Paridas. El triunfo como trampa o la cosificación de la huidiza línea del horizonte
Si querés triunfar, no tenés que hacer las cosas bien. Tenés que hacerlas como hay que hacerlas para cumplir ese objetivo: es una guerra tuya contra un mundo infestado de seres que te quieren primerear y pisarte los dedos. Hay un sentimiento religioso primigenio que alumbra esenios. Acabo de escuchar a uno de ellos, el entrenador de Las Leonas, del que ni conozco el nombre. No obstante, refulge su preocupación…
