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CAUSA AMIA. Rúa pasa vergüenza en lo del Gato Sylvestre (y de yapa un comentario de José Petrosino)

​Bochornosa presentación de Alejandro Rúa en «Minuto Uno», el programa de Gustavo Sylvestre, que tiene como lugartenientes a Mauro Federico y Ariel Bercovich.  Rúa reemplazó a Nilda Garré en la Unidad AMIA del Poder Ejecutivo cuando Israel y la DAIA-AMIA denunciaron falsamente a Garré de haber publicado el nombre real del truchísimo «Testigo C», el iraní Abolhasan Mesbahi (cuyo nombre de Mesbahi ya había sido publicado por varios periodistas, incluido quien escribe, en el diario La Capital de Rosario) quien hace una década declaró en el juicio AMIA por teleconferencia desde Alemania con Stiuso soplándole al oído aunque, claro, fuera de cámara. Cuando la DAIA y los fiscales ahora enjuiciados (Eamon Mullen y José Barbaccia) arremetieron contra Garré, los hermanos De la Rúa (el presidente Fernando y el ministro Jorge, fallecido en agosto último) carentes de cualquier convicción, la dejaron caer.

Como abogado de Memoria Activa, Rua se ha convertido en el candado-garante del encubrimiento. En Minuto Uno dejó claro por qué reemplazó a Garré auspiciado or la DAIA-AMIA. Por cierto, el primer equipo de investigación del atentado solventado por la AMIA (que quien escribe integraba) fue disuelto a fines de 1994 por órdenes de Israel. Y cuando quien escribe publicó a mediados de 1997 un libro producto de sus investigaciones como profesional contratado por la AMIA… la DAIA le envió tres telegramas acusándolo… de antisemita.

Luego de que Sylvestre presentara en cámara los documentos de Cancillería en los que parece haberse basado Horacio Verbitsky al cumplirse el décimo atentado a la mutual judía para escribir su reveladora nota «InfAMIA», un cable del entonces embajador argentino en Israel José María Valentín Otegui que prueba que a escasas horas de cometido el atentado y en el mismo avión en que vinieron agentes del Mossad y rescatistas del ejército israelí, vino también como enviado especial del primer ministro Issac Rabin, el embajador Dov Schnorak, a fin de reunirse con Menem y acordar una versión común: echarle la culpa a los islámicos y particularmente a Hezbolá.

Haciéndose el oso sueco, luego de admitir que aquella «no parece haber sido una actuación que conllevara el fin de esclarecer la verdad», y que Sylvestre le hiciera ver que automática y simultáneamente Rabin le echaba la culpa a los shiís de Hezbolá y/o los sunnís de Hamas, pero en cualquier caso a musulmanes, Rúa se hizo el dolobu y propuso preguntarle a Israel qué había pasado, e incluso preguntárselo a Schmorak, que murió a fines de abril pasado a los 85 años.

El abogado Gabriel Labaké, defensor del inculpado Alberto Jacinto Kanoore Edul y autor de un grueso volumen, «AMIA-Embajada ¿Verdad o fraude?” le hizo notar que, al acordar aquella versión común, Menem y el enviado de Rabin iniciaron el encubrimiento de los verdaderos asesinos, lo que motivó la salida al ruedo de Alejandro Bercovich, quien le reprochó que echara a rodar la sospecha de que Israel fuera cómplice de la muerte de tantos judíos-argentinos, sin reparar en que la voladura en 1946 del hotel King David de Jerusalén, sede de la comandancia militar británica por el Irgun de Menahem Beguin, mató a 92 personas de las que 16 eran judías, lo que fue considerado apenas un «daño colateral».

Si Beguin no tuvo consideración de aquellos judíos de Israel ¿por qué habríamos de extrañarnos de que a los fascistas israelíes les importen un pepino los judíos argentinos?

Cuando Labaké puntualizó que el tema central de la causa AMIA es la inexistencia de la supuestra Trafic-bomba, De la Rúa, que durante años imitó al Nisman de la causa de la Embajada de Israel, Esteban Canevari, y huyó sistemáticamente de las cámaras, retrocedió en chancletas y se puso a balbucear que la existencia de la camioneta-bomba no se podía discutir porque era cosa juzgada ya que el TOF 3 había dado por buena su existencia hace ya casi una década.

Labaké le recordó que la cosa juzgada no alcanza a los hechos, que siempre pueden revisarse, y advirtió nuevamente que ese es el quid del asunto, y que si no se resuelve no permitirá esclarecer la verdad de los ocurrido, e insistió en que debe invalidarse todo lo actuado por Nisman.

Por suerte para el acorralado Rúa, entró entonces en escena Claudio Lifschitz ex agente de inteligencia de la Policía Federal a las órdenes del comisario Jorge Palacios (uno de los sometidos a juicio por encubridor), quien denunció al inicuo juez Galeano y a Stiuso en un libro que pergeñó junto a la luego disuelta «Sala Patria» de la SIDE (uno de cuyos capitostes, Patricio Pfinnen, también está preso por encubridor).

Lifschitz jamás puso en tela de juicio la existencia de la fantasmagórica Trafic manejada por un kamikaze libanés teledirigido por los ayatolás iraníes, por lo De la Rúa pudo hacer clinch y escabullirse, evitando un nocaút, aunque no pasar un papelón.

Aquí, el video: ​ https://mail.google.com/mail/u/0/?tab=wm#inbox/1503ca9a8d42a0f1?projector=1JS

Y aquí una sinopsis de un comentario de José Petrosino:

Revelador programa de C5N anoche sobre el encubrimiento del bombazo AMIA… 21 minutos en las que los sacaron a la luz aspectos cruciales del caso que se han mantenido ocultos o han sido miserablemente soslayados por 21 años:
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… Rúa dio pruebas en el programa de su rol de encubridor contumaz al defender con argumentos aviesos el FALSO COCHE-BOMBA, que es la divisoria de aguas de la investigación: si hubiera existido, las sospechas van para el lado de los musulmanes, pero si no existió, lo que es fácil de probar a esta altura, van hacia sus enemigos.

En el min. 15:51 Rúa intenta cerrar la cuestión con un argumento completamente falaz: que esto es «cosa juzgada», porque así lo estableció el TOF3 en el juicio oral «de la conexión local AMIA».

Labaké le respondió que no puede ser «cosa juzgada» porque es una cuestión de hecho y los hechos son siempre revisables, y porque tampoco lo estableció taxativamente el TOF3, sino que, como no hacía al «objeto procesal» (que consistía averigüar sí Telleldin había «entregado a sabiendas» su Trafic el 10/7/1994 a los terroristas que volaron la AMIA, y no lo que estos eventualmente hicieron con la camioneta el 18/7/94) dio por cierta la hipótesis de Galeano, pero dejó para investigar lo inexplicable de ella, que es que los varios de los pocos restos de carrocería que habrían sido encontrados entre los escombros NO PERTENECÍAN A LA TRAFIC vendida por Telleldin. Lo que lleva como por un tuvo a la certeza de que fueron plantados.

Nisman no investigó este aspecto clave necesario para probar la existencia de la Trafic-bomba.

Lo único que le importa al encubridor Rúa y a sus mandantes es joderlo a Menem, NO LA VERDAD, y mantener la falacia del coche-bomba y de que los perpetradores fueron musulmanes (para ellos, sirios en lugar de iraníes).

¿Alguién puede creer que cuando estuvo al frente de la UEI, Rúa no se dio cuenta que Stiuso encubría?, ¿Por qué no lo denunció en su momento?. En rigor, Rúa tendría que estar sentado entre los encubridores y no ser abogado querellante en el juicio.

El programa tuvo como disparador el cable «secreto» de cancillería en el que Rabin le pedía al gobierno de Menem a través del embajador argentino en Israel Otaegui ¡EL MISMO DÍA DEL ATENTADO! que recibiera a su delegado personal Dov Shomorak (viajó junto a los «rescatistas» israelíes que llegaron al país el 19/7/1994 a la noche), «para acordar con él la versión que se daría del atentado» (léase: imponerle a Menem el falso culpable).

Esto ya lo había revelado Verbitsky para el décimo aniversario de 18-J el artículo: «La InfAMIA – A 10 AÑOS – EL ACUERDO MENEM-RABIN PARA NO INVESTIGAR», www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-38318-2004-07-18.html.

La maniobra see completa con el viaje a Estados Unidos del entoces ministro del Interior (a cargo de la Policía Federal, encargada de las investigaciones), Ruckauf estaba en Washinton el 18-J cuando investigación de campo del atentado), en donde lo sorprende el atentado, ahí la misma tarde del 18J el Secretario de Estado de Clinton, Warren Christopher, le dijo a él y al embajador argentino «que habían sido Irán/Hezbollah» (no que «podrían haber sido»). La orden implícita era clara: «el culpable ya estaba», ahora ellos tenían que «encontrar las pruebas». En eso ha estado el estado nacional durante dos décadas.

A los cultores de las difusas «pistas sirias» (son varias y variadas), les digo: ¡qué poder que ha tenido Hafez al Assad(el viejo)!, como para que yankis e israelíes lo encubrieran de esa manera, y encima luego de volarle una embajada y un edificio comunitario. Ni el mítico Saladino de las Cruzadas, en su lucha contra sus enemigos de «occidente», logró una hazaña semejante. JP.

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