OPINIÓN. ¡Tengan mano, compañeros!
POR RICARDO AROSKIND (Economista)
La verdad es que desconozco qué grado de malestar puede haber entre votantes del Frente de Todos. Conozco algunos muy respetables y otros no tanto. Tampoco sé la índole de los argumentos. Escucho a quienes advierten sobre peligros potenciales en el caso de continuar ciertas líneas o cierta falta de acción y me río de quienes esperaban volver al 9 de diciembre de 2015.
Los que nos tomamos en serio al macrismo, los que pensamos que reflejó un conjunto de intereses muy poderosos, los que vimos cómo construyó un sofisticado régimen de dominación social político-mediatico-de espionaje-judicial, los que vimos que apuntaba a continuar en el largo plazo cooptando a sectores conservadores del peronismo, los que observamos cómo se derrumbó por su incoherencia económica, y los que vimos con tristeza cómo a pesar de ser un gobierno nefasto recibió el 40% de los votos, no esperamos milagros.
La candidatura de Alberto Fernández fue el reflejo de varias cuestiones, de las cuales quiero remarcar dos. Una es el logro político-psicológico de la derecha argentina de lavarle literalmente el cerebro a una parte de lxs argentinxs contra Cristina. (Dicho sea de paso el aparato de lavado de cerebro está intacto). La otra cuestión, difícil de abordar, son los propios y diversos errores cometidos durante la gestión kirchnerista, que alejaron a franjas populares que deberían estar de este lado.
Alberto no es Cristina, pero cree en una serie de principios nacionales y populares que lo diferencian claramente del mundo macrista. En el área de economía y en ciencia y tecnología hay un montón de funcionarixs muy valiosos, que están armando proyectos muy importantes para el desarrollo nacional.
Se está completando un cuadro de situación sobre el calamitoso estado de la administración pública. Han dejado un tendal de deudas con proveedores y contratados, como para que nada funcione, y generar irritación desde el primer día.
Nadie informado ignora que el pais está al borde de la cesación de pagos y negociando con el poder financiero internacional respadado por las potencias occidentales. Nadie ignora el vuelco derechista en nuestra región. Y supongo que nadie ignora la enorme quintacolumna pro extranjera que funciona en nuestro país y que debilita constantemente la necesaria fortaleza para negociar.
La CGT ha combatido muy poco al gobierno neoliberal y no está apoyando al gobierno nacional en esta negociación crucial.
Es más: casi no se vé movilización popular en torno a esta cuestión decisiva. Como tampoco se ve movilización en torno a los presos políticos que dejó el macrismo. Graciana Peñafort ha explicado que los resortes para lograr su libertad están en el poder judicial. Si, en este poder judicial cómplice del macrismo y del conservadorismo. ¿Por qué no empieza una fuerte impugnación social por el pésimo estado de la «justicia»? ¿De quién depende?
Como economista digo: dado el estado de las finanzas públicas, y dado que le economía se contrajo durante el macrismo, lo que hay que pedir no es «volver ya al 9 de diciembre de 2015» sino ponerse en un sendero de crecimiento inclusivo ya. Eso es lo que hay que ver y vigilar y reclamar. Se están tratando en éstos meses de atender las peores situaciones y evitar más derrumbe económico. Por eso lo que se decidió con jubilados. No es aun una vigorosa política expansiva que muchxs queremos, y que estoy completamente seguro que el gobierno también quiere. En esa expansión se deberá asentar el aumento de loa ingresos reales de las mayorías. Este gobierno no vino a hacer continuidad macrista pero habrá que reforzarlo políticamente para que aguante las enormes y organizadas presiones de la derecha, quiere vaciarlo y transformarlo efectivamente en la continuidad macrista.
Gracias a una genialidad de Cristina tenemos este gobierno. Pero que nadie piense que se acabaron las luchas, o que no hay que ocuparse de la cosa pública porque está todo resuelto. No desapareció el imperio, no desaparecieron los sectores económicos que promovieron el macrismo, no desaparecieron los medios masivos de manipulación y desinformación, ni lxs millones de argentinxs manipulados, desinformados o malintencionados.
Hoy al menos estamos en el comienzo de la resolución de muchos problemas. Pero es un camino que requiere que estemos, empujemos, y tengamos conciencia de la complejidad de nuestro país y del mundo. Sin perseverancia popular ganará la derecha, el atraso y la dependencia.
