Axel Kicillof convocó a elecciones legislativas provinciales para el domingo 7 de septiembre, Día del Montonero. Descuento que se trata de una casualidad, que el gobernador no debió tenerlo presente. Se trata de una efeméride que fue importante para quienes integramos es «juventud maravillosa» que luego fue demonizada. ¿Qué es lo que recuerda? La muerte en combate de dos de los fundadores de la sección porteña –responsable del secuestro y muerte del ex dictador Pedro Eugenio Aramburu– de la organización, Fernando Abal Medina y Gustavo Ramus. Más información aquí.

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Diputados investigará la estada $LIBRA
Desde un principio dije que era una herida mortal para el gobierno, que aunque no pudiera decir cuando iba a caer, se trataba de estocada autoinfligida e infectada que no podía cicatrizar. Pongo por testigo a Héctor «Gallego» Fernández, del Peronismo militante, con quien estuvimos analizándolo entonces. Como no tengo abuela, no tengo más remedio que autoelogiarme. Dije de movida que en cierto sentido, Milei cabalga como el Mio Cid, muerto y amarrado a su montura. La megaestafa impactó sobre el nucleo duro de los votantes de Milei y se expandio por gran parte del planeta. No es posible sobornar a todos los damnificados y a los fiscales y jueces intervinientes.
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Perjuicios de la motosierra
Otro sí digo: También vaticiné que el protagonismo de Elon Musk en el gobierno de Trump sería breve. La razón es simple, ni aquí ni allí puede tener estabilidad un poder bicéfalo, Musk era en algunos aspectos aun más conocido que Trump y figúrense por un momento cuanto podría durar en el desgobierno de los hermanos Milei Sturzenegger –el que en la práctica empuña la motosierra gemela de la que el Javo le refaló a Musk– si quisiera chupar más cámaras que un él, que se maquilla más que Cristina.
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En Estados Unidos, como en Colombia, la motosierra no remite al recorte de gastos públicos sino al descuartizamiento de personas vivas por asesinos seriales. Nada que acreciente la popularidad de quien las empuñe.
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Las memorias de Roberto Bardini
Que deseamos que tenga muchos más capítulos. Bardini tiene un exégeta de fuste, otro periodista inquieto, más joven, Julio Abel Ferrer. Que firma Vivir para contarlo, memorias de un corresponsal. Escribe Ferrer: «En pocos días sale publicado mi último libro junto al periodista y escritor Roberto Tito Bardini (Ronberto Bacardini) en cuyas páginas se respira su vida y obra ligado a utopias, revoluciones y otros sueños. Un personaje que muchos años atrás descubrí cuando Stella Calloni otra leyenda del periodismo viviente me dijo: ‘Tito Bardini es un personaje de película’. Se trata de un hombre que profesa y revindica la pluma de Rodolfo Walsh, Gregorio Selser, Rogelio García Lupo, Ernest Hemingway, Ryszard Kapuscinski entre otras figuras míticas de un periodismo comprometido con la verdad y en peligro de extinción. ¡Salud Tito querido! Un placer tenerte de Maestro».
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Sigue Ferrer: «Lo novedoso y atractivo del libro, es que Bardini narra sus experiencias de vida, la coyuntura política y social de cada país que le tocó estar, pero reflejado en personajes que fueron centrales en su existencia. Se corre del lugar de protagonista para rendir homenaje y reivindicar a hombres y mujeres que cimentaron su personalidad y lo ayudaron a comprender que la vida se vive con intensidad, pasión y rebeldía… Entre 1977 y 1986, Bardini fue corresponsal de guerra para agencias de noticias, diarios y revistas: cubrió la insurrección sandinista en Nicaragua, la independencia de Belice, las luchas insurgentes en El Salvador, Guatemala y Colombia, la guerra Irán-Irak, el conflicto civil en Líbano y las guerrillas en el ex Sahara Español, al norte de África, experiencias que posteriormente adaptó en forma de libros.
«A principios de 1980, en Honduras, reveló la presencia de ‘asesores’ militares argentinos en la Fuerza Democrática Nicaragüense (FDN), organización contrarrevolucionaria antisandinista financiada por el gobierno norteamericano de Ronald Reagan. En noviembre de ese año, un grupo paramilitar intentó capturarlo en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), donde trabajaba, y Bardini tuvo que huir del país. «El resultado de aquellas investigaciones fue su trilogía «Conexión en Tegucigalpa», «Edén Pastora, un cero en la historia» y «Monjes, mercenarios & mercaderes»…
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Apenas pude escribir de mi amigo Pepe Slimobich, cuya inesperada partida me dejó casi catatónico. Me entero ahora, muy tardíamente, que dejó un último guatsap de despedida, que lo pinta en cuerpo y alma. Fechado el 4 de agosto de 2022, dice así: Amigos y amigas queridos. Ayer partí rumbo a otro mundo, espero que mejor. Me fui silbando bajito, siempre con alegría. Cualquier cosa me escriben. Un gran abrazo!