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HOY EN ROSARIO – Presentación del «El golpe que duró más de tres meses»

El fin del mito de la caída incruenta de Perón

Estimados lectores: Hoy, miércoles, presentaré mi último libro (en sociedad con Rafael Cullen, víctima de la pandemia) en Rosario, una de las ciudades que más resistió a la autodenominada «Revolución Libertadora» que pronto habría de revelarse como contrarrevolución fusiladora. Rosario es uno de los lugares donde encontró mayor resistencia, y donde creo posible que aparezcan informaciones inéditas proporcionadas por octogenarios y nonagenarios que guardan recuerdos vívidos de aquellas jornadas de septiembre de 1955, hace 70 años, o por descendientes a quienes les confiaron aquellas vivencias.

Aprovecharé para llevar también algunos ejemplares de «El Bombardeo del 16 de junio de 1955», la investigación hecha por el Archivo Nacional de la Memoria en tiempos mejores que el actual, que mal que le pese a Macri, Milei y su coro de gorilas negacionistas, constituye todavía la palabra oficial del Estado argentino, de la cual tuve el enorme honor de participar y ser co-redactor. Y es que es tanto cronológicamente como en otros aspectos la precuela de «El golpe…», al punto de que se pueden leer como un solo libro.

Las circunstancias en que el peronismo  fue depuesto ofrecen sustanciales enseñanzas respecto a varios temas de enorme importancia, como ser el de los límites impuestos por la traición de la nonata burguesía nacional en términos de clase (por la renuencia de su sector mayoritario a sus tareas como motor de la nación), el inicio del Terrorismo de Estado y los límites del peronismo original, límites que será necesario trascender si deseamos retornar al sendero original, que solo se pudo retomar parcial y brevemente entre marzo de 1973 y julio de 1974, y en circunstancias estructuralmente peores entre 2003 y 2015. Lo que a mi juicio amerita hoy a profundos debates, a fin de que cuando pronto nos toque el turno, no cometamos los errores y defecciones que hicieron posible que llegara a la Rosada un émulo de Calígula que cree recibir consejos tanto de Moisés como de un perro muerto, y que, de hecho, solo sirve al poder económico concentrado, sin que la Argentina y sus gentes les importen un comino.

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