EEUU – CARIBE. El secretario de Defensa Pete Hegseth es un asesino serial confeso
Su pulsión homicida salpica a Donald Trump



Una actitud ética
YAPA O BONUS TRACK:
Luque recuerda que en otro de los ataques con misiles a lanchas que surcan el Caribe, también hubo dos sobrevivientes. Que fueron rescatados y devueltos por la US Navy a sus respectivos países, Colombia y Ecuador, sin que se levantara contra ellos alguna acusación.
Todo lo que dice Luque es como si lo dijera yo. Aunque no lo conozco personalmente, se nota a la legua que su narcisismo (es ya mayor y no está en el mejor estado físico) se satisface por estar en la conversación de quienes no queremos desentendernos del destino planetario, ni el de nuestra especie, ni del entorno sin el cual dejaría de existir.
Luque señala la insalvable contradicción entre las acusaciones de narcotraficante que Trump hace a Nicolás Maduro sin la menor evidencia, y el hecho de haya indultado a Juan Orlando Hernández, ex Presidente de Honduras condenado a 45 años de prisión por formar parte de una banda que introdujo en Estados Unidos (según informa la sentencia en base a información proporcionada por la DEA) no menos de 400 (cuatrocientas) toneladas de cocaína.
Su cuñado fue condenado a ¡75 años de prisión!. Pero como Juan Orlando Hernández tuvo la suerte de que Trump lo indultara. (No puedo dejar de pensar en la negativa del pusilánime Alberto Fernándes a indultar a Milagro Sala antes de dejar la Presidencia).
Cuenta también la interna de una Unión Europea envejecida y controlada por un club de cleptómanos ansiosos por apoderarse del dinero ruso congelado por la UE… para dárselo a Ucrania… a pesar de saber todos perfectamente que gran parte, quizá la mayor parte de esa «ayuda» irá a parar a los bolsillos de los oligarcas ucranianos que hasta ahora han sostenido a Zelensky. Por lo que cabe sospechar que han de esperar «retornos».
Bruselas se parte en dos
Bruselas es la capital de Bélgica y también, en los hechos, la capital de la Unión Europea, por lo que está partida en dos, entre la burocracia comunitaria que pugna por hacerse con el dinero de Moscú, y el gobierno belga que, sentado encima de él, exige garantías que la UE no puede darle.
