PALESTINA – ISRAEL. «La existencia de dos estados es imposible», dice estudioso de Hamás
Tareq Baconi (41) es jordano-palestino, residente en Nueva York y estudioso de Hamás. Profesor visitante en el Instituto de Oriente Medio de la Universidad de Columbia y en el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR) es autor del libro Hamás, auge y pacificación de la resistencia palestina que acaba de editar en Capitán Swing en Madrid. En esta entrevista, Baconi ofrece una mirada realista y equilibrada de los hechos que comenzaron el pasado 7 de octubre con la incursión de sus milicianos en la Palestina ocupada por Israel y desembocaron en el genocidio con más de 40.000 muertos, más de la mitad niñes y jóvenes, y la casi completa destrucción de los edificios e infrastructuras de toda la Franja de Gaza. Baconi explica por qué, a su juicio (y al contrario de lo que sigue diciéndose en público, cada vez con menor convicción) la existencia de un estado palestino aledaño al de Israel es imposible.
Luego, una breve nota publicada en El Cohete a la luna advierte y denuncia que en Gaza está en marcha un plan sistemático de limpieza étnica con vistas a despejarla de habitantes de modo de reocuparla.
Por fin, Juan Grabois se refiere a la ridícula acusación de DAIA de supuesto antisemitismo a Norman Briski por haberse atrevido a denunciar el asesinato de todo un pueblo en la entrega de los premios Martín Fierro.
A diferencia de Baconi, Grabois cree en la posibilidad de que existan dos estados contiguos tal como ordenaron las Naciones Unidas y Netanyahu y los extremistas que nutren su gobierno se han juramentado que nunca ocurrirá.
Tareq Baconi:
“El 7 de octubre demuestra que no puede haber un sistema de apartheid indefinido sin un costo”
En su obra, «Hamás: auge y pacificación de la resistencia palestina», el investigador Tareq Baconi recorre los orígenes de Hamás y su rol en la región.

RICARD GONZÁLEZ / EL SALTO
Pocos investigadores conocen mejor los entresijos de la milicia Hamás que Tareq Baconi, que ha consagrado buena parte de su vida a analizar el conflicto entre palestinos e israelíes en diversos think tanks. Actualmente, es el presidente del centro de estudios palestino Al Shabaka, con base en Nueva York. Fruto de un análisis exhaustivo de las publicaciones de Hamás y de entrevistas en profundidad con sus líderes y militantes, Baconi escribió el libro Hamás: auge y pacificación de la resistencia palestina, que acaba de publicar la editorial Capitán Swing.

¿Cree que Hamás anticipó lo que pasaría después del 7 de octubre?
No creo que nadie hubiera podido prever esto. Hamás y todos los palestinos entienden que Israel responde siempre a actos de resistencia armada con una fuerza desproporcionada. Así ha sido en los últimos 16 años. Cada vez que Hamás lanzaba cohetes para romper el bloqueo, Israel respondía con un asalto brutal a la Franja de Gaza. Pero lo que pasó es que la jornada del 7 de octubre no se desarrolló según estaba previsto, y Hamás no podía imaginar que Israel ejecutaría un genocidio. De hecho, no hay nada a esta escala de destrucción y muerte en todo el siglo XXI.
Es decir, que el ataque del 7 de octubre no se desarrolló como Hamás lo había planeado.
Creo que planearon atacar las bases militares alrededor de Gaza y capturar algunos soldados israelíes para poder intercambiarlos por prisioneros en las cárceles de Israel. Hamás creyó que las defensas israelíes serían mucho más fuertes, y que solo podría llevar a cabo una operación limitada. Pero no fue así, la operación se prolongó más de lo esperado y no intervino solo Hamás, sino otras facciones y civiles palestinos, por lo que Hamás perdió el control de la operación.
Además, Hamás tampoco sabía de la existencia del festival de música Nova. Todo ello, tuvo como consecuencia muchas muertes de civiles israelíes.
¿No cree entonces que los líderes de Hamás dieran órdenes de matar civiles?
No tengo información privilegiada, pero estudiando su historia, no creo que tuviera como objetivo estratégico matar a civiles de manera sistemática como mucha gente dice. Dicho esto, sabemos que Hamás no ha excluido de su lucha los objetivos civiles. En todo caso, la reacción de Israel no responde solo a los ataques del 7 de octubre. La motivación genocida, la idea de que los palestinos tienen que ser eliminados, es anterior.
Hay quién apunta que el 7 de octubre es resultado de la preponderancia del brazo militar por encima del político. ¿Estás de acuerdo?
Siempre hubo un equilibrio entre los brazos político y militar. Las decisiones se toman de manera colectiva y deliberativa. Siempre hay debates entre ambos brazos. Pero es cierto que en la medida en que no es posible encontrar una salida política, eso empodera al brazo militar.
Desde la clase política occidental, se ve a Hamás como un actor irracional e intrínsecamente violento. ¿Es así?
No, Hamás es un movimiento sabio políticamente y que ha sido no sólo capaz no solo de lograr una gran base de apoyo popular, sino también de gobernar en Gaza durante 16 años… por cierto, con el respaldo de Israel, que lo empoderó y permitió su financiación para que pudiera estabilizarse en el poder. En el pasado, Hamás participó en elecciones democráticas, en gobiernos de unidad nacional… El movimiento explicó claramente porque utiliza la lucha armada, que es para lograr la autoderminación del pueblo palestino, una visión que no es exclusiva de Hamás.
Describir a Hamás como un grupo terrorista sediento de sangre elimina esta vertiente política, el contexto, y legitima la idea de que Israel tiene el derecho a defenderse. Pero como ocupante, no lo tiene. El derecho internacional reconoce el derecho a resistir una ocupación.
Existe la creencia de que Hamás, más que un Estado palestino, quiere la destrucción de Israel…
¿Por que solo nos fijamos en la posición de Hamás respecto a Israel y no la de Israel respecto a un Estado palestino? La semana pasada el parlamento israelí, la Knesset, votó a favor de nunca reconocer un Estado palestino. Ningún Gobierno israelí aceptó la solución de los dos Estados. La OLP aceptó un Estado palestino en 1988 (N. del E.: entiendo que Baconi quiso decir que Arafat aceptó la creación de un estado palestino contiguo a Israel, lo que implicaba, de hecho, el reconocimiento de la existencia del Estado de Israel) pero nunca hubo un reconocimiento (recíproco) de Israel. Si hubiera una intervención política que le hubiera impuesto un coste a Israel por su apartheid supremacista, el 7 de octubre no habría ocurrido.

Jaled Meshal, [en inglés, Khalid Mishal, líder del Hamás residente en Damasco] en 2017 ya revisó la Carta de Hamás para dejar claro que estaban dispuestos a aceptar un Estado palestino dentro las fronteras de 1967. Pero no hubo ninguna presión a Israel. Se rechazó abordar políticamente y de forma pacífica las demandas de autodeterminación palestinas. De ahí que el movimiento llegara a la conclusión de que no tenía otra opción que combatir.
Por lo tanto, el 7 de octubre se habría podido evitar si la comunidad internacional hubiera apostado por una solución política.
Claro que sí. La comunidad internacional no tiene ninguna intención de abordar los deseos de autodeterminación de los palestinos porque cree que es posible gestionar la ocupación. Y lo que hace es enviar dinero a los palestinos como si esto fuera un problema humanitario, o aún peor, abre negociaciones que sabe que no llevarán a ninguna parte. El 7 de octubre muestra que no puede haber un régimen de apartheid indefinido. Israel no puede controlar el territorio histórico de Palestina con dos sistemas legales, uno para los israelíes y otro para los palestinos, sin pagar un costo.
¿Cómo cree que será el día después de la guerra?
Todo el mundo parece sugerir que podemos volver al 6 de octubre, pero eso no será posible. No habrá seguridad para los judíos sin resolver con seriedad y de manera política la cuestión palestina. Ahora mismo, solo hay dos opciones reales sobre la mesa. Una, la que quiere la derecha israelí, es decir, el genocidio y la limpieza étnica, lo que haría que la cuestión palestina desapareciera. La otra opción es un solo Estado desde el mar hasta el río con igualdad de derechos para todos sus habitantes. No creo que la solución de los dos Estados sea viable. Y cuando la comunidad internacional lo dice facilita que se materialice el primero de los escenarios.
O sea, podríamos llegar a ver una limpieza étnica de palestinos en Gaza
Durante las primeras semanas de la guerra, este era el objetivo declarado de Israel: vaciar la Franja de Gaza. Si no pasó, fue porque Egipto se negó en redondo. Pero no hay dudas de que este Gobierno está comprometido en continuar la Nakba [el desplazamiento forzoso de palestinos de 1948]. Cuando la comunidad internacional habla de Israel como una democracia liberal hace un esfuerzo por no escuchar lo que los políticos israelíes están diciendo. Ellos han dicho abiertamente que quieren completar la Nakba. Fue al no poder expulsar a los palestinos de Gaza que optaron por el genocidio, por exterminar su presencia allí.
Usted excluye la solución de los dos Estados, pero ¿no es más difícil la convivencia en un solo Estado con el odio desatado este último año?
Hay planes para dividir Palestina entre judíos y palestinos desde hace un siglo. Además, tenemos un historial de 30 años de un proceso de paz fracasado. O sea, hay evidencias de que la solución de los dos Estados resulta inviable. La realidad que sí existe es la de un solo Estado en la Palestina histórica, y se trata de que este Estado sea justo y respete la dignidad de todos sus habitantes. Nunca habrá dos Estados. Quienes lo dicen creen sus propias fantasías.
¿La elección de Kamala Harris puede representar algún cambio respecto de la política seguida por Biden?
Antes de responder, es importante recordar que EEUU no es un observador imparcial sino un partícipe activo del genocidio. Está patrocinándolo política, diplomática y militarmente. Es la guerra de EEUU también. La campaña de (Kamala) Harris envió alguna señal de que, a diferencia de Biden –que está muy apegado ideológicamente a Israel y mostró reacciones racistas hacia los palestinos– ella reconoce la existencia del sufrimiento en Gaza. Pero yo no exageraría su distanciamiento de Biden. Las armas y el apoyo diplomático a Israel continuarán con Harris en el poder. Netanyahu controla a la clase política dominante en EEUU.
¿Y cuál sería el efecto de una victoria de Donald Trump?
Trump también está muy comprometido con Israel y el sionismo. Ya vimos lo que hizo su primera administración. Sin embargo, también es alguien poco claro a la hora de mostrar una posición respecto a las intervenciones extranjeras. Trump tiene menos ganas de guerra. En la campaña, ha dicho que apoyará a Israel, que no le importan las muertes palestinas. Pero como es un político más errático es difícil predecir cómo serán sus políticas. Sabemos que a nivel ideológico Trump está más alineado con Netanyahu, pues ambos son derechas, racistas y populistas. Pero Biden ya le está dando a Netanyahu todo lo que pide, e igual hará Trump.
A menudo se describe el conflicto entre Israel y Palestina como complejo e irresoluble. ¿Es ese el problema o que EEUU no es un mediador imparcial?
Es evidente que no es imparcial. De hecho, no hay nada de excepcional en lo que pasa en Palestina. Ha habido otros sistemas de apartheid como en Sudáfrica y en EEUU. De hecho, EEUU y los poderes europeos fueron los últimos en aceptar que el apartheid en Sudáfrica era un crimen contra la humanidad. La solución en Palestina no llegará gracias a los poderes occidentales sino a pesar de ellos. Las estructuras de dominación racial han acabado sucumbiendo en todos lados.
¿Qué han de hacer los palestinos para revigorizar su lucha para liberarse?
Tenemos que reconstruir la OLP, que hoy es un cadáver, sobre la base de un liderazgo representativo. Y esta nueva nueva OLP debe olvidarse de la solución de los dos Estados, disolver la Autoridad Nacional Palestina y presentar una propuesta de solución basada en un Estado democrático y justo del río hasta el mar.
PUBLICADO EN EL ÚLTIMO NÚMERO DE EL COHETE A LA LUNA:
Limpieza étnica y 350 años
El diario Haaretz denuncia el plan de los generales de Israel de despoblar la Franja de Gaza
El diario Haaretz de Israel denunció en un editorial el programa de asedio y hambruna propugnado por general (R) Giora Eiland, conocido como «el plan de los generales». La operación de las fuerzas armadas de Israel en Jabalya, al norte de la franja de Gaza, se inició con la declarada intención de dañar la infraestructura militar que Hamas había logrado reconstruir. Pero, según el diario, los residentes de Jabalya, los altos funcionarios de defensa y la comunidad internacional sospechan que Israel ha comenzado a implementar efectivamente el plan criminal de Eiland. Para el periódico, la voz más crítica en la prensa del país sobre la política del gobierno ultraderechista de Benjamín Netanyahu, el plan de Eiland es un crimen de guerra.

Añade que en Israel «se han normalizado los conceptos de traslado de población, negación de ayuda humanitaria, expulsión, ocupación y asesinatos en masa, y muchos partidarios de estos crímenes de guerra los apoyan como un plan».
También dice que hay miembros del gabinete que ven la guerra como una oportunidad histórica para regresar a la Franja de Gaza. El gobierno estadounidense de Joe Biden le dió a Israel 30 días para que permita la entrega de ayuda humanitaria a Gaza, si no desea un corte en la ayuda militar estadounidense. La ayuda que Israel permitió ingresar es muy inferior a lo necesario, dice el diario Haaretz citando a «diplomáticos extranjeros». Y agrega que la crisis humanitaria provocada en forma intencional –que enumera como falta de agua y alimentos, hospitales asediados, prácticamente ningún edificio en pie, cientos de personas muertas e innumerables heridas– hace pensar que el verdadero objetivo israelí en Jabalya es obligar a sus habitantes a desplazarse hacia el sur. Pero estos se resisten. Temen que en caso de hacerlo, no se les permita regresar.
El gobierno niega que esté poniendo en práctica el plan de los generales, pero los temores de la comunidad internacional no han disminuido. El diario comparte esa idea, porque «no hay forma de explicar el maltrato a los residentes de Jabalya, salvo como parte de un plan para empujarlos permanentemente hacia el sur». Su conclusión es que Israel debe aumentar la ayuda humanitaria al norte de Gaza y poner fin a sus intentos de desplazar a sus residentes. Y, por supuesto, debe abstenerse de llevar a cabo planes de expulsión, hambre y asedio. La guerra en Gaza debe terminar avanzando hacia un acuerdo para repatriar a los rehenes y la declaración de un alto el fuego.
Las cosas parecen ir en otra dirección. El lunes 21 la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) publicó un informe según el cual si la guerra terminara mañana y Gaza volviera al status quo previo al ataque de Hamas a Israel del 7 de octubre de 2023, su devastada economía necesitaría 350 años para volver a su precario nivel de preguerra.
Absurdo & ridículo: La DAIA denunció a Norman Briski por «antisemita»
@laizquierdadiario El actor Norman Briski recibió el premio a la trayectoria en los Martín Fierro de Cine y brindó un encendido discurso donde se refirió contra el genocidio en Gaza. Además, hizo mención a la situación actual del país y de la industria, concluyendo «las inversiones vendrán de la rebeldía o no seremos nada». #normanbriski #martinfierro #cineargentino #gaza
¿Cómo se atreven?
POR JUAN GRABOIS:
No escuché en el discurso de Briski ninguna apología, sino el sentimiento genuino de un hombre clamando por un pueblo masacrado. La sensibilidad y la verdad dicha de frente incomoda. Gaza, la martirizada Gaza, la martirizada Palestina por la que pidió el Papa Francisco. Gaza, donde las bombas criminales de un gobierno terrorista asesinan niños, mujeres, ancianos… y nos dice que así combate el terrorismo.
¿En qué momento, porque no lo escuché, Norman Briski tuvo una palabra contra el pueblo y la religión judía o a favor del terrorismo? Y cuando el vicepresidente de la DAIA dijo que «no hay inocentes en Gaza» ¿quién se escandalizó? Desde el 7 de octubre de 2023 nos hemos solidarizado -sin peros- con las víctimas mortales, con los secuestrados y sus familias, en particular, con nuestros compatriotas. Vamos a seguir haciéndolo una y otra vez porque la sangre injustamente derramada no es patrimonio de los partidarios de la masacre palestina. Quienes creen ser los únicos portavoces del linaje hebreo, linaje de mis ancestros paternos del que me siento orgulloso, pretenden acallar la voz del más elemental humanismo que dice ¡paren la masacre contra todo un Pueblo! ¡Basta de asesinar niños y civiles! ¡Basta de bombardear hospitales y escuelas! ¡Basta de matar periodistas y personal humanitario! ¡Basta de sembrar la desolación, demoler las viviendas, desplazar a millones, confiscar sus tierras!
¿Con qué derecho acusan de antisemitas a los ateos, judíos, musulmanes y cristianos que decimos “¡Terminen con el horror!”? ¿Cómo se atreven a difamar a cualquiera que ose cuestionar los crímenes de Estado que se suceden día tras día? Esa posición no responde a los intereses de los judíos, ni los ciudadanos de Israel, no responde a los intereses de los secuestrados, sino al gobierno corrupto y genocida de Netanyahu contra el que cada vez más israelíes se levantan.
También he notado el aumento del antijudaísmo. Lo he combatido incluso con actores y compañeros dentro y fuera de la vida política. Menos se habla del aumento la islamofobia. Poco se dijo de la profanación de sus cementerios, como sucedió en La Matanza hace unas semanas; o de la invisibilización de esa voz que como árabes – libaneses, sirios, palestinos, egipcios- han sido parte constitutiva de nuestra patria por vía de la migración; poco se escucha a la comunidad musulmana en Argentina, una de las principales comunidades religiosas que conviven en paz en este suelo.
El mal se expande cuando se siembra el odio y el pensamiento binario. Uno mi voz al deseo de que Gaza no sea vencida porque la derrota del pueblo de Gaza, de Palestina, será la derrota de todo Medio Oriente, también la de Israel. Cuando existan dos Estados donde los pueblos y religiones convivan en paz, cuando la opresión de los palestinos termine y los comerciantes de armas pierdan su negocio macabro, la humanidad habrá ganado una batalla. El derecho internacional público establece el principio de proporcionalidad en cualquier respuesta. En Gaza murieron más de 40.000 hombres, mujeres y niños. Las cifras están a la vista, y si pensamos con objetividad, como seres humanos, si olvidamos por un segundo la religión y los ancestros de cada cual, podremos comprender que a los ojos de Dios todos somos iguales y cada vida vale lo mismo.
Foto de presentación: La niña gazatí Qamar, de 6 años, asiste y lleva a su hermana menor, Sumaya.
