11-S, 9/11. General estadounidense refuta la Historia Oficial y revela que la Casa Blanca estuvo involucrada

No solo nos espían sino que gracias a los algoritmos, Google, Facebook, Youtube etc. saben a veces sobre nuestros gustos y debilidades más que nosotros mismos. Así, hoy apenas encendí la compu, me puso frente a las narices este video que no conocía. Y aunque todo lo que dice este general especializado en inteligencia y demoliciones, Albert Stubblebine, no me sorprendió en absoluto, nunca había escuchado una explicación tan clara y concisa de un experto militar acerca de por qué la Historia Oficial de los ataques contra las Torres Gemelas es indigerible.

Es obvio que al menos un sector de la CIA (y acaso de otros servicios secretos estadounidenses) y políticos y empresarios (el general nombra al vicepresidente Dick Cheney y al ministro de Defensa Donald Rumsfeld) estuvieron involucrados, junto con el servicio secreto saudí y empresarios que, como aquellos, cuando menos estaban advertidos de lo que se estaba preparando y se volvieron inmensamente ricos a partir de tener esa información.

El general destaca lo mucho que le costó llegar a la conclusión de que su gobierno estaba involucrado en la matanza masiva de unas tres mil personas. También me costó a mi rendirme a la evidencia de que los servicios secretos israelíes y la CIA no fueron ajenos a los bombazos que demolieron la Embajada de Israel y la AMIA, con el saldo de al menos 107 muertos, decenas de heridos y la vida de miles de personas arruinada, tal como describo detalladamente en mi último libro La infAMIA.

No se pierdan el video ni se dejen impresionar por tonterías como la afirmación de su ignoto editor (sin citar evidencia alguna) de que el general, de 87 años, murió asesinado en febrero, ni al zocalero que en un momento renombra a Stubblebine como “Newton” (?) ni por la musicalización truculenta que suele adobar este tipo de informes desde aquel tremendo 11-S, que masificó la posverdad e hizo que el infotainment sustituyera a la información.

Hasta el punto que de inmediato EEUU intervino en Afganistán e Irak, países cuyos ciudadanos no habían tenido nada que ver con los atentados. Y lo hizo en alianza con Arabia Saudita, muchos de cuyos ciudadanos habían estado ostensiblemente  involucrados.

Nada que hoy pueda sorprender demasiado si se considera que Al Nusra es la facción siria de Al Qaeda, apoyada con muy poco disimulo por Estados Unidos y descaradamente por Israel, en su lucha contra el Ejército Árabe Sirio.

 

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