Continúa la polémica en torno a los escritos de Horacio González
Por un lamentable desperfecto técnico, los post a «Criaturas endemoniadas», la defensa que de los escritos de Horacio González hizo el editor de Pájaro Rojo, se han borrado. Transcribimos ese contrapunto a continuación:
Muy bueno, Juan! Jorge Devincenzi.
Excelente tu comentario Juan. Coincido plenamente con vos. Enzo.
Sinceras felicitaciones Juan, excelente. Se nota que te inspiraste después de la «cena antisoja» del jueves. Jorge H. Leiva.
Señor Salinas su defensa de Horacio Gónzalez me hizo acordar a Julio Jorge Nelson, la viuda de Gardel. Creo que no entendió una palabra de la crítica que le han formulado a este compañero tan complicado. A mi me gusta mucho que alguien diga lo que hace rato muchos pensamos. Acuerdo en un todo con Franzoia. Anónimo.
Qué tristeza me da oir a los mediocres hablar de esa manera. ¿Les pagarán para ser alcahuetes de algún alcahuete que a la vez es empleado de algún comisario político? ¿Cómo piensan que se construyó la literatura argentina, la cultura argentina, las mejores obras de arte, en forma escrita, que ha dado nuestro pueblo y nuestra nación a la humanidad? En ningún lugar del mundo, NUNCA, los administradores de «verdad» y de sentido tuvieron éxito. Nunca la basura (teórica) que generaron sirvió para nada. Los que acabaron con los sueños de Esenin, de Maiacovski, de Mandelstam, de Pasternak, de la Ajmátova, jamás fueron capaces de construir un estilo, una estética o un arte perdurable. En Cuba, los alcahuetes que lanzaron un «realismo socialista» tardío, patético, jamás pudieron alcanzar las alturas de los escritores pre-revolucionarios (Carpentier, Nicolás Guillén, José Lezama Lima, etc.) ni tampoco la de los escritores censurados y/o exiliados y/o amedrentados (como Cabrera Infante, Más información… Heberto Padilla, Pablo Armando Fernández, Reinaldo Arenas, etc.) Si usáramos el patrón del sociólogo ése que dictamina (ya ni me acuerdo cómo se llama), entonces tendríamos que dejar afuera también a Marechal (con su relectura de los clásicos, sus alegorías, su misticismo), a escritores automáticos como Osvaldo Lamborghini, a deconstructores como su hermano Leónidas, a «oscuros» como Rodolfo Kusch, en fin, se quedarían vacíos de contenido y mirándose en el espejo de su miseria. Ignoran, ignoran, ignoran. Y desde ese lugar que nadie les ha dado (ni siquiera el reconocimiento de la gente) juzgan a los demás, aplican sanciones, le marcan al poder los posibles «blancos» a ser eliminados. «Eugenios, Clauditos, Equis, perritos de ceniza». Así los definió Francisco Madariaga (otro poeta que habría sido censurado, por sus imágenes surrealistas y confusas). No sé qué decirte, Juan, me da tristeza que subsistan esta clase de plumíferos en la patria. Su miseria nos da a entender que aún falta un largo camino por recorrer. Oscar
El artículo de Soler me parece de una agresividad inaudita, porque responde con chicanas ocultas tas un lenguaje seudointelectual otro artículo que me tomé el trabajo de leer detenidamente y poco tiene que ver con lo que dice Soler. Somos muchos los que no entendemos a H. González y Franzoia lo único que hace es preguntarse si no hay otra manera de resultar más útiles al campo nacional. La forma en que responde Soler poco tiene que ver con la posibilidad que plantea Franzoia de construir entre todos. Parece que a Soler le molestan las críticas, casi como si fuera González o su empleado. Se presenta como muy amplio y en realidad termina siendo muy intolerante. Dice que al que no le gusta como escribe González que no lo lea. Pero me parece que la crítica que se le ha hecho es precisamente porque el crítico intentó apostar al conjunto, a la superación de un individualismo que ha sido muy común entre los intelectuales, y aclara que no se refiere sólo a González. Pero ya sabemos que Más información… cierta intelectualidad tiene delirios de autoreferencia. No me parece que Franzoia intente destruir a Gonzáles, más bien todo lo contrario. Pero Soler parece sentirse muy cómodo en el lugar del intelectual solitario, encerrado en una burbuja, que divaga sobre el sexo de los ángeles, y si alguien critica eso el siente que el mundo (y sus ídolos) se desmorona. Mezcla Capusotto con psicoanálisis, sociología y política, típico de la posmodernidad derrotada. Está bien, tiene todo su derecho a hacerlo, pero no era necesario descalificar a otros (porque lo suyo nada tiene de crítica constructiva), bastaba con tratar de entender qué se está planteando y por qué para hacer una contra crítica de nivel que aporte al campo nacional. Su ofuscamiento sólo sirve para restar. Quizás por este tipo de reacciones es que muchos compañeros a veces no opinan. La reacción de Soler parece la de aquellos que enloquecen cuando les toquen a sus próceres. Por mi parte me encanta que podamos pensar entre todos, y el artículo de Franzoia me ayudo mucho. Julio.
Conozco varios heterónimos que utiliza en su desquiciada personalidad esquizoide el editor, que posa ora de posmo ora de mazorquero. Pero no sabía que usurpara la de Joaquín Soler, un prestigioso periodista español recientemente fallecido. Lo felicito José, hay que desenmascarar a estos impostores. Anónimo.
Lamentablemente el mundo virtual, que tantas ventajas nos da, también sirve para que ciertos personajes cargados de resentimiento agredan a aquellos que buscan colaborar con el desarrollo de un pensamiento nacional. Soler no sé quién es ni me interesa conocerlo a partir del mamarracho que acabo de leer. A Franzoia si lo conozco porque tiene actividad pública. Hice un curso de posgrado con él sobre métodos de la investigación científica. Realmente muy bueno. Sé que publica cuadernos del pensamiento en la prestigiosa publicación digital El Ortiba y que preside un centro cultural de La Plata. Además cada vez que leo sus trabajos en varios sitios (como Redacción Popular o Avizora peridismo de avanzada, además de El Ortiba) descubro que tiene una sólida formación y se entiende todo lo que dice. No trabaja para elegidos. Lo de Soler me parece de cuarta, no tiene nivel para atacar con semejante soberbia a otros que le pueden enseñar unas cuantas cosas. El día que aporte algo al pensamiento Más información… nacional me avisan, por favor. Les mando un saludo. Gloria Arce.
Yo no sé quién es Soler ni quién es Salinas. Para mí son dos ilustres desconocidos en el terreno del periodismo. Sólo sé que el artículo que he leído es muy malo. Reafirmo todo lo que dije en mi anterior intervención, ya que ello es independiente de cómo se llame el autor. Si lo dice Salinas o Soler, Mongo Aurelio da lo mismo porque yo no juzgo los artículos por el nombre del autor sino por sus contenidos. Lo máximo que se puede decir sobre esta cuestión es que el autor es tan ignoto que ni sabemos cómo se llama. Julio
Soler es un gallego que está muerto al que critica un tal Julio, confundiéndolo con el editor de este sitio, que se apellida Salinas, estuvo en El Porteño hace años y tuvo un hermano montonero que como él aparece en la película «Cazadores de Utopías». Los hermanos Salinas tienen entre ambos varios libros publicados. Que después del tal Julio varios defensores de Franzoia hayan seguido polemizando con «Soler» demuestra que no saben de qué hablan. Perdónalos, Señor. Emilio
Más arriba otro compañero dice que Soler es un impostor con personalidad psicótica, yo no lo sé. Sí sé que su postura es la de un patotero, no creo que sea periodista y si lo es deja mucho de desear. Será bueno saber dónde se formó. O es otro improvisado de los que abundan en los medios? Este es un país generoso, que Soler sea presentado como periodista e investigador es de una generosidad enorme. Anónimo
En Zoom leí que Salinas es investigador además de periodista. No me parece una cosa ni la otra. Como investigador no capta una sola palabra de lo que le dice Fransoia con respecto al método, y como periodista esta más cerca del peor Mauro Viale que de Rodolfo Walsh. Anónimo.
Lo de Salinas, Soler, o como se llame, es pésimo , pero lo de otro amigo suyo, Oscar, es aún peor. Nunca leí semejante cantidad de pavadas. Y todo para no decir absolutamente nada. Qué bárbaro che, la posmodernidad hizo pelota a mucha gente. Creen que nombrando a otros intelectuales adqueren prestigio, será por eso que adulan a Gónzalez, un tío que no me llega pero que no necsita para nada de esta gente. Con los Kirchner nos venimos recuperando de a poco del menemismo, pero parece que a algunos «intelectuales» les está costando un toco. En fin, habrá que esperar, dicen que el tiempo todo lo cura. Saludos. Marcos.
El personaje que responde el artículo sobre la oscuridad de HG no sé quién es porque nunca he leido nada de él pero esta nota que presenta es deplorable. La defensa del discurso posmoderno, la desestructuración que tanto admira, es una de las peores cosas que nos pasó en Argentina, De dónde cree sino que viene el abrazo Menem-Rojas. Por favor, estos posmodernos son una calamidad. Además noto que este señor tiene la peor mala leche, no busca construir sino destruir. Se ve que como intelectual deja mucho que desear, y si pretende ser del campo nacional, diré que a mí, que tengo 50 años dentro del mismo, no me representa. La crítica del sociólo Franzoia es realmente muy buena y se la agradecemos. José Díaz.
Noto que todas las felicitaciones para Salinas son del propio Salinas. Vaya ego. También noto que ha borrado todas los comentarios que le resultan adversos, menos uno que curiosamente es también de Juan Salinas. Vaya autoritarismo posmoderno con un toque de psicosis. Anónimo.
No sea pajarón, anónimo, que para eso ya estoy yo. Los comentarios se borraron por un accidente informático por lo que tienen ahora página propia. Ahora mismo va a ella su comentario y éste mismo, fíjese. Y no sé de donde sacó, anónimo (su apellido ¿no comienza con «F»?)que los amigos que acuerdan conmigo y yo mismo somos una y la misma persona. A la noche subiré una nota de Horacio González. Si hay algo que no entiende de ella, procurà explicárselo con el paciente método de «Renato, amigo mío…». Juan Salinas
