JUICIOS POR CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD: ¿Cuál es su futuro?

Los juicios por crímenes de lesa humanidad cometidos por militares durante la dictadura, aunque ralentizados, han proseguido sin que ni siquiera la justicia corrupta del ministro Germán Garavano y los juecés tipo Saló hegemónicos en Comodoro Py y en otros juzgados federales los pudieran detener, si bien se dedicaron a excarcelar a los condenados cual si fueran dulces ancianitos, enviándolos a sus casas en un régimen de detención domiciliaria que nadie controla. Dediqué gran parte del kirchnerismo y también del macrismo ha dejar constancia de estos procesos sanadores en la página memoria.telam.com.ar, que Hernán Lombardi y el macrismo atacaron y lograron cerrar hace ya más de un año. Sin embargo discrepé cuando los organismos de Derechos Humanos se sumaron al embate de los medios hegemónicos contra el general César Milani, y consiguieron enviarlo a prisión y juzgarlo en causas que carecían de sustancia para que se lo condenara. Soy de quienes estiman que la Argentina no tiene futuro como nación soberana y estará condenada a ser esquilmada y pisoteada por potencias extranjeras y las corporaciones transnacionales a menos que se dote, más temprano que tarde, de fuerzas armadas que defiendan la integridad territorial y los intereses nacionales, que no son otros que los del pueblo de la Nación. Lo que no quita que crea que los juicios tienen que seguir hasta el final, sabiendo de antemano que alguna vez cesarán porque ya  no habrá depravados exterminadores con vida.

Estas contradicciones están presentes en esta nota de Luis “Lucho” Soria, veterano militante de la izquierda revolucionaria y una de las personas que han sido inclaudicables en el impulso a estos juicios. Yo, particularmente, no entiendo siquiera qué quiso expresar, el sentido de la oración en la que aunó a Milani con el ametrallador Nakamura. Comparto sin embargo la clara apreciación de Soria acerca de que los juicios se detienen no tanto por el envejecimiento de quienes ejecutaron físicamente tortura y asesinatos sino porque los jueces se resisten a juzgar –y menos que menos a condenar– a los grandes empresarios que alentaron y coadyuvaron a exterminio.

La clave, me parece claro, se encuentra en la profunda reforma de la justicia federal que se necesita. Sin exagerar, una custión de vida o muerte.

Los dejo con Lucho Soria:

La agonía de los juicios de lesa humanidad: ¿el final?

    Masacre de Capilla del Rosario

A 17 años de la nulidad de las leyes de impunidad decidido por Néstor Kirchner, al asumir la lucha de los familiares, de organismos de derechos humanos, y de quienes compartieron la bella y trágica década de los ’70, se ingresa en el tramo final. Una definición polémica que tiene rigor a la hora de evaluar el rol de la Justicia, entre otros organismos estatales. En la nota, el balance de los juicios a cargo del CELS con relación al 2019  y un recuerdo con el ahora ministro Eduardo «Wado» de Pedro.

 

POR LUCHO SORIA / ANRED


Discernir sobre cuándo el Estado Militar o Terrorismo de Estado a través de los grupos de tareas comenzó la represión, es, sin dudar, recordar la Masacre de Capilla del Rosario el 12 de agosto de 1974. Tras el frustrado copamiento del Regimiento de Infantería Aerotransportada 17 en Catamarca, 14 combatientes de la Compañía del Monte PRT-ERP y  MLN-Tupamaros, se rindieron y los militares los fusilaron. De acuerdo a la investigación judicial varios de ellos con disparos en la nuca en posición de arrodillados y con el brazo cubriéndose. El tribunal presidido por Juan Carlos Reynaga condenó a los militares Carrizo Salvadores, Jorge Acosta y Nakagama, a perpetua el 8 de octubre 2013, pero  sala III de la Cámara Nacional Casación Penal presidido por Liliana Catucci la anuló. El recurso de queja por esa decisión de considerar que los testimonios eran de compañeros de los fusilados, entre otros argumentos.

A 46 años de la masacre, el juicio desde junio 2006 deambula en el cuarto piso de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, al igual que la inocencia del empresario azucarero Pedro Blaquier, o del director de la Nueva Provincia, Vicente Massot, entre otros. Didácticos ejemplos de que la Memoria, Verdad y Justicia tienen un muro de impunidad que repercute en más de un juzgado federal. Con más razón ahora que las heridas del pasado no se cierran, como alguna vez se demandó. Recurso de queja, un recurso del andamiaje jurídico que para la Corte no tiene plazo de vencimiento.

Los albañiles

El muro de la impunidad fue erecto por más de un arquitecto y diseñado con ese fin, entre ellos los grupos de tareas de la Justicia de la Dictadura, empresarios como se comprobó en los juicios de Ford y Mercedes Benz, por citar dos ejemplos.

Por su lado la Iglesia Católica, ver nota de esta agencia, envía un mensaje ideológico para rezar por el final de los juicios de lesa humanidad, más allá de las intenciones de que deben continuar, dado que no se asume que el punto final biológico cumplió su rol de eludir la justicia. Salvo un par de militares, entre ellos, el entonces subteniente Cesar Milani, o Mario Nakagama, con el mismo rango de subteniente,  quien ametrallaba desde un helicóptero (foto) a quienes intentaron escaparse después del fallido intento del copamiento por los cerros. Ex jueces y ex fiscales federales, todavía están en condiciones de estar sentados en el banquillo de los acusados… los demás bien gracias.

Qué hacer

Un cuadro de situación que necesariamente no puede ser obviado a la hora de precisar cómo continúan los juicios pendientes. En principio una decisión política de quienes habitan en el primer piso de Balcarce 50, mientras otros protagonistas consultados por esta agencia sugieren que la mirada debe estar puesta en el Consejo de la Magistratura, en la Cámara Nacional de Casación Penal y en la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Uno de ellos respondió no dejarse llevar por el pesimismo, sino todo lo contrario.

Con relación al balance de los juicios de lesa humanidad del año pasado el CELS destaca en su sitio web una estadística que refresca con datos el andar de la justicia.

Los datos

Con relación a los datos a tener en cuenta que hay 589 causas en trámite, de las cuales 260 permanecen en instrucción y 238 cuentan con sentencia. Solo 21 están en instancia de juicio oral, mientras que 70 esperan que se den las condiciones para poder iniciarse. Cabe acotar que el año pasado en más de ocho provincias, entre ellas Formosa, Corrientes y Catamarca, las puertas de los tribunales estuvieron cerradas, y en la nómina de juicios que se inician este año, no figura ninguna de ellas.

Adolfo Navajas Artaza, uno de los rostros de la impunidad.

Más que obvio la pregunta si es factible revertir este agónico final de los juicios de lesa humanidad. Un desafío al margen de las declaraciones, sino con pensamiento y acción que involucre a todes los involucrados en la histórica lucha. Interpelar a quienes deben conformar los tribunales y lo postergan y ocultan las razones. Un modelo de impunidad todavía vigente es la causa que involucra al empresario correntino yerbatero Navajas Artaza, dueño de Las Marías, hoy radicado en Estados Unidos. El año pasado como lo informó esta agencia, fiscales solicitaron la elevación a juicio por delitos de lesa humanidad. Lógicamente el Tribunal de Pasos de los Libres, responsable de su andar, silencio de radio.

Nadie olvida que la primera vez que se intentó que sea juzgado fracasó porque 17 jueces federales se inhibieron de que sea sentado en el banquillo de los acusados en el año 2005. Fuentes judiciales consultadas apelaron a la respuesta sin novedad.

Todo esta guardado en la memoria

Finalmente cierro la nota con una historia protagonizada por Mariana Eva Pérez. Ella nació en Buenos Aires en 1977;  fue criada por sus abuelos paternos después de haber sido entregada a ellos por los secuestradores de sus padres (José Manuel Perez Rojo, responsable militar de la Columna Oeste de Montoneros, y su pareja, Patricia Julia Roisinblit, integrante de la Sanidad de esa columna), secuestrados y desaparecidos el seis de octubre de 1978.

El colega Claudio Mardones y quien escribe, con el ahora Ministro «Wado» de Pedro, hace más de una década en la oficina de Alcira Rios cuando se desempeñaba como abogada de Abuelas de Plaza de Mayo,  teníamos la tarea de tipear los escritos de la presentaciones judiciales por el botín de guerra de los militares con el robo de bebés. Una acción que ahora se realiza con métodos modernos. Fueron horas inolvidables de militar en las computadoras sin cometer el mínimo error al tipear las copias y las pruebas presentadas en las causas de apropiación de bebés en los centros clandestino de detención. Todo está guardado en la memoria de Mariana Eva, Claudio, Wado y mía, que por primera vez lo relato. La memoria es rebeldía contra el olvido.

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