Dicen que Lanata infantiliza y es un gol en contra

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Jorge Lanata: el mejor aliado del gobierno

Funciona para los opositores como una especie de chaman que les anuncia el futuro, que les interpreta el presente, rodeado de los artificios e inciensos necesarios que decoran sus palabras.

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Por Marcos Pinus Doño / Puede colaborar

Yo no los llamo “la oposición” porque ese es un título que prefigura un tipo de alianza, algo que, en los hechos, ha demostrado no tener existencia coherente. Lo único cierto es que, a la fecha y después de los distintos reclamos de la clase media y media alta protestante, aún no ha emergido ningún partido, y menos aún un líder, que aglutine en una corriente partidaria a esta masa variopinta que son “los opositores”, y que desde el reclamo por la 125 fue bautizado por los medios más influyentes de la Argentina como “la oposición”, una entidad ilusoria, imaginaria, que se ha construido desde los titulares y no desde una realidad política que los exprese.

Llamémoslos, pues, por su nombre: “los opositores”. A partir de esto, la ilusión de una amalgama social y de intereses se rompe y cae estrepitosamente ante el verdadero significado del símbolo. Hay que decirlo, una plaza llena de manifestantes no necesariamente es el reflejo de intereses ideológicos afines; como en este caso en que miles de ciudadanos marchan unidos por reclamos contra el gobierno, reclamos que en muchos casos sonm compartidos por quienes apoyan al gobierno, y que les hacen sentir, ilusoriamente, que pertenecen a un movimiento naciente, una especie de ola libertaria que lo arrasará todo, cuando en los hechos no son más que la expresión de un pensamiento mágico que los mantiene politicamente disgregados.

La psicología define este pensamiento mágico como un raciocinio cuya causalidad se manifiesta, entre otras formas, como superstición. Por ejemplo, alguien da fe de que una remera da suerte si vistiéndose con ella salió triunfante en un torneo deportivo. Y la seguirá usando aunque gane algunas competencias y pierda otras, las victorias se las asignará a su “remera de la suerte”. Esta forma del pensamiento suele estar basada en prejuicios o en percepciones psíquicas subjetivas del individuo y del colectivo. Y se llega a esto por el pre-condicionamiento o por la aceptación de teorías de individuos con las mismas percepciones.

En las últimas dos manifestaciones caceroleras sonó insistente un nombre, de la misma manera como suena en las encuestas de muchas consultoras. ¡La na ta! ¡La na ta!, coreaban los manifestantes. Lo hacían como si fuese su líder partidario a quien votarán en las próximas elecciones. Pero resulta que Lanata no sólo no es un líder partidario, sino que dice que no pretende serlo (?); ¿Qué podemos inferir de todo esto?

En principio, que la masa de los protestantes ha erigido como su representante a la persona equivocada. Lo veneran porque dicen que dice lo que hay que decir; porque dicen tiene lo que hay que tener. Lanata funciona para ellos como una especie de chamán que les anuncia el futuro, que les interpreta el presente, rodeado de los artificios e inciensos necesarios que decoran sus palabras, porque éste es su estilo. Pero resulta ser, vale recalcarlo, que Lanata no es cacique. Y lo que los opositores parecen no haberse dado cuenta, tampoco los dirigentes partidarios, de que un chamán jamás lidera sino que está para expiar las penas y los miedos -a su manera y según sus principios- y nada más.

Si Lanata dice o no la verdad, o si la dice a medias, para el pensamiento mágico es irrelevante. Lo importante es el carisma de la persona en cuestión y qué hace con los miedos y los reclamos de los “desesperanzados”. Su éxito es el mismo que el de un mago saca conejos. No se basa en la verdad sino en la ilusión. Tiene que ver con que la gente quede extasiada con el taumaturgo y sus virtualidades. En este sentido, el pensamiento mágico hace las veces de pegamento social, que suele ser positivo si el sustrato del mismo es la realidad.

Pero no es éste el caso. Es por ello que las esperanzas de los opositores se frustrarán una vez más apenas entren al cuarto oscuro y tomen conciencia de que su chamán ya no está con ellos para guiarlos. Menos aún en alguna de las listas partidarias. Recién allí, cuando ya sea tarde, se darán cuenta de que “la oposición” no existe y que nunca ha existido excepto en una especie de alucinación de unidad y de hermandad libertarias.

Y éste es, sin dudas, el mejor favor que le está haciendo al gobierno el conchabado conductor del trece. En él parecen depositadas todas las esperanzas de los opositores. Él es quien detenta esa fuerza de liderazgo que ningún dirigente tiene. ¿Será por esto de que donde manda chamán no manda cacique? Así lo afirman las encuestas y los cánticos en la Plaza de Mayo. Sus seguidores, son como niños (lo grave es que no lo son) que aplauden alegres y se solazan por cada conejo y pañuelo que saca de la galera, domingo tras domingo.

Así les va.

http://puedecolaborar.com.ar/index.php/sociedad/3-opinion/1279-jorge-lanata-el-mejor-aliado-del-gobierno


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