MONEDA. Sarmiento es reemplazado por las Malvinas en el nuevo billete de 50 pesos

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Tal como pasó con Evita, que reemplazó al general Julio Argentino Roca, acusado de exterminar a tribus enteras de aborígenes, en los billetes de 100 pesos, el rostro de los billetes de 50 pesos ya no será el del racista Sarmiento: lleva la imagen de las islas Malvinas y en su reverso la ecuestre del Gaucho Rivero (quien en 1833 las recuperó por breve tiempo), el cementerio de Darwin y el crucero ARA General Belgrano (ex 17 de octubre), hundido por los británicos.

La cuenta oficial de los independentistas kelpers se mofó del billete, argumentando que esas imagenes… son cosas puramente imaginarias. Pobres: pocas cosas más imaginarias que creerse ciudadano a 20 mil kms. de distancia, sobre todo cuando sos el último orejón del tarro de un imperio decadente.

¡Viva la Patria! Paciencia, ya volverán… NC

Comentarios (3)

  1. MM

    Aplaudo fervientemente la iniciativa.

    EL GAUCHO ANTONIO RIVERO
    Había nacido en Entre Ríos, y el destino lo llevó a las Malvinas. Fue pastor y esquilador de ovejas en Puerto Soledad. Presenció impotente el atropello de los norteamericanos de la Lexington, el 28 de diciembre de 1831, y como consiguió ocultarse con algunos compañeros, no fue secuestrado como la mayoría de los colonos. Fueron un puñado, apenas, para mantener la soberanía de las islas, hasta octubre de 1832, en que llego la goleta Sarandí, con un nuevo comandante de las islas, el mayor Mestivier, y una colonia de confinados por delitos comunes. Era dura la vida en las soledades del sur, y pesada la mano del mayor Mestivier. Los confinados se sublevaron, aprovechando que el capitán José María Pinedo se había ido con la Sarandí a alejar a algunos pescadores norteamericanos; Mestivier fue muerto, y se cometieron muchos desmanes. Pero el regreso de Pinedo restableció el orden.
    Por poco tiempo. El almirantazgo británico quiso aprovechar el desamparo que la Lexington produjo en Soledad, y ordenó al comandante J. J. Onslow, de la corbeta Clío, que se apoderase de las Malvinas. El 2 de enero, Onslow se presento en Soledad, y Pinedo no tuvo un gesto de heroica locura; dejó arriar el pabellón argentino porque “las instrucciones que tenía -dice su informe- me prohibían hacer fuego a ningún a ningún buque extranjero, y sí sólo defender mi buque”.
    Onslow organizó la nueva colonia británica. El piloto inglés de la Sarandí, Mateo Brisbane, fue hecho “delegado”; otro inglés, Dickson, encargado de izar la unión jack; un francés, Jean Simón, capataz de trabajos. No faltaron -era inevitable- algunos argentinos que se plegaron al orden triunfante. Pero también era inevitable que otros no aceptaran el dominio inglés.
    Un día -el 26 de agosto de 1833- los matreros, en número de ocho y encabezados por Rivero, volvieron a Soledad y dieron muerte a Brisbane, a Dickson, a Simon y a algunos mas. La academia -nuestra Academia- en merito a documentos ingleses, dice que el móvil de Rivero y sus compañeros (“entre los cuales había algunos confinados”, recalca), al desertar primero y caer mas tarde en plan de guerra sobre soledad, era porque Brisbane les pagaba los salarios en billetes de papel, y ellos querían metálico. Me parece una explicación demasiado materialista para una reacción tan excesiva, y no comprendo que diferencia hacía a los gauchos los billetes o el metálico en las soledades del archipiélago. Preparados para perder la vida, quisieron hacerlo bajo la bandera Argentina, y arriaron el pabellón británico.
    ¿También por metálico?
    Hasta enero de 1834 estuvieron las Malvinas bajo control de los gauchos de Rivero. Las familias de los colonos ingleses fueron confinadas en un islotey alimentadas por los dueños de la situación. En octubre llegaron algunas balleneras inglesas, pero no se atrevieron con los facciosos: debió esperarse a enero de 1834, en que una goleta de guerra consiguió imponerse, y Rivero y los suyos cayeron presos. Se les hizo un proceso en el buque Spartiate, de la estación naval británica de América del Sur. Tan inicuo, que el almirante inglés no se atrevió a convalidarlo, y prefirió desprenderse del asunto desembarcando a Rivero y los suyos en la República Oriental del Uruguay. El cabecilla fue dado de alta en el ejército argentino por Rosas, para morir, como era su ley, el 20 de noviembre de 1845 peleando contra los ingleses en la Vuelta de Obligado.
    Esa fue la vida del gaucho Rivero. Nuestros académicos entienden que “sus antecedentes no son nada favorables para otorgarle títulos que justifiquen un homenaje”. Basándose en interrogatorios en inglés del curioso proceso, nos aclaran que era un gaucho peleador, tal vez de malos antecedentes, y que se juntaba con antiguos confinados.
    Pero también Martín Fierro era un gaucho peleador, de malos antecedentes, y que se juntaba con matreros como él.

    José María Rosa
    Historia del revisionismo y otros ensayos.

    Saludos
    MARIANO MAZA

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  2. Norberto Sturla

    ¿Racista Sarmiento? Vayan a estudiar historia ignorantes. Y además los isleños prefieren ser ciudadanos de tercera británicos y no ciudadanos de primera argentinos, y no les quito la razón.

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  3. Nahuel Coca (Publicaciones Autor)

    Norberto: qué descalificante que sos. Deberías volver a los libros.
    Sarmiento hizo su carrera política basándose en el racismo, vamos!
    No hay que ser cipayo y descolonizarse el cerebro. Romper el discurso mitrista que te metieron en el balero en la escuela normal ha de doler, pero qué libre te sentís después…
    En este artículo, el amigo Teodoro Boot te desmiente. Bastante. Y deja bien en claro el racismo explícito de Sarmiento.

    https://pajarorojo.com.ar/?p=988

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