo, para publicar en cambio un libro antragónico encargado a Daniel Santoro, el laureado periodista de Clarín que entre otras hazañas denunció la existencia de una cuenta multimillonaria en dólares en un banco de Nueva York que habrían tenido Máximo Kirchner y Nillda Garré… y resultó que no existían ni los millones, ni la cuenta… y ni siquiera el banco.

Tuve una gran depresión con este asunto, la misma que si la chica que nos desvelaba cuando adolescentes se hubiera acostado con ese tipo al que tanto despreciábamos, depresión que ​mudó en una sonrisa cuando hace cosa de un mes Santoro, trucho como sus empleadores, le regaló a Mirtha Legrand un supuesto libro suyo… con las páginas en blanco.

​Bueno, parece que terminó de rellenarlas, y «su» diario publica lo más relevante de él, que es que asegura que después del 10 de diciembre, cuando haya otro Presidente, habrá noticias relevantes. Quizá tanto como la existencia de aquella supuesta cuenta.​

Otra empanada rellena de aire.

Suspiro aliviado. La vida es bella.

Concrentremonos pues en cosas importantes. Por ejemplo, en tratar de que la ictericia, la biliosa peste amarilla no llegue a la Rosada. JS

Clarín 01/11/2015

Los archivos secretos que escondió por si lo mataban

 

Exclusivo.Extracto de “Nisman debe Morir” (Daniel Santoro)

Al tanto del mundo de espionaje en el que tenía que trabajar, Nisman dejó «tres memorias externas» con su denuncia por encubrimiento contra Cristina y con más pruebas, por si lo mataban. Una de las copias se la dio a su madre Sara Garfunkel (74 años). Las semanas siguientes a la muerte, la madre del fiscal y su hermana Sandra estaban aterradas. Sara consultó a un abogado porteño que le consiguió una custodia de la Policía Metropolitana mientras que desde el Gobierno Nacional, en vez de protegerlas como testigos, las denunciaron por lavado de dinero a raíz de la cuenta bancaria oculta que Nisman tenía en Nueva York. Otra de esas memorias fue enviada al exterior, presumiblemente a Israel, reveló una fuente judicial a este autor. Recién se dará a conocer su contenido después de que Cristina deje el poder el 10 de diciembre del 2015 y haya garantías jurídicas de imparcialidad. Nisman reveló a varias personas, entre ellas a un abogado de la colectividad judía —que pidió no ser identificado— que «había guardado más pruebas de su denuncia por encubrimiento en tres lugares distintos». Pero nunca especificó a quiénes les dejó las copias.

En sectores de la colectividad judía se interpretó que la decisión del juez federal Rodolfo Canicoba Corral de llamar a indagatoria a la madre de Nisman, a su hermana, a Lagomarsino y al empresario Claudio Picón por lavado de dinero a raíz de la cuenta bancaria descubierta en EE.UU., «encubre una forma de presión para que la familia no revele nada sobre el contenido de esas copias». Canicoba tomó esa decisión en agosto del 2015, por pedido del fiscal federal y miembro de «Justicia Legítima», Pedro Zoni, cuando la causa por la muerte de Nisman estaba frenada en la Cámara del Crimen porteña por un pedido de Arroyo Salgado. La ex esposa de Nisman quería quitarle la dirección de la investigación a la fiscal Viviana Fein, pero esta finalmente fue ratificada al frente de la causa. Para esas fuentes comunitarias, tanto la indagatoriacomo el allanamiento a la casa de la madre de Nisman, además de otras medidas, también están en sintonía con una búsqueda secreta que emprendieron espías del kirchnerismo de esas supuestas pruebas que Nisman no pudo agregar a su denuncia.

Del departamento de Le Parc, se secuestró un disco de almacenamiento 500 GB, un celular Samsung, un celular Motorola, una notebook Samsung de 500 GB y una Palm marca HP. Pero falta «un celular que le entregó Stiuso a Nisman antes de su viaje a Europa», con el cual se comunicaba con sus secretarias de confianza. Al igual que «varios pendrives con back ups de las escuchas y otras pruebas» que guardaba el fiscal, revelaron al autor desde el entorno del fiscal muerto.


Compartí

Un comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *