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REBELIÓN EN BOLIVIA. La rusa Inna Afinogenova explica desde México porque se produjo

 

Bolivia atraviesa una aguda crisis política y social aguda marcada por más de dos semanas de huelga general, movilizaciones multisectoriales y unos 47 puntos de bloqueo que afectan a seis de sus nueve departamentos. Las protestas combinan demandas económicas con la exigencia de  la renuncia del presidente Rodrigo Paz, que traicionó casi todas sus promesas, entregando el litio a Estados Unidos, plegándose a las exigencias del FMI; devaluando el peso boliviano (que igual equivale a más de 200 pesos argentinos) con la consecuente carestía de alimentos y combustibles, a los que se les quitaron subsidios, mientras también les quitó impuestos a la «rosca» de los oligarcas.  Así las cosas, los sectores más combativos como los ponchos rojos aymaras de Achacachi y El Alto, los mineros y los cocaleros del trópico que responden a Evo Morales, se echaron a las calles exigiendo la renuncia de Paz. Estremece verlos trotar mientras corean «Ahora si / guerra civil». No deja de ser una paradoja que una de las mejores –por sencilla– explicaciones de los antecedentes del estallido lo ofrezca una rusa implantada en México por españoles republicanos.

Hay cucardas, escarapelas, condecoraciones que uno mismo se otorga sin esperar al reconocimiento ajeno. Por ejemplo, me acompañará hasta la tumba la satisfacción de haber sido protagonista del rescate del riquísimo archivo del diario Crónica que hoy puede consultarse en la Biblioteca Nacional. Del mismo modo, aunque más modestamente, creo haber sido uno de los primeros en reparar en la excelente labor de una joven colega, la rusa Inna Afinogenova, que habla en un perfecto castellano (que aprendió en sus pagos natales con una profesora argentina y perfeccionó luego aquí). Por entonces, ella era presentadora del programa Ahí les va! de RT (Russia Today) junto a Mirko Casale, hijo de una pareja de exiliados argentinos en México y yo trabajaba en El gato escaldado, programa de la AM 750 junto a César Litvin, donde la entrevistamos. Tanto me gustaba su labor que junto a Rodi Baro, con quien habíamos organizado cenas con políticos del palo como Amado Boudou, Alberto Rodríguez Saá, Felipe Solá y Agustín Rossi en el añorado restorán Oleiros*, intentamos traerla para hacer presentaciones en diversas universidades, pensando así favorecer la derrota de Macri en las elecciones generales de 2019. Después vino la guerra en Ucrania, y mientras nos, desde aquí, le concedimos la razón a Rusia, Inna no quiso convertirse en vocera de una nación en guerra, renunció a su alto cargo en RT y se fue de Rusia. Reapareció hace algún tiempo en Madrid y en La Base, el programa de Pablo Iglesias, un excelente periodista que fue cofundador de Podemos y vicepresidente republicano del Reino (donde se destaca Manu Levin, hijo de exiliados argentinos) y luego de una misteriosa ausencia reapareció en la capital de México, al frente de la extensión de La Base a Latinoamérica, calculo que con beneplácito de la presidenta Claudia Sheimbaum, objeto de múltiples ataques por parte del Imperio y sus sirvientes.

 

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