FF.AA. – PERONISMO. Poner a un general en actividad en el Ministerio de Defensa partidiza al Ejército y desata una polémica
De un allegado a César Milani nos llegaron una serie de impresiones que entiendo son las del ex jefe del Ejercito, el primero no liberal y por añadidura peronista desde aquel infausto día en que el gobierno de Isabel Perón puso al frente de la fuerza a jorge Rafael Videla. En los últimos días Milani concedió varias entrevistas en las que contradijo al ex ministro Agustín Rossi (que fue quien lo relevó del mando, descuento que por orden de Cristina) para quien el nombramiento de un militar en actividad en la cartera de Defensa es un claro retroceso democrático … en sintonía con otros muchos hechos que hacen que la democracia en Argentina se haya convertido en algo puramente aparente, en medio de una deriva autoritaria impulsada no sólo por el Poder Ejecutivo en manos de los hermanos Milei, sino también por en un Poder Judicial comandado por un trío de prevaricadores impunes.
Pájaro Rojo cree que la Defensa nacional y el rol de las Fuerzas Armadas son asuntos de enorme importancia, y espera que, como han sido aludidos, Rossi y su predecesor, Jorge Taiana, fijen posición. No sólo en este tema sino también sobre la desastrosa gestión de Luis Petri y el vaciamiento de la obra social de los militares. También pueden ser esclarecedoras las opiniones de Nilda Garré y de quien fue su estrecho colaborador en el ministerio, Jorge Luis Bernetti, miembro de la Comisión de Defensa del Partido Justicialista, que acaba de publicar un libro auspiciado por ella.
Adjuntamos más abajo dos de las últimas entrevistas que le han hecho a Milani.
Que les aproveche.
Milani: «Milei acierta donde el peronismo dudó»
El Gobierno designó a un militar para conducir el Ministerio de Defensa, lo que generó mucho revuelo, como hubiera resucitado la Junta Videla-Massra-Agosti. El teniente general César Milani dio la nota al convalidar en sentido contrario que un militar pueda estar al frente de esa cartera, siempre que primero pase a retiro. Dicho esto, Milani criticó el perfil liberal del designado (elgeneral Carlos Presti, hasta ahora jefe del EMC, Estado Mayor Conjunto) y le enrrostró al peronismo su «cobardía estratégica».
El Gobierno tiró una piedra grande al avispero político: designó a un militar al frente del Ministerio de Defensa. Nada nuevo bajo el sol de cualquier país normal, pero en Argentina la reacción fue automática, casi pavloviana. Desde cierta progresía con reflejos de archivo saltaron a gritar “dictadura” como si Videla estuviera esperando en el hall del ministerio para cortar la cinta. Un disparate funcional a Milei, que vive de esos contrastes.
Sin embargo lo más importante de los dichos de Milani fue su inesperada toma de posición a favor de que un militar en actividad haya sido designado Ministro de Defensa.
“Es totalmente coherente”, dijo. Y agregó algo todavía más disruptivo: “El peronismo debió tomar esta decisión hace muchos años”. Lo que aparece como una crítica frontal al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, lo mismo que cuando agrega que el mayor problema del Ejército y de las otras fuerzas armadas, es la falta de proyecto político que las conduzca.
El problema, dijo, no es que se haya nombrado ministro a una militar, sin que se haya nombrado a un militar liberal. “No estoy para nada de acuerdo con que la persona que asuma el cargo sea un liberal”.
Milani cree que el kirchnerismo no se atrevió a nombrar a un militar nacionalista al frente del área de Defensa, y que hay una relación directa en ese no animarse y el hecho de que hoy la conducción de la Defensa esté en manos de la derecha.
Milei capitaliza los miedos
La jugada del Gobierno funciona en varios niveles. Primero, rompe un tabú. Segundo, lo hace en un área donde el peronismo, movimiento creado por un coronel, decidió no avanzar para no “generar ruido”. Y tercero, porque pisa un terreno donde hay un imaginario muy instalado: el de la “seguridad fuerte”. Milei entendió que nombrar a un militar no es un gesto técnico, es un gesto simbólico. Le habla a ese electorado que cree que “alguien tiene que poner orden”, aunque no pueda explicar de que orden se trata.
Sin quererlo, Milani le dio argumentos. Sostuvo que “impedir que un militar acceda al puesto no es bueno para el país”. Criticó la idea de excluir uniformados por principio y habló de idoneidad, palabra que ya no abunda en la política argentina. Pero también aprovechó para pegarle al Gobierno: cuestionó la orientación liberal del designado, habló de un área militar donde “el ala liberal está predominando” y, de yapa, dijo que el ministro saliente, Luis Petri, “iba en la misma línea”.
Milani se quejó amargamente de que los sueldos (de los militares) «están 60% por debajo de la línea de pobreza” por lo que “la situación es crítica” ya «el deterioro salarial erosiona cualquier intento de profesionalización real».
Peronismo y parálisis
Milani fue más crítico del peronismo que del gobierno. Dijo que “el momento del peronismo va a llegar cuando este modelo fracase”, pero estimó que el peronismo (kirchnerismo + gobierno de Alberto Fernández)no ofreció conducción clara ni propuestas en materia de Defensa a lo largo de veinte años. «Todo lo que no ocupó, Milei lo está ocupando ahora. Y no por virtud propia, sino por omisión ajena».
Mientras el Gobierno avanza con su narrativa de reformas profundas, satura la agenda con temas que no son prioritarios pero que generan efecto inmediato: migraciones, defensa, orden, disciplina. No resuelven nada, pero producen clima político. El peronismo mira, critica en bloque, pero no formula alternativas.
En síntesis: Milei juega al ajedrez y el PJ juega al jenga.
PS: Subí esta nota sin haber leído un meduloso trabajo publicado por Guillermo Caviasca (miembro de la Comisión de Defensa del PJ) en la revista Zoom. Merece la pena. Como aperitivo, comparto y les comparto un párrafo:
«Las FFAA son un instrumento fundamental del Estado, de su soberanía, de su voz en el campo de las relaciones internacionales. Un país sin FFAA es un perro que ladra sin cuerdas vocales. No puede garantizar su unidad territorial ni su proyección internacional marítima, aérea, etc. No puede resguardar sus recursos ni plantarse y decir que no a quienes lo desafíen. Y sin dudas no puede defender ningún reclamo territorial que alguien le dispute. Claro que las FFAA no son todo, ni suficiente, pero sí un engranaje indispensable. Salvo para quienes piensan que una votación de la ONU garantizará nuestros derechos».
