TÉLAM. Un despido que, aunque esperado, resultó un duro golpe.
Aunque no me sorprendió, la tardía llegada de la carta documento que me confirmó que había sido echado sin causa de la agencia Télam, en la cual trabajé e hice múltiples amistades a lo largo de 14 años en dos períodos casi iguales (1993-2000 y 2010-2018), fue un golpe en el mentón. Tanto, que recién hoy pude articular una mínima respuesta en el sitio en el que he trabajado a…
