ÁFRICA – SAHEL. Frenada por ahora la anunciada intervención internacional contra Níger

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Aqui, varias notas sobre la crisis del Sahel, la parte de Africa que comunica al desierto del Sahara con la parte tropical, verde (o negra, según se quiera ver) del continente, crisis que amenaza trasladarse a toda la costa occidental, sobre todo a las ex colonias de Francia, poseídas de un justificado rencor hacia la antigua metrópoli colonial, que se las ha ingeniado para seguir explotándolas. Están aquí las voces de españoles (en especial, la de la sevillana Carmen Parejo Rendón) y de algún argentino residente en España, pero, sobre todo, la del local Héctor Vior, que ya hace unos días pronosticó que las furibundas amenazas de un inminente ataque por parte de Nigeria y sus aliados a instancias de Francia y el mundo anglosajón se ralentizarían si es que no quedaban simplemente en agua de borrajas. Así ha ocurrido. Al parecer, militares franceses han liberado a prisioneros tuáregs proccidentales para jorobarle la retaguardia al gobierno revolucionario, pero hasta ahora, más allá de algún sobrevuelo, no han hecho mucho más.

 

guerra del Paraguay. 17 de octubre

Una guerra en África arrastraría a Europa

Manifestación de apoyo a la junta revolucionaria en Niamey, capital de Niger.

Los países occidentales y sus aliados regionales pretenden invadir Níger con el riesgo de desatar una conflagración que traspasaría el Mediterráneo, pero la sensatez africana quizás la evite

 

POR EDUARDO J. VIOR / TÉLAM

Aunque a la medianoche del domingo pasado se cumplió el plazo fijado por la Comunidad de Estados de África Occidental (CEDEAO) para la restitución en el cargo del presidente prooccidental nigerino Mohamed Bazoum, las fuerzas combinadas de Nigeria, Benin, Ghana y Senegal no han invadido Níger, probablemente por la creciente oposición a la guerra en todos ellos. Estados Unidos, la Unión Europea y, especialmente, Francia instigan la invasión. Argelia, Malí, Burkina Faso, Guinea y Rusia, por su parte, apoyan al Consejo Nacional de Salvación de la Patria (CNSP), que gobierna en Niamey desde el 26 de julio pasado. Como un ataque a Níger desataría una guerra que devastaría el Sahel, acarrearía la caída de los regímenes prooccidentales, involucraría a Europa e impulsaría el terrorismo islámico, los líderes africanos aliados de Europa dudan qué hacer. Sin embargo, para que puedan retroceder honorablemente, se requiere una mediación que todavía no se avizora.

Pocas horas antes del plazo fijado por la CEDEAO para que los militares nigerinos devolvieran el poder al presidente Bazoum, se celebró este domingo en un estadio de Niamey un acto con más de 30.000 partidarios del golpe de estado del 26 de julio. Previamente la junta militar cerró el espacio aéreo nigerino en previsión de un ataque. Ya el jueves pasado los militares gobernantes anunciaron la ruptura de los acuerdos de cooperación militar con Francia. Al mismo tiempo el CNSP retiró a sus embajadores de Francia, EEUU, Nigeria y Togo y bloqueó las emisoras radiales francesas impidiendo que se escuchen en el país.

Para ejercer efectivamente el poder en todo el territorio, los nuevos gobernantes están designando aceleradamente a autoridades centrales y regionales. Entre tanto, en Niamey se suceden las manifestaciones de apoyo al movimiento militar con consignas contra una eventual intervención militar francesa, en las que se viva a Rusia y a Putín y se pide la intervención inmediata del grupo paramilitar ruso Wagner.

La fuerza más importante de estas movilizaciones es el M62, un movimiento que se formó en 2022, 62 años después de la independencia, de ahí su acrónimo. Desde su victoria electoral en 2021 el gobierno profrancés de Bazoum había bloqueado Internet y los medios de comunicación y reprimía a los movimientos populares. Ante el aumento de la represión, el 4 de julio de 2022 una coalición de una veintena de asociaciones, varios sindicatos de diversas categorías y comités populares formaron el M62 que organiza ahora las manifestaciones de apoyo al nuevo gobierno.

La presión de la comunidad internacional aumentó este sábado sobre la junta militar, cuando la ministra de Exteriores de Francia, Catherine Colonna, le advirtió que debe tomar “muy en serio” la posibilidad de que una fuerza regional invada el país. Colonna afirmó también que París apoya “plenamente” los esfuerzos de los países de la región para “restaurar la democracia” en Níger.

Varios países de África Occidental, entre ellos Senegal, Costa de Marfil, Nigeria y Benín se han declarado dispuestos a enviar soldados. En cambio, Malí y Burkina Faso, gobernados también por militares y suspendidos de la CEDEAO, han advertido que cualquier intervención en Níger sería considerada como una “declaración de guerra” contra ellos. Y Argelia, por su parte, declaró que daría libre paso a los pertrechos y refuerzos para enfrentar la invasión. Argel quiere desplazar a Francia del Sahel y evitar la expansión del terrorismo yihadista. Al mismo tiempo, sin embargo, quiere impedir una confrontación armada, porque teme la intromisión de Marruecos, el principal aliado de la OTAN en África. Por su parte, Chad, gran potencia militar y vecino de Níger, ya ha indicado que no participará en ninguna intervención.

El viernes los jefes de Estado Mayor de la CEDEAO “definieron los contornos de una “posible intervención militar” contra la junta de Níger, según declaró el comisario de Asuntos Políticos y de Seguridad de la Comunidad, Abdelfatau Musah, tras una reunión en Abuja, Nigeria. No obstante, según Musah, la solución diplomática sigue siendo la opción preferida.

Sin embargo, en los mismos países de África Occidental cuyos gobiernos promueven la invasión existe una fuerte repulsa contra la operación militar. Aunque el gobierno prooccidental de Nigeria (que con 220 millones de habitantes es el país más poblado de África) ha cerrado la frontera con Níger, bloqueó el tráfico de mercancías transfronterizo, canceló el suministro transnacional de electricidad y desplegó tropas en la frontera, el sábado pasado el Senado rechazó el pedido del presidente Bola Tinubu para enviar tropas al vecino país. Por su parte, los gobernadores del opositor Partido Democrático Popular (PDP) advirtieron al presidente contra una guerra y el Foro de Ulemas (UFN) reclamó que se busque una solución pacífica al conflicto.

Tinubu, que asumió la presidencia en mayo pasado tras una cuestionada elección, está ansioso por imponer su autoridad en una región calificada de “cinturón golpista” y las fuerzas armadas nigerianas, las mayores de la región con 223.000 efectivos, bien pertrechadas y con una larga tradición golpista, ambicionan liderar una intervención en Níger. “La probabilidad de una gran intervención es muy, muy alta”, dijo por un lado el analista geopolítico Ovigwe Eguegu, “porque hay muchos factores que hablan en favor de ella”. Estados Unidos la apoyaría, según Eguegu, porque Níger es un socio fundamental en la lucha contra el yihadismo. Además, teme que la inestabilidad en Níger permita a Rusia ejercer aún más influencia en una región en la que una sucesión de golpes de Estado ha encumbrado a gobiernos aliados al Kremlin.

No obstante, la resistencia opositora, el fuerte compromiso del ejército en la lucha interna contra el terrorismo y el bandidismo en 30 de los 36 estados de Nigeria, el alto costo de este tipo de operaciones, la experiencia de Liberia (hace treinta años de que estas misiones no tienen fecha de terminación) y, finalmente, el hecho de que el tercio norte del país está habitado por 57 millones de miembros del pueblo Hausa (musulmanes), pero otros 13 millones viven en los territorios contiguos de Níger, hacen improbable que el ejército nigeriano se arriesgue a una aventura en el país vecino.

Otros Estados miembros de la CEDEAO tampoco parecen dispuestos a acompañar el uso de la fuerza en Níger. Mauritania no está de acuerdo, Argelia tampoco, Guinea, Mali y Burkina tampoco, Benín no tiene fuerza para atacar a Níger, y en Senegal se multiplican las protestas contra el gobierno prooccidental de Macky Sall. El hecho de que se haya vencido el ultimátum dado a la junta de Níger, sin que la intervención de la CEDEAO se concrete, indica que la decisión no es firme. No es de excluir que la presión de París y Washington la ponga en marcha y que una invasión sin ganas fracase ante los experimentados ejércitos de Níger, Malí y Burkina Faso asesorados por Wagner.

Francia, por su parte, tampoco está en condiciones de intervenir. Se le ha dado un plazo perentorio para evacuar su base en Níger y el año pasado debió salir de Chad. Si bien mantiene sus bases en Costa de Marfil, Senegal y Gabón, ninguna de éstas le sirve para organizar una invasión.

Aunque Níger es uno de los países más pobres del mundo, sus tropas tienen experiencia en la lucha contra los yihadistas y recibieron entrenamiento de Estados Unidos, que tiene 1.100 soldados estacionados en el país, y de Francia, que cuenta allí todavía con unos 1.500 efectivos. Cuentan también con el consejo y respaldo  de la Compañía Wagner y el sostén de sus aliados burkineses, malienses y argelinos. Una derrota militar de la coalición antinigerina haría caer los regímenes prooccidentales desde Nigeria hasta Senegal y disminuiría aún más la influencia de Francia en África.

Por esta razón, varias cancillerías occidentales han abogado por el diálogo, incluida Alemania, que ha pedido que continúen los “esfuerzos de mediación”. Mientras, el Alto Representante para la Política Exterior de la Unión Europea, el catalán Josep Borrell, dijo este sábado que comparte con el ministro argelino de Exteriores, Ahmed Ataf, la “inquietud y el deseo de evitar una escalada” en Níger. Argel quiere evitar la guerra en su frontera sur, porque llevaría a la intervención de Marruecos, el principal aliado de la OTAN en África y su rival en el Sáhara.

Por su parte, la posición de Rusia es que los acontecimientos en Níger son asuntos internos del país y no justifican una intervención externa. No obstante, aviones rusos de carga aterrizaron el sábado en el aeropuerto de Niamey y la Compañía Wagner anunció que está desplegando sus efectivos en y en torno a esa capital.

Quienes rápidamente aprovecharon la situación fueron los yihadistas del Estado Islámico en el Gran Sáhara (EIGS), que el jueves asesinaron en la región maliense de Ménaka (noreste) a seis soldados malienses de un convoy que acompañaba una flota de camiones civiles que se dirigía a Níger. Según datos del ejército maliense, los terroristas han perdido al menos a 15 combatientes.

El golpe de Estado en Níger ha creado una gran preocupación por el futuro de las exportaciones de uranio a Francia y otros países de la Unión Europea. La empresa francesa Orano, que lleva años extrayendo el metal en el noroeste de la nación africana, ha asegurado que sigue con sus operaciones en territorio nigerino y que aun no está claro que  la nueva junta impida as exportaciones de uranio y oro.

La preocupación europea por África se explica por su alta dependencia del continente vecino. Ahora el golpe en Níger parece cancelar el proyecto para construir un gasoducto transahariano desde Nigeria a Europa a través de Níger y Argelia, ducto por el que Europa recibiría 30.000 millones de metros cúbicos anuales de gas.

Si estallara una guerra en África Occidental de la que sin duda sería parte, Europa sufriría no sólo la pérdida de importaciones esenciales, sino que debería recibir a cientos de miles de inmigrantes, sufriría la infiltración de terroristas y tendría que afrontar la reacción de la enorme cantidad de africanos que viven en el viejo continente. A Estados Unidos, por el contrario, no le afectaría una guerra en África Occidental, porque está lejos y no tiene grandes inversiones en la región. En realidad, lo beneficiaría, al destruir la economía francesa y hacer a Europa aún más dependiente de los suministros energéticos trasatlánticos. De todos modos, Washington no tiene interés en que Moscú aumente su influencia en esa porción del mundo y seguramente acuda a Marruecos para impedirlo.

Tanto Francia como los mayores miembros de la CEDEAO se han metido en un callejón sin salida: tras haber amenazado con una invasión, si reculan, se desprestigian interna e internacionalmente, convalidan a la junta militar de Níger y, en el caso francés, se arriesgan a una catástrofe económica. Si, por el contrario, fuerzan la intervención militar, serán derrotados, aumentando la influencia rusa en la región, acrecentando el poder internacional de Argelia y arriesgando levantamientos internos que cambien el régimen político.

Sólo una solución negociada que permita a Francia seguir recibiendo uranio y oro de Níger, aunque ceda el control sobre los yacimientos y sus réditos, podría evitar una confrontación militar. Sin embargo, esta alternativa requiere de un mediador reconocido por ambas partes y de sentido de realidad en los liderazgos de Níger y Francia, una cualidad hasta ahora faltante en París. Si África Occidental cae al precipicio, arrastrará a Europa. ¿Quién puede evitarlo?

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Dejando atrás el viejo mundo colonial:

Níger como escenario de una transformación más profunda en África

 

Mayor Amadou Abderamane, vocero de la Junta de Salvación Nacional que gobierna Niger con gran apoyo popular.

“Destruir el mundo colonial es, ni más ni menos, abolir una zona, enterrarla en lo más profundo de la tierra o expulsarla del territorio”, escribió Frantz Fanon en ‘Los condenados de la Tierra’.

La participación del continente africano en el desarrollo del modo de producción capitalista a nivel mundial se basó, inicialmente, en el secuestro de miles de seres humanos que fueron trasladados fundamentalmente al continente americano, para ser explotados como esclavos y garantizar con ello una acumulación sin precedentes que favoreció de forma específica el ascenso hegemónico europeo.

Este fenómeno supuso una racialización de la esclavitud, que no solo favoreció un relato para la justificación de una acumulación de riquezas en un polo con su correlato de desposesión en otros territorios, sino que el uso y abuso de la justificación de la barbarie europea en África es la base para el desarrollo de la ideología racista que aún pervive en la mirada que desde fuera del continente africano se tiene a la hora de analizar la realidad del mismo.

La llamada Gran Guerra, o Primera Guerra Mundial, escenificó el expolio a través de la desposesión y la deshumanización que desde Europa practicaban contra los colonizados. Una guerra de rapiña sobre África que no contaba con los propios africanos como sujetos de su propia historia, sino simplemente como herramientas a disposición del colono o de observadores del actuar del “otro”, sobre un territorio que, aunque, les había visto nacer, les había sido arrebatado. Solo debemos acudir a cualquier libro, película o producción cultural occidental para ver cómo la mirada africana se obvia de forma sistemática para conocer cómo fue repartido su propio territorio.

Desinformación y estereotipos

Una de las principales armas de la desinformación es aprovechar que cada vacío se rellena con prejuicios. Dar una información sin un contexto activará, por tanto, todos los estereotipos relacionados con dicho conflicto. El estereotipo sobre el continente africano tiene su raíz en el racismo y en el colonialismo, y será esto lo que rellene los vacíos informativos.

En los medios occidentales, tras lo acontecido en Níger, se han destacado dos ideas fundamentales: señalar el golpe de Estado como un símbolo de la “violencia natural” en la zona y destacar la necesidad de articular mecanismos para evacuar de forma inmediata a los europeos que se encuentren en el país.

Al más puro estilo de Josep Borrell, debemos devolver a la seguridad del “jardín” a aquellos que se encuentran perdidos en los problemas de la selva.

A su vez, el presidente francés, Emmanuel Macron, rápidamente amenazó a la nueva autoridad nigerina con una intervención para asegurar los intereses franceses en el país, tras declarar su líder que el uranio de Níger dejará de ser exportado a Francia. Uno de los lemas que coreaban los manifestantes que apoyan el golpe en el país hacía mención a que, mientras iluminaban Francia, ellos vivían en la oscuridad.

Según datos del Banco Mundial, solo el 18,6 % de la población de Níger tiene acceso a la electricidad, mientras que proveen el 40 % de la electricidad de las ciudades francesas a través de la exportación del uranio nigerino.

Thierry Monasse / Gettyimages.ru

Una nueva pugna geopolítica

Otros análisis, que tratan de ser más sesudos, evalúan este golpe dentro de una dinámica mayor, donde se está produciendo un rechazo a las antiguas metrópolis que mantuvieron un dominio neocolonial del continente, en particular hacia Francia, y una nueva escenificación de la pugna geopolítica entre los aliados atlantistas y su mundo unipolar y el ascenso de otras economías, como la rusa, la china o la india y su influencia en el continente africano.

Para algunos de estos analistas, el hecho de que algunos manifestantes que apoyan el golpe de Estado en Níger porten banderas rusas significaría algo así como una constatación de la implicación del país en dicho golpe. Una vez más, lo que nadie plantea, es la visión africana al respecto de lo que ocurre en su propio territorio o de una lectura geopolítica con base en sus propios intereses.

Quizás lo que nos falle como analistas educados en la mentalidad eurocéntrica, estereotipada y racista, sería escuchar, aunque sea por primera vez, la lectura que desde los pueblos africanos hacen sobre su propia realidad y la del mundo.

Los procesos de independencia

La mayor parte de los actuales países africanos obtuvieron su independencia tras la Segunda Guerra Mundial por los procesos de descolonización, ya sea a través de la lucha armada o mediante acuerdos políticos. El contexto de la Guerra Fría favoreció el escenario para los países del llamado ‘tercer mundo’, que en medio de un equilibrio de las relaciones internacionales, obtuvieron un espacio para el desarrollo de sus propias luchas emancipatorias.

Estos procesos de independencia recibieron un fuerte rechazo por parte de las antiguas metrópolis. Líderes destacados de las revoluciones de independencia africana fueron asesinados bajo la orden de los países que les habían colonizado. Son varios los casos, como el de Patrice Lumumba en el Congo, Thomas Sankara en Burkina Faso, Amílcar Cabral en Guinea Bissau, entre muchos otros. Puede que en Europa hayan conseguido borrar estos nombres de la historia, pero no ha ocurrido así en África.

Estos últimos días se hizo viral el mensaje del presidente interino de Burkina Faso durante la cumbre bilateral África-Rusia. Las referencias al padre del ‘país de los hombres íntegros’ constatan, una vez más, que la huella de sus libertadores sigue recorriendo los caminos del continente.

Tras la caída del bloque socialista, estos países, construidos bajo la lógica colonial y ajenos a un desarrollo de infraestructura que no fuese el estrictamente necesario para el expolio de sus recursos y materias primas, se quedan aislados y sin opciones en el plano de las relaciones internacionales a nivel político y comercial.

El ascenso del mundo unipolar, liderado por EE.UU., supuso un freno a la emancipación de estos pueblos, que debieron subsistir manteniendo las principales estructuras económicas de la colonia. Como meros exportadores de materias primas, con una oligarquía corrupta al servicio de estos intereses extranjeros, con un aumento de la violencia y el enfrentamiento étnico azuzando el avispero de unas fronteras ficticias creadas por los colonos. Dominados en su soberanía política por organismos internacionales que, en base a una deuda articulada como un elemento de dominación, controlaban cada intento de cambio soberano que pretendiera ejecutarse.

Un mundo nuevo

Sin embargo, el mundo hoy ha cambiado. El auge de otras potencias económicas como Rusia, La India, Turquía, Irán o China ha facilitado que hoy en día muchos países africanos puedan diversificar y elegir nuevos socios en la esfera económica y comercial y negociar bajo sus propios intereses. Este elemento está siendo clave también para recuperar los procesos de descolonización que quedaron en suspenso tras la imposición del mundo unipolar. Simplemente ahora las condiciones materiales se ven claramente favorecidas.

¿Por qué el golpe de Estado en Níger deja "en ruinas" la estrategia de Francia en África?

Lejos de lo que dicen los sesudos analistas occidentales, no se trata de cambiar unos socios comerciales por otros, sino de cambiar el viejo mundo colonial por uno nuevo.

Un mundo nuevo con unas nuevas relaciones internacionales más democráticas que faciliten la potencialidad de los pueblos para su desarrollo interno y su garantía de soberanía política.

África también está construyendo el multilateralismo, y aunque a las mentalidades occidentales y racistas les cueste acostumbrarse, lo están haciendo con su propia voz.

La resurrección de Thomas Sankara y el socialismo africano

La luminosas sombras de Patrice LumunbaGamal Abdel Nasser y el capitán Thomas Sankara (foto) alumbran de nuevo a los pueblos de África. Las izquierdas sometidas al globalismo en Europa, las izquierdas sistémicas “europeístas” en lugar de abrazar a los hermanos militares sankaristas y antiimperialistas se posicionan con la potencia colonial y neocolonial Francia y el neoliberal Macron.

Sankara, militar socialista y antiimperialista gobernó Burkina Fasso y dio un gran impulso por la independencia y el progreso de África. Al igual que el congoleño Patrice Lumunba fue asesinado, en su caso en 1985 y por un golpista pro occidental. Ahora Malí y Burkina son punta de lanza del antiimperialismo en el África subsahariana, y Níger parece seguir esta estela.

Hay más: desde Guinea Conakri a la República Centroafricana pasando por Angola, Mozambique, Zambia, Sudáfrica o la histórica Argelia, madre de los frentes de liberación, incluso la Libia destrozada por la OTAN y controlada desde Bengási por otras potencias, sin olvidar Sudan y Egipto, suenan tambores de fronda. Ante esto, Europa, no contenta con la guerra de Ucrania, se plantea apoyar una nueva guerra contra Niger a pesar de las advertencias africanas con el apoyo del Zelensky territorial que puede ejercer Uganda y algún otro estado todavía controlado por la legión francesa o neo colonizado por la anglosfera.

Niger con un presidente blanco, de origen árabe, era el centro de control de Francia y los EEUU en la zona. Los franceses, o mejor el poder neoliberal francés, humillados en Malí y Burkina Fasso no podían consentir la lucha por la independencia o algo parecido de Niger.

El globalismo ha contagiado a los verdes, muchos socialdemócratas y ex comunistas. El globalismo de Soros y el Partido Demócrata de los EEUU trabajan por cambiar las izquierdas socialistas y antiimperialistas transformándolas en partido dóciles y que se mueven por causas “sociales” teorías que favorecen a multinacionales de farmacia… Muy alejadas de la lucha de clases y de las izquierdas del Sur global que luchan por la emancipación de sus pueblos y contra el hambre, la pobreza, la ignorancia y por recuperar sus riquezas naturales.

La dominación económica de las metrópolis tras la independencia se ha mantenido e incluso la presencia de ciertos destacamentos de tropas coloniales europeas y varias bases militares estadounidenses, pero el Estado Islámico o ISIS con oscuras conexiones con Israel y los USA en Siria, muy activo en la franja sahariana es la excusa de una intervención neocolonial francesa con ayuda de España y algún otro estado europeo. La legión Extrajera camina de nuevo sobre las arenas saharianas para combatir, dicen, a Daesh y demás bandas de terrorismo ultraislamista, con resultados no muy buenos pues varios estados africanos de la zona han contratado a los mercenarios rusos de Wagner que por lo visto hacen con mucha mayor efectividad. En este marco se han producido diversos golpes de estado. Por ahora, el más definido en su antiimperialisno (en especial, el francés) ha sido el de Malí.

Europa” es decir la UE y amplios sectores de sus ciudadanías, cuando se trata de apoyar ciertas campañas contra el hambre o apoyar a ONG’s solidarias responde, pero cuando los africanos deciden tomar en sus manos su destino y sus riquezas ya no están tan de acuerdo: Por lo visto los queremos pobres y darles limosnas, quejarnos de sus muertes en el mar, sin analizar el porqué, pero cuando deciden recuperar lo suyo, ah, es otra cosa. Es decir les damos peces pero cuando cogen la caña de pescar estamos con Biden, Macron y Soros, y ellos, a las pateras.

España también es potencia ex colonizadora en África, las colonias de Guinea Ecuatorial, Sidi Ifni, Cabo Juby y el Sahara Occidental han sufrido descolonizaciones en algunos casos vergonzosas y el caso de Guinea cuajada de corrupción antes y después de la independencia. El apoyo a la Francia colonial es vergonzoso, sobre todo para un gobierno que se dice progresista. Dejar una herencia de dictadores o entregar el noble y valiente pueblo saharaui al sultán marroquí no es un timbre de honor. El dictador Franco abandonó a los rifeños del Protectorado del Norte de Marruecos en 1957 sin dejar ni un solo licenciado universitario, solo un militar, el teniente general El Mizzian que combatió contra la Republica al mando de un Tambor de Regulares y tras ello el franquismo tejió un entramado de intereses en Marruecos que todavía perdura y une ambas dinastías reinantes. Es de esperar pues que no manchemos todavía más nuestro estado español apoyando una guerra de la OTAN contra Niger, aunque sea con actores interpuestos como Nigeria, al igual que sucede en Ucrania.

Ahora hablemos de “democracia” y estado de derecho: sé por experiencia personal y política vivida por mí en África lo que son las elecciones en muchas zonas.Seré cauto y políticamente correcto… pondré un solo ejemplo, lo de Melilla en la últimas municipales multiplicado por diez o por doce es algo muy común. Pagado todo ello por empresas extractivas europeas y caciques locales “regados” con euros y dólares.

Que luego nadie diga que si China, que si Rusia… Nadie desde el norte global tiene derecho a criticar porque llevamos más de trescientos años negociando con seres humanos, sembrando vientos y ahora recogemos tempestades de los antiguos y antiguas esclavas y esclavos, los salvajes, los negritos. Pido pues apoyo y solidaridad con las personas y pueblos organizados, que quieren llevar una vida digna sin tener que subirse a un cayuco. Que quieren seguir viviendo en su tierra, porque es de ellos y de nadie más.


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