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EL LEGADO DE FRANCISCO: No hace falta ser creyente para tenerlo en alta estima

Antes de la muerte de Francisco, la librería de mi barrio me había hecho llegar este texto:

El loco de Dios en el fin del mundo (Random House)

«Soy ateo. Soy anticlerical. Soy un laicista militante, un racionalista contumaz, un impío riguroso. Pero aquí me tienen, volando en dirección a Mongolia con el anciano vicario de Cristo en la Tierra, dispuesto a interrogarle sobre la resurrección de la carne y la vida eterna. Para eso me he embarcado en este avión: para preguntarle al papa Francisco si mi madre verá a mi padre más allá de la muerte, y para llevarle a mi madre su respuesta. He aquí un loco sin Dios persiguiendo al loco de Dios hasta el fin del mundo».

Y agregaba la librería: «Este es el arranque fulgurante de este libro único, que nadie había tenido la oportunidad de escribir, entre otras razones porque el Vaticano jamás le había abierto de par en par sus puertas a un escritor. Pero, además de único, este es un libro de plenitud, donde su autor logra convertir una propuesta insólita en un relato propio y magistral: un thriller sobre el mayor misterio de la historia de la Humanidad. Con esta novela sin ficción, Javier Cercas vuelve a su línea más personal, en la que logra enlazar sus obsesiones íntimas con una de las preocupaciones fundamentales de la sociedad actual: el papel en la vida humana de lo espiritual y lo transcendente, el lugar en ella de la religión y el ansia de inmortalidad».

Me sentí concernido, tocado. No soy creyente. Durante muchos años me definí como ateo, últimamente como agnóstico. Abandoné la Iglesia a los 16 años, asqueado de la hipocresía farisaica y los modales untuosos del clero. Los curas no me podían explicar como se bendecían las armas e incluso el bombardeo de Plaza de Mayo; como podía decirse uno monoteísta y considerar que había tres personas, padre, hijo, una misteriosa paloma blanca y todas eran dios, y como María podía haber seguido siendo virgen después de parir a Jesús.

Deje de pisar las iglesias pero siempre consideré que entre las mejores personas que había conocido estaban muches militantes catoliques de base y curas que antes decíamos del tercer mundo y ahora en opción de los pobres.

Sigo siendo ateo, o agnóstico, pero no tiró al niño que fui con el agua sucia. Y me abstengo de participar en debates teológicos. Como me recomendó mi gran amigo Teodoro Boot, coautor de Pido a los santos del cielo,  me escabullo murmurando una verdad: «No tengo, carezco de la gracia de la fe».

Y es que en muchos aspectos soy cristiano. Seguidor del Jesús hombre, el del sermón de la montaña, enemigo acérrimo del racismo y amante de la fraternidad humana. Aún así me propongo, como Cooke, que no entren a mi lecho de agonía sacerdotes que puedan decir después de mi óbito que espiché creyente.

Mi curiosidad por el último libro de Cercas hizo que, además de pedírselo a la librería, indagara un poco más sobre él. Y así di con esta nota publicada en Esquire:

El libro sobre el Papa Francisco de Javier Cercas ya es el más vendido de España:

 

“Hay un dato vital para responder a la pregunta de quién será el heredero”

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javier cercas papa francisco

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Aunque te lo agradeceríamos, no hace falta leer nuestro artículo sobre los mejores libros de Javier Cercas para reconocer que hablamos de uno de los más grandes escritores españoles contemporáneos. El autor de Soldados de Salamina (2001), Anatomía de un instante (2009), Las leyes de la frontera (2012), El impostor (2014) o la trilogía Terra Alta –Terra Alta (2019), Independencia (2021) y El castillo de Barbazul (2022) ha regresado este 2025 a las librerías con El loco de Dios en el fin del mundo, un libro sobre el Papa Francisco que salió a la venta pocos días antes del fallecimiento del sumo pontífice. Ya era el número 1 en ventas antes, y sin duda ahora serán muchos más los lectores que quieran acercarse a este retrato tan peculiar e inesperado de Bergoglio.

Sin haber leído todavía el libro, por lo que veo, comparto en gran medida  la mirada de Cercas.

Francisco en Ulan Bator, ante el monumento a Genghis Khan, el gran conquistador. En dura competencia con Alejandro Magno.

Se trata  de una novela documental que plantea un reto mayúsculo: entender la vida eterna. El proyecto partió de una sorprendente propuesta del Papa Francisco para que Cercas lo acompañara a Mongolia, el que a la postre ha sido su último viaje. El propio Javier Cercas nos ha contado cómo se fraguó este y cuáles sus principales conclusiones en una entrevista que podrás leer íntegra dentro de unos días en Esquire.

«Ahora soy más anticlerical todavía porque Francisco también es anticlerical»

javier cercas presents his new book in madrid
Borja B. Hojas//Getty Images

«Soy ateo, soy anticlerical, y ahora, después de haber viajado con el Papa Francisco a Mongolia y haber escrito ‘El loco De Dios en el fin del mundo’, soy más anticlerical todavía porque Francisco también es anticlerical. Esto es muy importante. Que el Vaticano me eligiera a mí para escribir un libro sobre Bergoglio, y no a un escritor católico, tiene que ver precisamente con la visión del Papa enfocada a hacer apostolado en la periferia. La periferia es adonde hay que ir.

Él piensa que la Iglesia no puede quedarse encerrada en sus muros, sino que tiene que llegar a la periferia de la pobreza, a la periferia social, a la periferia política y también a la periferia de los que no piensan como nosotros: budistas, musulmanes, ateos… Esa es su visión, una Iglesia periférica y misionera.

Ahora que todos los medios se centran en lo particular que ha sido la figura del Papa Francisco, no se nos ocurre mejor herramienta que esta novela para acercarse a él desde un contexto y enfoque particular.

Como persona, Bergoglio me parece extraordinariamente complejo. Este libro es crónica, es ensayo, es biografía, es autobiografía… Por lo que yo he podido tratarlo como persona, es un tipo con el que te sientes muy cómodo. No puedo contar el final del libro, pero en esas últimas páginas se entenderá lo cercano que es. Es un tipo común y corriente. Cuando a la vuelta de mi viaje mi madre me pregunto cómo es el Papa, le dije: “Es como Florián, el cura de tu pueblo”. Y es así, no tienes la sensación de estar frente a una eminencia. Eso lo hace próximo y agradable.

En la entrevista para Esquire, el propio Cercas se asombra de lo particular de su figura, especialmente en su relación con la prensa o con escritores totalmente alejados de la esfera católica como él mismo.

«Hay una cosa de este Papa que siempre me ha asombrado mucho. Los Papas antes no concedían entrevistas, nunca. Solo la idea resultaba extravagante e impensable. Y llega este hombre y empieza a dar entrevistas a todo el mundo, hablando de la guerra de Ucrania, de Gaza y de otros temas de actualidad. Como líder del cristianismo, está claro que quiere conectar con el mundo en el que vive».

Ahora que el primer Papa latinoamericano ha fallecido a los 88 años, no se nos ocurre mejor despedida que acompañarlo en su último viaje leyendo las reflexiones de Cercas sobre su paso por Mongolia. Por supuesto también le preguntamos sobre quién le sucederá una vez se produzca la fumata blanca, y nos gusta quedarnos también con el optimismo de Cercas.

«¿Quién será el heredero? Esa es la gran pregunta ahora… Francisco también es un hombre de poder, de autoridad, un hombre con un proyecto para la Iglesia que lo tenía clarísimo y que lo ha llevado hasta donde ha podido. Y creo que el 80 por ciento de los cardenales que van a nombrar al próximo Papa los ha nombrado él. Este es un dato vital porque es la manera de que continúe su proyecto. Por eso no creo que vaya a ser tan fácil dar un giro de contrarrevolución. Podría ocurrir, hay gente que lo desea, pero yo creo que no. A lo mejor soy soy demasiado optimista.»

 

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