RESISTENCIA A LAS DICTADURAS. Recuerdos en una época tan bajoneante como la actual

¡Alegría en la lucha! es la consigna.

Resistir a las dictaduras, incluso con las armas, es un mandato constitucional.

// Un compañero me acaba de enviar este viejo programa de «El otro lado», el mismo con el cual Fabián «Polito» Polosecki se hizo famoso y muy imitado. Programa este que me tuvo como protagonista junto a otros compañeros que a comienzos de los años ’70 del siglo pasado, siendo muy jóvenes, integramos la, por así decirlo, reserva de las Fuerzas Armadas Peronistas y después (tras el paso de la mayoría por Descamisados) las bases de Montoneros, organización con la que rompimos a tiempo, lo que nos permitió, suerte mediante, conservar la vida.

A pesar de haber sido promotor del programa por mi cercanía con Polito (ambos habíamos sido compañeros en la redacción del diario Nuevo Sur) no estuve nada orgulloso del resultado. Y es que por entonces, en 1994, el menemato estaba todavía en su apogeo y cundía entre nosotros una tristeza insondable, la sensación de una derrota irreparable que sólo habría de difuminarse el 19 y 20 de diciembre del 2001 y, sobre todo, cuando Néstor Kirchner llegó a la Casa Rosada (Algo parecido sucedió  durante el rodaje de «Cazadores de utopías», de David «Coco» Blaustein donde aparecíamos mezclados los que repudiábamos a Menem y los que haciendo de tripas corazón –o bien autoengañandose– habían transado con el neoliberalismo).

Volviendo a «Ex guerrilleros»: para colmo, hubo algunos lapsus que nos convertían en frikis, como cuando La Petisa (Maria Flores) que había sido mi «responsable» en aquellos viejos años felices, dijo que parte de nuestro entrenamiento partisano consistía en cavar «fosas» (en lugar de decir «zanjas») lo que indujo a nuestros enemigos a imaginarnos enterrando cadáveres.

No estoy de ánimo como para  ver nuevamente este documental ahora. Y no sólo porque tengo la impresión de haber dicho inconveniencias (y si las veo y escucho, capaz que no me atrevería a subirlo, y por alguna oscura razón, quiero subirlo). También y sobre todo, porque han muerto desde el dueño de casa, Carlos «El Indio» Mujica, mi hermano del alma Raúl Enrique Blanco (que trascendería como escritor con el seudónimo Teodoro Boot) y Jorge «Coco» Serra… y hasta la entonces esposa de Mujica, Mechi. Todos los cuales no sólo eran compañeros sino también amigos entrañables. Por lo que, teniendo en cuenta el suicidio de Polito, solo quedamos con vida la Petisa y yo, que entonces, en los ’70, era «Beto» y como escritor solo redactaba volantes.

Quedan vivos, si, entrevistados como Jorge «El Topo» Devoto y Emilio Pérsico, pero ya no Andrés Castillo, quien en 1966 junto a Dardo Cabo y a otros compañeros plantó la bandera argentina en las Malvinas. Por suerte siguen entre nosotros integrantes del equipo de «El otro lado» como Horacio Alcántara, Gabriel Wainstein y Ricardo «Patán» Ragendorfer.

No soporto tanta tristeza, ese halo plúmbeo que lo tiñe todo mientras hablamos de los «años de plomo» que –al menos hasta el Rodrigazo– fueron para mi años de intensa felicidad.

Como decía Ricardo «El Lobito» Rodríguez Saá: «¡Alegría en la lucha!».

Entonces, en los lejanos ’70, teníamos esa alegría. Veinte años después, cuando se hizo este programa, no. Pero hace treinta volvimos a tenerla,  lo que hace abrigar alguna esperanza de recuperar esa alegría que nos devolvieron Néstor y Cristina.

Ojalá.

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