ACTORES: “La Nación” miente

​Tal como se recibió del Consejo Integral de Actores y la Asociación Argentina de Actores

EL DIARIO LA NACIÓN TAMBIÉN MIENTE

Como si fuera un mismo guión escrito desde las usinas del poder económico, las mentiras están a la orden del día. Esta vez nos tocó a nosotros, la ASOCIACIÓN ARGENTINA DE ACTORES y en especial a nuestra, recientemente sancionada, Ley del Actor, aprobada por unanimidad en la Cámara de DIPUTADOS y en la de SENADORES.

El falaz editorial del diario La Nación del día 18 de noviembre usando, sospechosamente, precisos datos numéricos y argumentos empresariales, cargado de prejuicios y con una actitud antidemocrática al desconocer la voluntad de nuestros legisladores, sigue el mismo guión de los que se niegan a reconocer derechos laborales y previsionales, el mismo de los que en su momento, con complicidad de dirigentes traidores, los flexibilizaron, y de los que sin duda los vetarán al considerarlos un “costo” que hay que bajar.

Para poder extendernos en nuestro razonamiento primero deberemos desmalezar las flagrantes mentiras vertidas en ese editorial, que demoniza nuestra Ley, intentando atemorizar.

NO ES CIERTO que, como afirma el editorial, el trabajador actor deba pagar como aportes a su jubilación el 20% de su salario. Como cualquier otro trabajador aportará el 11 % hasta un tope de $ 48.598 de su salario mensual.

A la vez, con la declaración de la Relación de Dependencia podrá cobrar, como cualquier trabajador, el proporcional de aguinaldo y vacaciones y acceder a los beneficios de los subsistemas de la seguridad social: asignaciones familiares, licencia por maternidad, licencia por enfermedad etc. Solamente en la rama teatro, se percibe algo similar a aguinaldo y vacaciones, con un cálculo que no es exactamente el que se aplica para los demás trabajadores.

NO ES CIERTO que haya una nueva caja especial para los actores. Todos esos aportes irán, como debe ser, al S.I.P.A. (Sistema Integrado Previsional Argentino), el sistema solidario general de jubilación.

NO ES CIERTO que se vaya a aplicar retroactivamente. Tanto en la fe de erratas del texto aprobado en Senado, como en el trabajo de reglamentación no está contemplada dicha posibilidad.

NO ES CIERTO que se haya elaborado a las apuradas. Esta ley tiene diez años de debate en mesas organizadas por el Ministerio de Trabajo en las que participaron nuestro sindicato, cámaras empresariales de todas las ramas de nuestra profesión y organismos estatales involucrados. En los años 2007 y 2009 tuvo tratamiento en comisiones, pero perdió estado parlamentario por la presión empresarial.

En el trabajo final de redacción en esta última etapa participaron el Ministerio de Trabajo, Ministerio de Cultura, Ministerio de Desarrollo Social, ANSES, AFIP, con sus equipos técnico-legales.

La permanente negativa de los empresarios a contemplar en esos debates el reconocimiento de la Relación de Dependencia, produjo que bajo el paraguas protector de un ESTADO PRESENTE pudiéramos avanzar en la consecución de este elemental derecho.

La temeraria y amenazante afirmación de que esta ley traerá más trastornos que beneficios sólo puede entenderse desde el punto de vista empresarial, el mismo que prioriza el editorial del Diario La Nación por más que disfrace su discurso valorando la “intención loable” de los impulsores de esta ley y reconociendo que es necesario dar respuesta a la situación de los trabajadores actores que no se pueden jubilar como tales.

Lo que no dice es que no se podían jubilar, como sucedió con tantos otros trabajadores, por no contar con las contribuciones de sus patrones.

También afirma el editorialista, que el otorgamiento de este derecho pone en peligro la actividad en todas sus ramas: cualquier similitud con el discurso que “hay que bajar los costos laborales para tener competitividad”, que se escucha por estos días, no es casualidad.

Tomando el argumento empresarial, el editorial se anima a negar la evidente Relación de Dependencia existente entre los trabajadores actores y sus empleadores, esgrimiendo la atipicidad de nuestro trabajo y su discontinuidad, omitiendo que en nuestro país hay miles de trabajadores que lo hacen en forma discontinua pero tienen asegurados sus derechos laborales y previsionales porque sus empleadores, así sea por ejemplo: alguien que contrata a trabajadoras/es de casas particulares, deben cumplir con sus obligaciones. Esta manera de jugar a favor de un grupo empresarial, que hasta el día de hoy tuvo el privilegio de no aportar ni un centavo al sistema previsional de los artistas, aunque no nos sorprenda, es lisa y llanamente ponerse en contra de todos los trabajadores.

Más allá del evidente desconocimiento de nuestros Convenios Colectivos de Trabajo y de nuestros estatutos, y para sostener su discurso, el editorialista no ahorra en datos falsos, prejuicios, discriminaciones e intenciones divisionistas entre los actores, inmiscuyéndose en resoluciones decididas en asambleas democráticas. Como así también pone en duda nuestra independencia sindical llevando a un reduccionismo absoluto lo que es nuestra tarea gremial. Quizá nos tilde de ultra oficialistas porque reconocemos y juzgamos favorable y esencial para nuestra actividad el rol que el Estado ha tenido en estos últimos tiempos, y critiquemos las políticas de ajuste en la Cultura, Salud, y Educación, y la flexibilización laboral de la década del noventa hasta el 2001. Quizá le parezca más coherente ver a dirigentes gremiales de nuestro riñón votando la Ley Banelco.

Las generales de la ley dan respuesta a otras dudas que expone en su ambición de sembrar dudas y temores: Los que aportaron como autónomos tendrán reconocidos sus aportes como cualquier otro trabajador que esté en las mismas condiciones. El actor que esté jubilado, si trabaja, deberá hacer sus aportes como cualquier otro trabajador jubilado que esté en actividad.

¿Cuesta tanto entender que somos iguales a cualquier otro trabajador? ¿Cuesta tanto entender que tenemos empleadores que ganan dinero con nuestro trabajo? Ponemos nuestro talento y nuestro cuerpo al servicio de ese trabajo.

Somos trabajadores.

Intentar hacernos creer que somos tan “especiales” es una estrategia para no reconocernos como tales.

CONSEJO INTEGRAL

ASOCIACIÓN ARGENTINA DE ACTORES

Comentario (1)

  1. laura alvarez pallares

    La Nación , además de ser una usina de mentiras, es lla firma más morosa, l¡nos debe a todos los argentinos 400 millones de pesos, su deuda con el fisco es histórica !!

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