| | | | | | | |

EEUU – ISRAEL. Un diálogo clave para entender la naturaleza de una relación

Quien deseé interiorizarse del que quizá sea el principal nudo gordiano del que depende el futuro de la humanidad, muestra especie y el planeta, debería escuchar atentamente este diálogo entre el que quizá sea el periodista más famoso e influyente de Estados Unidos (el mismo que fue un puntal de la campaña electoral de Donald Trump  –al que tiene o tenía acceso directo–, que entrevistó a Cristina y a Putin) y Jeffrey Sachs, un economista de fuste, asesor de las Naciones Unidas, crítico de las intervenciones estadounidenses en otros países.

Carlson, un «wasp» conservador cada vez más próximo a la grey católica y alejado de la llamada «teología de la prosperidad», sostiene posiciones reactivas en temas como el de la doble nacionalidad (1) y conserva su fe en mitos como que Estados Unidos es «la única nación con la libertad de expresión garantizada». Está claro que ama a su país,  no comulga con el imperialismo y aún conserva esperanzas –cada vez más tenues– en que Trump rompa con Netanyahu,  e Israel deje de condicionar la política exterior de Washington. Carlson advierte que mientras eso no suceda, el movimiento MAGA seguirá vaciándose de jóvenes que repudian esa dependencia.

El ataque conjunto de EEUU e Israel a Irán en la mal llamada «guerra de los 12 días» y sobre todo el supuestamente inconsulto ataque israelí a Doha, capital de Qatar (país en el que se encuentra la principal base militar yanqui en Medio Oriente) con el objetivo de asesinar a los negociadores de Hamás de un acuerdo de paz, volviéndolo imposible, fueron el parteaguas que rompió la confianza ciega de Carlson en Trump.

El periodista se escandaliza por el hecho de que los medios de su país se la pasen agitando el peligro de que China controle Tik Tok cuando es público y notorio (y Netanyahu se jacta de ello) que ha pasado a estar bajo el control del gobierno mataniños y sus adláteres sionistas al igual que los grandes medios de allí y de aquí.

Más aún: destaca que Netanyahu se jacta de su alianza con el inmigrante sudafricano Elon Musk gracias a la cual en la red X (a la que muchos seguimos llamando tuiter) se ha impuesto una censura de la difusión del genocidio y la promoción de los disvalores del sionismo.

Carlson no es judeófobo: es un norteamericano wasp clasico, shockeado por el hecho de que el gobierno de Israel, un país con solo 9 millones de habitante (y poco mas de 7 millones de judíos, ya que el resto son palestinos, drusos, etc.) dirija la política exterior del suyo, que tiene casi 350 millones.

El periodista puntualiza que los jefes del Mossad no estuvieron de acuerdo con el ataque a Doha, produciéndose así la paradoja de que, como ocurrió antes con el Shin Bet, los servicios de inteligencia israelíes estén «a la izquierda» de Netanyahu y su camarilla de genocidas (ver aquí y aquí).

Pruebas al canto de la influencia que tiene Israel en Washington es que AIPAC, el lobby israelí (el más poderoso de los que responden a los intereses de una nación extranjera) no está registrado como tal, del mismo modo que en el plano internacional Israel se pasa por el tujes las resoluciones de la ONU.

Un gran mérito de Carlson es darle espacio a Sachs, que es clarísimo al hablar del Caso Epstein y de la dependencia de la administración Trump de Israel y el sionismo, y de como radica exclusivamente de Washington el poder acabar con el delirio imperial del Gran Israel (Eretz Israel) y hacer realidad la existencia de un estado palestino.

A pesar de que, al menos por ahora, Trump ha evitado que Israel se anexione Cisjordania como estuvieron a punto de hacer Netanyahu y su pandilla, Sachs pone en duda que Trump quiera o pueda zafar de las ataduras que lo ligan a Israel y al sionismo genocida.

Recomiendo escuchar con atención y extraer conclusiones lógicas.

Nota:

1) La posibilidad de tener dos (o mas) nacionalidades está tan extendida que la posibilidad de revertir esta situación es imposible. Tiene lógica, sin embargo, la oposición de Carlson a que haya militares con doble nacionalidad. Si no se permite que un profesional de fútbol con doble nacionalidad reviste en una selección nacional si antes lo ha hecho en otra, muchísimo menos puede tolerarse, como hasta ahora sucede en Estados Unidos, que los militares tengan doble nacionalidad. Aunque no hablo de oponerse a las redadas de ICE y la patrulla fronteriza contra los inmigrantes, Carlson recordó que Elon Musk es sudafricano y explícitamente racista y fascista al que bien podría aplicárseles las generales de la ley. JS

Publicaciones Similares

Un comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *