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FRACTURA EN EL TRUMPISMO. La subordinación de EEUU a Israel es un parteaguas

Hace más de una semana, quizá hasta dos, estoy obsesionado con editar una extraordinaria entrevista con el gran periodista norteamericano Max Blumenthal, editor de The Grayzone, cuyo eje fue el asesinato de Charlie Kirk. Mi caída en  la procastrinación puede deberse, barrunto, a los muchos disparos en distintas direcciones que me produjo. Trump salvó a Milei de un despeñamiento inminente al aceptarlo como súbdito, regresando a la Argentina a la situación colonial previa al 25 de Mayo de 1810. Pero, así como la invasión napoleónica a España le dio pie a los independentistas surgidos entre quienes habían derrotado a los invasores británicas, quizá los soberanistas argentinos podamos encontrar una oportunidad en la profunda crisis política en la que se encuentran los EEUU. Ojalá

Acabo de escuchar al periodista Tucker Carlson y al economista Jeffrey Sachs, muy asombrado por coincidir con el trumpista (ahora crítico) Carlson en la mayoría de sus apreciaciones. Conocido en Argentina por haber entrevistado a CFK y a Milei (1), Carlson está considerado como derechista, cuando no ultraderechista (2). De lo que no cabe duda es que tiene posiciones nacionalistas y es enemigo de la manifiesta dependencia del gobierno de Washington del de el archicriminal Netanyahu.

Estimo muy importante ver/escuchar este video, que cuenta con traducción al castellano y letreros también en castellano. Y es que ofrece un panorama del deshilachamiento del bloque que aupó a Trump a la Presidencia por segunda vez. Recuerden que Trump no tiene reelección.

La crispada situación política en EEUU, donde hay grandes estados y megalópolis alzadas contra Trump, tendrá una enorme influencia en lo que habrá de suceder en Argentina. Y, desde ya, en otros muchos países, pero sobre todo aquí, donde nos hemos convertido de la noche a la mañana en un protectorado de unos EEUU cuasi monárquicos. En momentos en que se provoca una enorme reacción a las ínfulas totalitarias de Trump (lo que no nos es ajeno ya que el gobierno títere de los hermanos Milei promulga leyes que se niega a cumplir, cagándose literalmente el Congreso, la República y coso).

Recomiendo pues enfáticamente este video, que puede ser un disparador para fructíferos debates. Abajo, más comentarios.

1) Para tener una somera idea de la gran influencia que tiene Carlson en el público estadounidense,  sépase que cuando durante la campaña electoral entrevistó a Trump, tras su publicación el video tuvo 20 millones de visualizaciones en los primeros 45 minutos; a las dos horas 120 millones, y a las 24 horas, 240 millones. Lo que la convirtió en la entrevista con más visualizaciones de la historia de X, antes tuiter. Pero ese récord fue superado poco después por Carlson cuando entrevistó a Javier Milei, entrevista que en 9 horas alcanzó las 300 millones de visualizaciones (que hoy llega casi a las 430 millones de visualizaciones). ¡A que cimas llegó el viejo panelista de intratables!

2) Según la Wikipedia, Carlson (que alguna vez se autodefinió como «la persona más derechista que conozco») presentó a Milei «como un héroe contra adversarios ‘socialistas’, desde las feministas al papa Francisco». Sin embargo, cualquiera que mire este video puede llegar rápidamente a la conclusión de que nunca jamás volverá a hacerlo.

La sensatez de Carlson queda en entredicho cuando aboga porque se prohíba drástica y tajantemente la doble nacionalidad (lo dice luego de hacer referencia a un caso de un judío estadounidense que espiaba para Israel cuya nacionalidad tenía) algo que no parece probable que vaya a suceder… aunque tiene tanto antecedentes como actualizaciones muy preocupantes. Entre los antecedentes, y más allá del trato dado a los originarios «pieles rojas» (tan similar al que le dan los sionistas a los palestinos) durante la Segunda Guerra mundial los ciudadanos estadounidenses oriundos o descendientes de japoneses fueron internados ilegalmente en campos de concentración. Y, por cierto, las redadas que está haciendo «la migra» (ICE por sus siglas en inglés) para capturar y deportar migrantes por el color de su tez recuerda a las razias de la Gestapo.

Carlson recuerda el alevoso ataque de Israel al destructor USS Liberty en 1967; aboga porque la organización de lobbystas israelíes en Washington, el AIPAC (American Israel Public Affairs Committee) se registre, como los de todos los demás países como «agente extranjero»; se burla del senador hispano-cristiano-sionista por Texas Ted Cruz y destaca el carácter nazi-genocida de los ministros israelíes Bezalel Smotrich e Itamar Ben-Gvir.

Sachs, que como Carlson es un patriota estadounidense (y en su caso, además, un humanista de origen judío) hace gala de gran sensatez y clama el fin del delirio del Gran Israel (Eretz Israel) que anima a Netanyahi & Co. y el establecimiento de un estado palestino en Cisjordania y Gaza tras la retirada de Israel a las fronteras de 1967. Objetivos que desgraciadamente parecen cada vez más lejanos por estar bloqueados por Estados Unidos, la Argentina de Milei y un puñado de irrelevantes estados vasallos en contra de la voluntad de casi toda la humanidad.

Sachs considera que las políticas belicistas de Natanyahu y su pandilla son suicidas y conducen a la desaparición de Israel, recordando la decisión de los sicarios o zelotes que defendían la fortaleza de Masada del asedio romano y que prefirieron el suicidio antes que caer prisioneros y ser esclavos.

Sachs plantea que si Trump quisiera, podría obligar a Netanyahu a la paz. También cree que se puede obligar a Hamás a entregar todas sus armas. Me parece un planteo muy optimista. Y es que no veo la manera de evitar que parte de los jóvenes sobrevivientes al genocidio se conviertan rápidamente en fedayines e incluso en kamikazes.

Ojalá me equivoque, tal como suele decir, repetir y concluir sus notas, siempre interesantes, un argentino-israelí, Daniel Kupervaser.

 

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