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ATENTADO A LA AMIA: Una prueba flagrante del encubrimiento efectuado por la cúpula de la DAIA

Y de la participación en el mismo de la Embajada de Estados Unidos.
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Neuburger fue durante largos años director ejecutivo de la DAIA y mano derecha de Rubén Beraja, su presidente. Fue Neuburger quien me envió no uno sino tres telegramas acusándome de «antisemita» luego de que en 1997 publicara «AMIA. El Atentado. Quienes son los autores y por qué no están presos» (Planeta) producto de más de tres años de investigaciones financiadas por la propia AMIA.
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Beraja y Neuburger fueron siempre encubridores a fin de que no quedara claro quienes habían sido los autores de ese crimen y del anterior, la demolición de la Embajada de Israel. Neuburger fue escrachado por los Wikileaks: acudía a la Embajada de los Estados Unidos para tramar el método más idóneo para que los autores de estos asesinatos masivos nunca fueran descubiertos, tal como en su momento denunció Memoria Activa. Pero, como se verá y a pesar de ello, siempre gozó de la protección de la prensa hegemónica.
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Fíjense como Clarín (eh, colorado Kirschbaum) protege a Neuburger, borrándolo de la foto. A continuación la carta que Memoria activa le dirigió hace ya casi una década al presidente de la DAIA cuando salieron a la luz los Wikileaks y en ellos las comunicaciones que la Embajada de los Estados Unidos en Buenos Aires dirigía a Washington, comunicaciones que desnudaron la actitud de encubrimiento (de los asesinos) del entonces director ejecutivo de la DAIA.
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Aprovecho para recordar que la única vez que estuve con Neuburger a solas fue circa 1996 cuando pedí entrevistarlo por el equipo que integraba (que trabajaba para el abogado de la DAIA, Luis Dobniewski, y era pagado por la propia AMIA) descubrió entre los escombros de la mutual arrojados en lo que hoy es el Parque de la Memoria, un documento que probaba que en la sede de la DAIA trabajaba un equipo de inteligencia que reportaba a «la Universidad de Tel Aviv».
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En esa circunstancia Neuburger se puso violento (tiempo después me enteré por uno de sus colaboradores que creyó que lo que quería chantajear, ya saben, piensa el felón que todos son de su condición) y me dijo que estaba más que claro que el atentado había tenido como objetivo a la DAIA y no a la AMIA.
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A confesión de parte, relevo de pruebas.
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Carta Abierta al Sr. Presidente de DAIA, Aldo Donzis:
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Memoria Activa ve con grave pesar (pero no por ello algún tipo de sorpresa) la revelación de cables confidenciales recientemente hechos públicos, que arrojan luz sobre el rol de un funcionario de vuestra institución en la causa AMIA. En dichos cables queda clara la intención de la Embajada Americana de que no se avance en la investigación de la Causa Encubrimiento y así salvar a los procesados Menem, Anzorreguy, Galeano, Mullen, Barbaccia, Beraja, Palacios, entre otros.
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El informante de la Embajada, quien abogaba para que esta Causa no se investigue fue (o es) Alfredo Neuburger. Memoria Activa expresa su profundo repudio ante esta situación y exige una aclaración por parte de vuestra institución frente a este episodio. Es macabro que una institución que pretende representar políticamente a la comunidad judía argentina, y/o sus funcionarios, puedan ser parte de maniobras de encubrimiento y un obstáculo para el esclarecimiento de la verdad y búsqueda de justicia en el mayor atentado terrorista ocurrido en nuestro país el 18 de Julio de 1994 y que provocara 85 muertos y más de 300 heridos.
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No nos sorprende la conducta de Neuburger dentro y fuera de la DAIA, tampoco nos sorprende la postura jurídica que adoptaron en defensa de los procesados, lo que sorprende es que 16 años después sigan negociando en nombre de nuestros muertos. Lo que sorprende, Sr. Donzis, es que ni usted ni ningún miembro de su comisión directiva, haya dicho ni una sola palabra.
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Vuestro silencio os hace cómplices.

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