MALVINAS – OPERATIVO CÓNDOR. Emocionado recuerdo de María Cristina Verrier, la única mujer que participó de aquella expedición

Las maneras en que nos politizábamos los jóvenes de ayer fueron diversas. Abel B. recordó en su muy recomendable blog que lleva como subtítulo «Pensando en voz alta» lo determinante que para él fue «él operativo Cóndor», la expedición a las  Malvinas en respuesta al recibimiento de Príncipe de Edimburgo por el dictador Juan Carlos Onganía (debe tener algún año más que yo, que desperté a la política un año más tarde con el asesinato del Che), Lo recordó a propósito de la muerte de la única compañera que fue de la partida. La última aparición pública de Verrier de la que tengo memoria gue cuando le entregó CFK una de las banderas argentinas desplegadas por los cóndores en las Malvinas.

Lamentablemente no tengo a mano una nota que escribí hace una punta de años con Julio Spina, no recuerdo ahora si a fines de los ’80 o a principios de los ’90, y que publicamos en El Porteño. pero en compensación si tengo disponible una que escribió recientemente otro miembro de aquella redacción, Ricardo Ragendorfer y que publicó Télam. Si les interesa, aquí está.

Mi adiós a María Cristina Verrier

 

Ayer me enteré de su muerte, y me sacudió. No la conocí en persona, aunque teníamos un amigo cercano en común. Pero siento que, de alguna forma le debo una parte de lo que soy.

En septiembre de 1966 yo era un joven con alguna, poca, inquietud intelectual, pero no estaba interesado en la política argentina. La veía como una danza algo torpe de militares y civiles caretas. Mi patriotismo era irreflexivo. Ese mes un grupo de jóvenes lanzó el Operativo Cóndor, el secuestro y desvío de un avión de Aerolíneas Argentinas durante la dictadura de Juan Carlos Onganía para aterrizar en las islas Malvinas, mientras el marido de la reina Isabel estaba en Buenos Aires.

Fue sobretodo una aventura de jóvenes, aunque el Lobo Vandor por la UOM y Hector Ricardo García por Crónica, algo aportaron. Fue un gesto de patriotismo y reivindicación. Por el que no hubo que pagar vidas, ni argentinas ni inglesas. El único precio lo pagaron esos muchachos, a los que Onganía les hizo comer algunos meses en cana.

Después fui amigo de algunos de ellos, que ya no están. María Cristina, en pareja con Dardo Cabo, pensó el plan y puso también su cuerpo en ese vuelo. Les debo a todos ellos empezar a sentir que la política podía ser, entre otras cosas, un compromiso patriótico. Gracias, compañera.

 

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