GRABOIS – THIEL. Juan debe dar una explicación de su visita al archienemigo de la democracia

El tsunami que provocó la muerte del Indio, las tempestades de amor, fraternidad y democracia que produjo, relegaron a tercer plano la exclusiva lograda por el colega Juan Luis González, solvente biógrafo de Milei, poco antes: la visita de Juan Grabois al multibillonario Peter Thiel, afincado en el exclusivo barrio Parque de la ciudad de Buenos Aires. Grabois, quien fungió de embajador oficioso del Papa Francisco visitó a quien, como Milei, consideró a Francisco el vero Anticristo y a su vez es él considerado tal por quienes, aún sin tener la gracia de la fe, como quien escribe, consideramos a Francisco como digno sucesor del carpintero de Nazaret.
Apoyé a Grabois en su interna con Massa y estoy estupefacto por haberme enterado que Grabois no piensa explicar esa visita, e incluso que una colaboradora suya haya dicho que por ignotas razones personales, Grabois se tomará todo este mes de vacaciones (¿para ver el Mundial?) y hasta terminarlas no abrirá la boca.
Grabois está profundamente equivocado. Tenemos presente su ataque al cuello de Julio De Vido y amado Boudou; sus fotos con Bannon y con Pepín Rodríguez; como obligó a Sergio Berni a dejar ir a uno de los lúmpenes que, como mandados por Patricia Bullrich, habían apedreado el teatro ND minutos antes de que se estrenara la película de Santiago Maldonado», todos hechos deleznables sobre los que tampoco dio explicaciones.

Grabois está profundamente equivocado si piensa que puede esquivar esa explicación, del mismo modo que Wado de Pedro evade explicar su relación con el gobierno genocida de Israel, e Insaurralde y Adorni evaden explicar de dónde sacaron el dinero empelado en sus rumbosos gastos.
Felicitaciones a Mauro Federico y su equipo, que no dejaron que la exclusiva de González se perdiera en el maremoto que produjo la muerte del Indio Solari.
La afición de ambos, Thiel y Grabois, por el ajedrez y la serie «El señor de los anillos» es un pobrísimo pretexto. Una triste hoja de parra que no puede ocultar desnudeces.
