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MILEI: ¿Puede un enemigo de Jesús llegar a la Presidencia y reivindicar el exterminio?

Hasta la reforma constitucional de 1994, la Constitución Nacional impedía que quien no profesase la fe católica, apostólica y romana, accediese a la Presidencia. Que esa interdicción se haya levantado, es lógico. ¿Pero lo es que acceda a la jefatura del Estado quien ha insultado de manera soez al jefe de la religión más extendida en Argentina, al punto de querer identificarlo con Lucifer e insultarlo de la manera más agraviante?

No soy creyente, no tengo la suerte de creer (lo que creo me facilitaría muchas cosas), pero admito que, para bien o para mal, he sido moldeado en el catolicismo sui generis de mi madre.

Digresión: ella no apelaba a la ayuda de ningún santo porque, decía, ¿por qué no dirigirse directamente al jefe, o en última instancia a su madre, lo que muchos damos por comprobado que suele ser lo más efectivo.

Pertenezco a una generación en la que muchos encontramos un hilo conductor, Camilo Torres mediante, entre el Jesús de la cruz y el Che de La Higuera.

Esto no quita que ponga contento que la acción de Juan XXIII (el Papa bueno al que tanto apreciaba mi admirado Graham Greene) haya encontrado una continuidad en un prelado jesuita (es decir, militar)  argentino y seguidor del cura Lorenzo Massa, al auspiciar a los bisnietos y tataranietos de los Forzosos de Almagro.

Y, encima discípulo de Juan Perón, padre de la moderna Argentina.

 

 

No concibo que alguien que pretende ser Presidente de todos los argentinos se comporte como el Anticristo (para mi, huelga decir, un personaje de ficción) al punto de vociferar que el Papa Pancho es «el representante del maligno en la Tierra». Y, en otro orden, y aunque los curas no quieran siquiera recordarlo, dijo cosas coprófilas tremendamente ofensiva no sólo para el destinatario sino para decenas de miles de millones de feligreses en todo el globo. Porque calificó de «sorete mal cagado» a quien en sus documentos es Jorge Bergoglio. Lo que además de chabacanería revela el deseo de acabar con él de manera definitiva, irrevocable, fulminante. El deseo no demasiado recóndito de matarlo.

Milei coquetea, no con el judaismo. como pretende, sino con el más crudo sionismo, al punto de decir que gobernará en perfecta sintonía con los gobiernos de Israel y los Estados Unidos, dando por descontado no sólo que ganará las elecciones sino también de que Trump vencerá a Biden.

Hay  telepentecostales  que son ferozmente sionistas, es verdad, pero no creo que la mayoría de los evangelistas refrenden los dichos impíos del candidato contra el Papa.

¿Puede llegar a la Presidencia quien insulta de manera soez a quien encabeza la religión más difundida entre la población y le desea la muerte?

Antes de decir a voz en cuello ¡NO! pensemos que el mismo sujeto lleva consigo en su respaldo a una vindicadora pública de cuanto torturador y/o violador y/o asesino fue condenado por tribunales argentinos no precisamente K. Y que si el hirsuto se ausentará, esa mujer (que nunca en su vida trabajo en relación de dependencia ni ejerció una profesión liberal y no puede explicar de qué corno vive) será, además de ser ministra tanto de Seguridad como de Defensa y presidir el Senado, cuando el hirsuro se ausentase del país, sería la mismísima cabeza del Estado.

Es una pesadilla tal, que no termino de creer que pueda materializarse… Pero está ahí nomas. ¡Reaccionemos!

La Iglesia, no creo que toooooodo el Episcopado pero si sus bases, han comenzado a reaccionar. ¡Era hora!

Desde la perspectiva no ya católica, sino cristiana en general (con la excepción de algunos extremistas blancos en los Estados Unidos, aliados del sionismo mas racista), quien profiere semejantes blasfemias es peor que un hereje: es un servidor del Príncipe de las Tinieblas… que tiene el tupé de acusar al Sumo Pontífice de serlo.

Las ofensas del candidato no se concentran solo en el jefe de los católicos, dice también haberse convertido al judaísmo (¿con o sin bris?) en su faceta más facha y dicho a Clarín que «todos los días, leo de manera fija La Torá, estudiando el texto y sus interpretaciones». También dijo en radio Jai «Mi ley es la Torá» , y que su hermana Karina, a la que llama «El Jefe»,  es una reencarnación de Moisés. Lo que provocó primero el repudio del Llamamiento Argentino-Judío y recientemente de un universo más amplio.

En cuanto a la contundente respuesta católico, vean acá: https://www.pagina12.com.ar/593394-la-peregrinacion-a-lujan-con-carteles-y-pasacalles-en-contra

 

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Un comentario

  1. No se trata de que no sea católico, sea ateo, o profese otras creencias, se trata de que el máximo representante de un país no puede ser un salvaje que no respete las mínimas normas de diplomacia internacional, porque le guste o no a Milei, el Papa es el jefe del Estado Vaticano, que es un Estado soberano, y la Santa Sede es observador permanente en la Asamblea de las Naciones Unidas. El Vaticano debería declarar a Milei «persona non grata» y excomulgarlo si alguna vez ha sido bautizado. Ya está tardando en hacerlo. Y aún tendría suerte, porque si hubiera insultado así al líder de otros creyentes, ya estaría circulando por el mundo un pronunciamento legal condenatorio…pero es probable que el bruto Milei no tenga ni remota idea de como funciona el mundo real.

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