La victoria de Catamarca y el Chueco Mazzón

Interesante nota del director de La Gaceta Mercantil (www.gacetamercatil.com), Julio Villalonga.   

  
El triunfo del kirchnerismo el domingo 13 en Catamarca dejó alguna tela para cortar. Por lo pronto, exhibió ante el resto del país a la provincia probablemente más polarizada de la Argentina. Por cada voto a favor de Lucía Corpacci hubo otro de Eduardo Brizuela del Moral.

El éxito del Ejecutivo nacional tiene más relieve porque hace apenas un mes todas las encuestas daban ganador al gobernador cobista y con mucha diferencia sobre la senadora K.


Las últimas declaraciones de Corpacci en relación a la familia Saadi y la cobertura que del asesinato de la joven María Soledad Morales hicieron los medios nacionales (Clarín), están siendo utilizadas a destajo por esos mismos grupos para esterilizar el resultado favorable. Para colmo, el propio Ramón Saadi “secuestró” a los periodistas en el búnker kirchnerista para destacar que la senadora ganó gracias a su apoyo.


Pero nada de esto oculta que el primer festejo del extenso calendario electoral de este año fue para la Casa Rosada.


Nuevamente, el asesor presidencial Juan Carlos “el Chueco” Mazzón puede arrogarse buena parte del mérito, porque fue quien logró lo que parecía imposible: que el PJ local y el kirchnerismo fueran unidos.


Aquí vale una aclaración importante. El PJ hizo sus internas en Catamarca y Corpacci y su segundo en la fórmula, Dalmasio Mera, no participaron de esos comicios porque, dijeron, los dirigentes no representaban a los peronistas. Fue Mazzón quien les indicó que no se prestaran a esa “interna de cartón”.


Desde que Corpacci y Mera comenzaron a caminar juntos, y en especial a partir del reciente viaje de la presidente Cristina Kirchner, los números comenzaron a cambiar de manera notable al punto de que terminaron descontando casi 18 puntos de diferencia en 40 días.


En la Casa Rosada algunos dudaban de hacer jugar a CFK en la elección, pero ahí Mazzón volvió a imponer su lectura: el envión final podía darlo un acto con Cristina. Y así fue.


Quienes no lo quieren mucho al dirigente mendocino destacan que para reunir a los peronistas Mazzón fue tan pragmático que aceptó dentro de la misma bolsa a Saadi y a otros “impresentables” del peronismo catamarqueño.


La presidente, está claro, no le pide otra cosa. Y no le pide más porque “el Chueco” genera algunas resistencias. Pero resultados como los del domingo le abren más crédito al operador.


Mazzón fue el mismo que, después de una negociación complicada, hirió de muerte al Peronismo Federal al conseguir que el senador Carlos Reutemann defeccionara de ese espacio, el año pasado. Los “federales” nunca volverían a recuperarse y ahora como máximo pueden aspirar a cubrirse con la manta de Mauricio Macri.


Un párrafo aparte merece Julio Cobos. El vicepresidente no tiene muchos candidatos que reinvindicar a lo largo y a lo ancho del país, pero su tibio apoyo a Brizuela dejó la impresión de que ya no se siente en carrera de nada. O que cada vez aspira a menos, si alguna vez en serio tuvo pretensiones de algo.


El próximo domingo, en Chubut, se verá si es cierto que, como dijo Aníbal Fernández, los votantes le darán la espalda a Mario das Neves, el precandidato presidencial del Peronismo Federal que impulsa a la gobernación al dirigente Martín Bussi.


Será el segundo turno de la suceción de comicios que se celebrarán en el país hasta el crucial del 27 de octubre, el de la primera vuelta por las presidenciales.


Pero hoy, lunes, el kirchnerismo festeja. Y la oposición, en especial la mediática, refunfuña como una novia despechada. 

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