DERECHOS DE EXPORTACIÓN. El invento de llamar “retención” a un impuesto

Puerto de Quequén. Por él se exportan la mayoría de los granos.

Con ese rótulo, los contribuyentes más grandes suman a los más chicos en su negativa a aportar al sostenimiento de la convivencia social. Evasores y fugadores en acto por el blanqueo de la era Macri

 

POR JORGE MANCINELLI

La legislación aduanera establece la facultad del Estado para aplicar derechos de aranceles al ingreso y egreso de mercancías. Esa facultad rige para la Argentina y el mundo.
En el Código aduanero argentino se llaman derechos de importación y exportación. Sus artículos 724 y 725 establecen que el derecho de exportación grava “la exportación para consumo cuando la mercadería se extrae del territorio aduanero por tiempo indeterminado”.
En el código que hace posible el intercambio comercial de la argentina con el mundo no existen retenciones, un nombre que malinterpreta el funcionamiento del estado nacional.
¿Acaso se llaman retenciones los impuestos al consumo, a las ganancias o a los bienes personales?
El impuesto a los bienes personales es otro eufemismo crispante para hablar del gravamen a la riqueza.
Existen derechos o gravámenes, no retenciones. Esos derechos son la condición de existencia de los Estados en el sistema económico con que funciona el mundo.
En la Argentina inventaron el rótulo retenciones que tiene por efecto, entre otros, que los contribuyentes más grandes sumen a los contribuyentes más chicos en su negativa a aportar al sostenimiento de la vida en sociedad.
A la vida comunitaria, única que hace posible la convivencia entre los seres humanos.
Derechos a la exportación. De eso trata el decreto publicado el sábado 14 diciembre último en el Boletín Oficial.
Nos informa que el poder ejecutivo nacional está autorizado por la ley que aprobó el código aduanero a gravar con derechos la exportación para consumo de mercaderías, a desgravar la que estuviere gravada y a modificar los derechos de exportación establecidos.
Esa facultad que la ley 22.415, aprobatoria del Código aduanero, le otorgó al gobierno nacional, el gobierno puede ejercerla con la finalidad de cumplir uno o todos de los siguientes objetivos:
* asegurar el máximo posible de valor agregado en el país con el fin de obtener un adecuado ingreso para el trabajo nacional;
* ejecutar la política monetaria, cambiaria o de comercio exterior;
* promover, proteger o conservar las actividades nacionales productivas de bienes o servicios, así como dichos bienes y servicios;
* promover y proteger los recursos naturales o las especies animales o vegetales;
* estabilizar los precios internos a niveles convenientes o mantener un volumen de ofertas adecuado a las necesidades de abastecimiento del mercado interno;
* atender las necesidades de las finanzas públicas.
Queda en claro que la fijación de derechos de exportación tiene que ver con el funcionamiento del estado Nacional.
Quienes no quieren Estado nacional y atesoran en el exterior, descalifican, distorsionan, la obligación que tiene el Estado con la preservación de la vida en sociedad.
Con la obligación de garantizar las condiciones de convivencia civilizada que requieren sostener un piso común para el conjunto de la población.
A ese piso común no aportan los evasores ni los fugadores.
En la columna emitida el 24 de noviembre próximo pasado, recordamos un hito en la historia de la evasión y fuga de capitales.
El hecho clave al que entonces nos referimos fue el acto de celebración del 162 aniversario de la bolsa de comercio de buenos aires, ocurrido el 13 de julio de 2016. En el transcurso de esa celebración, en la que se festejó el blanqueo de capitales dispuesto por Mauricio Macri en abril de ese año, el entonces presidente pronunció una confesión de partes que releva la prueba. Pidió adherir al blanqueo de capitales afirmando, textualmente, que “ya no será necesario escondernos”.
En la cobertura que hizo el El Cronista Comercial el 14 de julio, se lee la nota de uno de sus periodistas titulada “El blanqueo fue el tema en un VIP…”, por el salón donde estaban los invitados especiales. “Muchos hombres del campo también se hicieron presentes en el VIP. Recalcaban que mucha gente del sector blanqueará. ‘Es común – el cronista transcribe lo escuchado- que las jaulas de haciende se facturen miti y miti, o sea mitad en blanco y mitad en negro, o que la compra de cereal se haga del mismo modo, por lo que tienen un margen importante para blanqueo’”.
En septiembre del año pasado, Macri restableció los derechos de exportación fijándolo en el 12 % para todas las mercaderías comprendidas en las posiciones arancelarias de la nomenclatura común del Mercosur (NCM).
Ese porcentaje fue limitado por la cláusula que estableció que el derecho de exportación no podía exceder de 4 pesos por cada dólar estadounidense del valor imponible para algunos productos y de 3 pesos para otros.
El dólar al tres de septiembre de 2018 cotizaba alrededor de 39 pesos. Hoy cotiza a 60. Ambos derechos en pesos con la devaluación del dólar habían caído 35 porciento. Tener derechos de exportación fijo en pesos con cotizaciones en dólares, era insostenible.
El derecho de exportación de 9% sobre el precio en dólares le vuelve a dar racionalidad al sistema al pasar a ser un porcentaje de referencia al que se le pueden agregar o quitar derechos específicos para cada producto.
La decisión de ordenar el sistema de retenciones, que a eso aporta la decisión del Gobierno, se ajusta a la ley 27.467 publicada el 4 de diciembre de 2018, pleno gobierno de Macri.
Esa ley establece en su artículo 81, que en el marco de las facultades acordadas al poder ejecutivo nacional por el código aduanero y sus modificaciones, se podrán fijar derechos de exportación cuya alícuota no podrá superar en ningún caso el treinta por ciento (30%), del valor imponible o del precio oficial fob. este tope máximo será del doce por ciento (12%) para aquellas mercaderías que no estaban sujetas a derechos de exportación al 2 de septiembre de 2018 o que estaban gravadas con una alícuota del cero por ciento (0%) a esa fecha.
Ello es para recordarles a quienes quieren prender fogatas de odio que ya existe el 30% de posibilidad de derecho de exportación.
Los derechos de exportación son parte de la política tributaria. Evasores y fugadores son sus enemigos. Recordar la nota en El Cronista Comercial sobre el blanqueo de capitales y las confesiones hechas en el salón VIP de la Bolsa de Comercio: la pasión por el “miti-miti” para las jaulas de hacienda y la compra de cereales.
Es necesario ser un país normal, sin saqueos, evasores y fugadores.

Columna emitida en el programa “El gasto escaldado”, radio AM 750, 15 de diciembre 2019.
https://radiocut.fm/audiocut/columna-jorge-mancinelli-326/

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