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INFAMIA: Un farsante, ex socio de Al Kassar, pretende que el insigne sanitarista Ramón Carrillo haya sido nazi (e Israel e Inglaterra lo secundan)

Irrefutable. El ministro de Salud Pública de Israel, Joseph Serlín, reconoce la obra de Ramón Carrillo.

No tengo un juicio sobre los inicios de Simón Wiesenthal como «cazador de nazis» pero si sobre sus actividades años más tarde, y no es para nada benévolo. Para decirlo rápido y en criollo, no sé si siempre lo fue o que con el pasó de los años se convirtió en un chantapufi que dejaba de perseguir el rastro de conspicuos jerarcas nazis si eran poderosos o gozaban de la protección de poderosos. Quienes hoy conservan su nombre como marca registrada fueron y son absolutamente funcionales a quienes encubrieron a los asesinos que dinamitaron la Embajada de Israel y la AMIA a fin de que nunca queden expuestos los motivos, la sustancia de esos crímenes horrendos. Que mataron a más de cien personas, hirieron a muchas más y estrujaron el corazón de miles pero no fueron capaces de conmover los suyos, de hacerlos romper con las razones de Estado(s). Porque, como en el caso que relataré, ellos mismos estaban comprometidos.

Hace cuatro años y medio denuncié que Ariel Gelblung, el representante del Centro Simón Wiesenthal para toda América Latina estuvo asociado con el sirio Monzer al Kassar –el sospechoso nº1 de haber instigado los atentados– en el tráfico ilegal de armas hacia Bosnia y Croacia. (No lo dejen de ver acá: https://pajarorojo.com.ar/?p=19046).

Que la embajadora israelí, Galit Ronen, haya sido parte de la campaña no extraña aunque indigne, pero para mayor escarnio, el embajador británico, Mark Kent (que por lo visto cree que Argentina es una colonia de su  «graciosa majestad») también se permitió secundar a Gelblung en sus acusaciones, lo que equivaldría, por ejemplo, a que la embajadora Alicia Castro hubiera opinado sobre quien debe figurar en los billetes de libras esterlinas… extremo en el que, por cierto, podría haber objetado la presencia de Winston Churchill, quien en 1937 elogiaba encendidamente a Hitler:

«Si nuestro país fuera derrotado, desearía que encontráramos un campeón tan indomable como el señor Hitler para restaurar nuestro coraje y conducirnos otra vez al lugar que nos corresponde entre las naciones». Step by Step.

El esperpento queda en evidencia con las fundadas sugerencias (ver al final) de que si se quiere arremeter contra figuras públicas por su judeofobia, deberían apuntarse los cañones contra Domingo Faustino Sarmiento, y si se quiere estigmatizar a simpatizantes de los nazis debería ponerse la lupa sobre Roberto Noble, fundador de Clarín.

En este contexto, las acusaciones del Figuretti Gelblung al gran sanitarista santiagueño Ramón Carrillo con el propósito declarado de que su rostro no aparezca en futuros billetes es una alevosa canallada. Una mas. Por suerte, el gran historiador israelí Raanan Rein puso los puntos sobre las íes. Lo tomamos del siempre muy recomendable Blog de Abel, Pensando en voz alta.

Ariel Gelblung en la foto con que se presenta en las redes. Parece un villano de Piratas del Caribe pero solo es un farsante, encubridor y antiguo socio de Monzer al Kassar en el tráfico ilegal de armas hacia Croacia y Bosnia. Que, según hay consenso entre los investigadores, fue uno de los detonantes de los atentados ¡Hay que tener rostro!

Un texto de Raanan Rein sobre Ramón Carrillo

De derecha a izquierda: Ramón Carrillo, Evita, Perón y Hortensio Quijano.

POR ABEL B.

No es imprescindible que lo copie en mi blog. Ya lo reproducen Juan Domino, Fernández Baraibar, otros, en Facebook. Mi opinión la di en Twitter (no mi red favorita, pero a veces su concisión es lo más adecuado) «Ramón Carrillo fue ministro de Salud (el primero) y en su gestión aumentó en 5 años el promedio de vida de los argentinos. La opinión del Centro S. Wiesenthal no me parece relevante».

Pero hay sensibilidades distintas, mucha desinformación, y, sobre todo, mitos deliberadamente construidos que son usados por distintos sectores con distintos fines. Entonces, un aporte para los politizados que me leen.

(Raanan Rein es un historiador israelí, a cargo de la cátedra Elías Sourasky de historia española y latinoamericana, y vicepresidente de la Universidad de Tel Aviv. Ha escrito más de 30 libros, entre ellos varios sobre la comunidad judía argentina y su relación con el peronismo, el deporte y la política en Argentina. Este texto suyo fue traducido al castellano por Eliezer Nowodworski).

«Nacido en Ucrania en 1898, Salomón Chichilnisky llegó con su familia desde Odessa a la Argentina a principios del siglo XX en el marco del plan de la colonización agrícola del Barón Mauricio Hirsch, que buscaba solucionar el problema de las penurias judías en el imperio ruso.

Desde la colonia de Palmar Yatay, en Entre Ríos, empezó la trayectoria que lo llevó por el Colegio Nacional de San Isidro a la Universidad Nacional del Litoral en Rosario. Ya médico, en 1937 Salomón atendió a Ramón Carrillo por la hipertensión y le salvó la vida. Ambos colegas, paciente y terapeuta, trabaron una sólida amistad y Chichilnisky se transformó en un estrecho colaborador del ministro de Salud en el primer gobierno peronista. Entre los cargos que ocupó se destaca el de Director General del Servicio Nacional de Extensión Hospitalaria y Hospital a Domicilio.

Lo de la supuesta admiración de Carrillo por Hitler nunca surgió en la larga amistad entre ambos. ¿De dónde surgió esta acusación contra Carrillo como admirador del Führer? Ante todo, por la misma lógica que hace que si Perón estaba en Italia en tiempos de Mussolini, entonces necesariamente se convirtió en fascista. Entonces, si Carrillo visitó Alemania en los años treinta ¿no significaría necesariamente que se convirtió en nazi? La respuesta simple es no, tanto en lo que concierne a Perón como en lo referente a Carrillo.

Por su brillante carrera académica, la UBA otorgó a Carrillo una beca de dos años para perfeccionar sus conocimientos en neurocirugía en Europa. Recorrió instituciones médicas en Ámsterdam, París y Berlín. Es probable que en Alemania haya presenciado un mitín con Hitler, como cuenta en sus trabajos la historiadora Karina Ramacciotti. En 1933 Carrillo ya estaba de regreso en Buenos Aires.

En su viaje, logró escuchar la oratoria de un dirigente alemán en sus inicios políticos. En aquel momento la mayoría de la gente no podía imaginar cómo iba a evolucionar la política del nacionalsocialismo a lo largo de los años 30, ni hablar de la Guerra Mundial, sus consecuencias catastróficas ni la hecatombe del pueblo judío. En 1935 Winston Churchill todavía pudo escribir: “Es en este misterio del futuro que la Historia declarará a Hitler como un monstruo o como un héroe”. ¿Eso significaría que tenemos que considerarlo a Churchill como tolerante hacia Hitler y el nazismo?

Pero hay tres razones adicionales para esta acusación contra Carrillo y es necesario contextualizarlas para no caer en un anacronismo o en un intento de imponer ideas y conceptos de principios del siglo XXI a las posiciones de figuras públicas del pasado. Carrillo apoyó la neutralidad argentina en la Segunda Guerra Mundial. Pero esta posición la compartía aparentemente la mayoría de los argentinos. ¿Era pronazi esta mayoría? Cuatro presidentes, dos civiles y dos militares, favorecieron esta política por diversas razones. Y de hecho, esta línea, que a partir de 1942 enfrentó a la Argentina con los EE.UU., servía los intereses de los británicos y aportaba a la supervivencia de la población civil bombardeada por los alemanes, con envíos de víveres desde puertos argentinos. Si hubiera declarado la Guerra contra el Tercer Reich, los submarinos alemanes hubieran torpedeado los barcos en su camino hacia las islas británicas.

Y finalmente, Carrillo está implicado en la entrada a la Argentina de un oficial danés de las SS, Carl Peter Vaernet, que había trabajado en el campo de concentración de Buchenwald, experimentando con hormonas para “curar” la homosexualidad. Al menos 13 personas murieron con estos tratamientos. Demasiados criminales entraron en la Argentina, escapando de posibles juicios contra ellos en Europa. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el esfuerzo por reclutar científicos terminada la contienda fue común a muchos países y en este caso quizá haya influenciado la pertenencia de Carrillo a la escuela de neurobiología germano-argentina.

Pero a Carrillo hay que evaluarlo ante todo por el lugar clave que ocupó dentro de la administración pública peronista por ocho años y su aporte crucial al desarrollo del sistema sanitario, la promoción de la medicina social, la construcción de cientos de hospitales, la reducción de la mortalidad infantil o de los muertos por tuberculosis. Por estos logros merece un homenaje; si tiene que ser sobre un billete o no, ya es otra historia.»

Yapas (3), debajo del «borrador» del billete…

…  una buena nota del historiador Ignacio Copplet publicada por Perfil: https://www.perfil.com/noticias/opinion/carrillo-el-humanista-cristiano.phtml

Sugerencia 1

Si el Centro Simón W y el embajador inglés se dedicaran en serio a bajar antisemitas de los billetes… nos quedaríamos sin billetes de 50 pesos:

«El pueblo judío, esparcido por toda la tierra, ejerce la usura y acumula millones, rechazando la patria en que nace y muere por una patria ideal que baña escasamente el Jordán y a la que no piensa volver jamás. Este sueño, que se perpetua hace veinte o treinta siglos, pues viene del origen de la raza, continúa hasta hoy perturbando la economía de las sociedades en las que viven pero de las que no forman parte; y ahora mismo en la bárbara Rusia, como en la ilustrada Prusia, se levanta un grito de repulsión contra este pueblo que se cree escogido y carece del sentimiento humano, el amor al prójimo, el apego a la tierra, el culto al heroísmo, de la virtud, de los grandes hechos, dondequiera que se producen.»

D.F. Sarmiento. Condición del extranjero en América. 1884.

Sugerencia 2

Esta es de Gustavo Paura;

Sobre el billete que «llevaría» al gran sanitarista Ramón Carrillo.

Mientras el Gobierno de Alberto Fernández no confirmó si emitirá o no moneda de alta denominación. El Centro Simon Wiesenthal, institución dedicada a la memoria del Holocausto y la lucha contra el antisemitismo, piden no usar la figura del sanitarista Ramón Carrillo. “No es una persona con la que nos sintamos cómodos”, sostiene Ariel Gelblung, director para América Latina.

“Si bien es un médico prominente, Ramón Carrillo también fue un admirador de Hitler: se sacó fotos con él”, expuso Ariel Gelblung.

Considero que el médico sanitarista Ramón Carrillo fue un producto de su época y juzgarlo de esa manera separado del contexto histórico es un despropósito o mala leche.

Les contaré una historia de nazis en Argentina…

El 28 de agosto de 1945 aparecía el diario Clarín dirigido por Roberto Noble, quien ante la declaración de guerra realizada por Argentina al Eje se mostró indignado públicamente, diciendo que era un “acto lastimoso”. Además el fundador del matutino defendió la neutralidad que debía tener la Argentina en afiches callejeros y solicitadas (Manifiesto de Afirmación Argentina).

Unos meses antes el gobierno había clausurado una revista nazi llamado CLARINADA, que aparecía desde 1937. Hasta 1940 la publicación tenía como subtítulo «Revista Mensual de propaganda argentina y contra propaganda roja» y sus últimos cinco años se modificó a «Revista anticomunista y antijudía».

El manifiesto de la revista era “Programa de lucha sin cuartel contra ese ejército de alimañas, integrados por fuerzas aparentemente heterogéneas: materialismo, liberalismo, marxismo, comunismo, socialismo, anarquismo, ateísmo, masonería, etc., pero que están unidas en la misma finalidad: la destrucción de la civilización cristiana y que obedecen al mismo comando que las dirige desde las tinieblas: el judaísmo.”

Roberto Noble, inmediatamente desaparecida la Revista decide rendirle un homenaje llamando a su diario Clarín. Recordemos que como funcionario del gobernador Manuel A. Fresco (que nunca, inclusive después de la guerra, dejó de mantener sobre su escritorio las fotos autografiadas de Hitler y Mussolini), el 26 de mayo de 1937, Roberto Noble mandó a la policía provincial a clausurar las “arbeter shuln” (escuelas obreras judías) en La Plata, Zárate, Campana y Valentín Alsina.

Cuando decide rendirle homenaje a la revista nazi con el nombre Clarín a su diario elige para la secretaría de redacción a Carlos Suárez Pinto, un fascista declarado que se desempeñó como subjefe de policía de la provincia y se dedicó al periodismo en el diario de ultraderecha “Cabildo” y fue colaborador de Noble desde 1936. Luis Sciutto en la biografía que ganó el premio Clarín (y fue retirado por Ernestina) de todas formas publicada en 1979, señala que Roberto Noble había participado activamente en el golpe de Uriburu en el 30 y fue, según Sciutto, “uno de los seis únicos civiles de la primera línea en aquellos actos determinantes del derrocamiento de Hipólito Irigoyen”. Motivo de certeza histórica que Ernestina repudiaba sacar a luz.

Su relación posterior con fascistas y nazis es abundante.
Por ejemplo, el 10 de abril de 1939, Roberto Noble y Manuel Fresco participan del acto del Luna Park para apoyar al Tercer Reich, entre las banderas con esvásticas, cantaban contra los judíos y los comunistas.

Noble en el 36 escribía: » Mussolini es el modelo viviente del moderno hombre de Estado, y en lo que al genio de su raza se refiere, constituye una expresión y egregia de la excepcional capacidad que el pueblo italiano ha demostrado en todos los tiempos de producir ejemplares humanos dotados de amplitud universal, de fantasía creadora y temperamento ejecutivo, síntesis que justifica por sí misma la existencia de la especie y la encumbra como portadora de lo supremos valores morales y espirituales en el mundo. Los argentinos nos regocijamos con alegría de hermanos, por la gloria de Italia y de Mussolini.»

Espero que el Centro Centro Simon Wiesenthal cierre ese antro.

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