OPINIÓN E INVITACIÓN AL DEBATE. Sobre la decisión de transformar la pandemia en simples epidemias

POR MARIO CASALLA

“Ande yo caliente y ríase la gente” (Góngora, siglo XVI). Este viejo dicho español de decretar que la pandemia (mundial) terminó y que ahora son todas endemias (locales) que deben ser tratadas como una gripe común, acaba de dar pie para que el actual Jefe de gobierno español (Pedro Sánchez, PSOE) seis siglos despues que su connacional Góngora lo dijese, él lo aplicará en su país y que por tanto no deberíamos preocuparnos del contagio sino incluso hasta fomentarlo, en pos de lograr la ansiada “inmunidad de rebaño”. Es decir una suerte de neodarwinisno donde sobrevivirán los más fuertes (¡obviamente!). Buena parte de otros gobiernos de Europa no piensan así, por cierto. Pero, al parecer, nosotros, en esto nosotros estamos a punto de seguir el consejo de la otrora “madre patria”.

¿Qué olvida esto? Esencialmente que –en la era del avión y la interconexión global entre los pueblos– esto resulta tan imposible como suicida. Nuevamente entre “la Bolsa o la Vida”, optaríamos por la Bolsa (algo típico del discurso capitalista, férreamente atado a la “pulsión de muerte”).

video abajo.

Se calcula que 1200 millones de personas en el mundo no han tenido acceso a la vacuna contra el Covid 19, en esta etapa peligrosísima de ómicron.
¿Nos olvidaremos de ellos?, ¿seremos tan ilusos de creer que sin que se vacunen como corresponde, la pandemia se habrá terminado? Aunque más no sea por propia conveniencia (y no por ser un derecho humano básico como lo es (!si no se desea verlo así!) ¿No convendría pensar que mientras el mundo no esté vacunado esta peste no cesará?

Invito a que pensemos y conversemos este punto específico, tan actual.

Mario Casalla

Comentario (1)

  1. Jordi

    Pues ya que invita este señor Casalla “a que pensemos y conversemos este punto específico, tan actual”. Pensemos….

    1.Dice :”¿seremos tan ilusos de creer que sin que se vacunen como corresponde, la pandemia se habrá terminado?”
    Lo iluso es creer que unas vacunas tan ineficaces como las que se han creado, van a acabar con esta pandemia. Va a terminar pero no por las vacunas, sino porque el virus siguiendo la dinámica conocida de la biología va a evolucionar a ser no letal como todo lo que es fácilmente contagioso. Como evolucionaron todos los coronavirus que hoy sólo producen un resfriado. En biología hay un principio que dice que lo letal tiene una transmisión difícil (HIV, hepatitis B, hepatitis C, por ejemplo) y lo no letal es muy contagioso (resfriados, por ej.)
    2. Dice: “en esta etapa peligrosísima de ómicron”, pues no señor, ómicron produce un cuadro leve que no se puede comparar con el producido por la cepa original. Además, para su conocimiento, ómicron burla a todas las vacunas existentes porque éstas se basan en la proteína espiga del virus original.
    De hecho los científicos dicen que ya no se debería hablar de Covid-19, porque ya no estamos ante una enfermedad como la que produjo la cepa original. Ahora estamos ante algo mucho más leve.
    3. Ya hay estudios científicos que demuestran que los anticuerpos producidos por un simple resfriado (que son causados por coronavirus primos del SARS-CoV-2) protegen del nuevo coronavirus, porque actúan contra las proteínas que no mutan del virus y no contra la proteína pico que es la que muta. En ésta última, es en la que se basan las vacunas que están demostrando su ineficacia, y que encima los laboratorios han doblado su precio.
    Pensemos, y ¿no se le ha ocurrido pensar que es, cuanto menos extraño, que con el nivel científico del siglo XXI se hayan producido vacunas tan ineficaces? En el siglo XIX el Dr. Pasteur las hubiera planteado de otro modo, pero a veces la tentación de usar todos los juguetitos tecnológicos (y de ganar mucho dinero vacunando a la población cada 4 meses, algo insostenible incluso para los países más ricos) mata el sentido común y la lógica.
    4. No piense que a los países más ricos las vacunas no les supondrán un enorme coste económico. Mejor dicho a los ciudadanos, que encima ni siquiera tienen la garantía de que haya un control independiente de la gestión (tan poco transparente) de todo lo que tiene que ver con la pandemia (todo el mundo calla por temor de ser demonizado como “antivacunas”). La única diferencia con los países pobres, es que a la UE le han fiado los banqueros, pero ya están avisando que pronto empezarán los recortes porque habrá que empezar a pagar el crédito. Y aun no se salió de los recortes de la crisis de 2008.
    5. Lo que dijo Sánchez tiene su lógica porque hay que entender lo que está pasando con ómicron: está casi todo el mundo contagiado. Tanto es así, que hay empresas que falta hasta el 70% de la plantilla, y al volver de las vacaciones de invierno, sólo en Cataluña han faltado 800 profesores, pero son cuadros leves.
    De hecho a veces la gente descubre que está contagiada porque se hace un autotest que compra en la farmacia. Todas esas bajas y altas laborales las tiene que gestionar la sanidad pública (porque así es el sistema en España) y los médicos de los centros públicos están abocados a hacer papeleo toda la jornada, desatendiendo la asistencia sanitaria de todas las demás enfermedades. De hecho, ahora se puede tramitar en las farmacias la baja laboral por dar positivo de coronavirus, para descongestionar los centros públicos, donde la gente hace cola horas para conseguir el justificante para el trabajo.Y algunas farmacias, ya ha anunciado que van a cobrar a la administración pública por hacer una tarea oficial que no les corresponde.
    Tampoco se puede aplicar a esta enfermedad leve el severo protocolo del Covid-19. Esto se parece ya mucho más a una epidemia de gripe que a lo que fueron las primeras olas de Covid. (La gente que aun está ingresada en hospitales o en la UCI, son por la Delta).
    6. Las autoridades ya han avisado que todo el mundo tarde o temprano va a contagiarse de ómicron, vacunados o no vacunados.
    7. Hay que recordar que las vacunas contra Covid siguen siendo experimentales, se aprobaron de emergencia. Todas. Las de todos los países. De hecho hasta dentro de unos 5 años no se podrán evaluar sus resultados. Y quien sabe si entonces no se descubrirá que no sirvieron para nada y que simplemente la gente fue desarrollando inmunidad natural contra el nuevo coronavirus (“nada indica que el sistema inmunitario humano no pueda con él” han dicho los virólogos), y que las cifras de
    letalidad descendieron sencillamente porque como ocurre en la naturaleza, la primera ola se llevó a los más vulnerables. Así pasó con la gripe de 1918.

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