OPINIÓN. La altura de las circunstancias, por Juan Cruz Cabral

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Diversos inconvenientes hicicieron que no pudiera publicar esta nota en tiempo y forma esta nota. Como en el ínterin se produjo el vaciamiento del Partido Justicialista bonaerense por parte de Cristina y el kirchnerismo, le pedí al autor, Juan Cruz Cabral, secretario político del Peronismo Militante, una actualización. Comenzamos pues con ella. JS

Finalmente, la decisión inamovible de la facción encabezada por Randazzo y Alberto Fernández, imposibilitó al Partido Justicialista garantizar la unidad suficiente para conformar una lista única en el marco del frente nacional conducido por Cristina Fernández de Kirchner.
Pusieron por delante su vocación de confrontar a Cristina, más que la voluntad de frenar a Macri. Será que no es anecdótico que muchos de los que se han nucleado en esa estrategia sean los mismos que garantizaron la mal llamada “gobernabilidad”, que no es otra cosa que la complicidad con las medidas que provocaron el desmantelamiento del estado protector y soberano construido durante los gobiernos de Néstor y Cristina. Apenas asumieron sus bancas, dejaron para lo último a la Patria.Y cuando tuvieron que garantizar la unidad, se aislaron del Movimiento, que no es el Partido sino algo más amplio; donde están todos los peronistas, afiliados o no. Y tampoco comprendieron la construcción del frente nacional, con fuerzas de distinto signo ideológico pero coincidentes desde hace muchos años en el trabajo político cotidiano por una patria justa, libre y soberana. Lo que les interesa, y lo repiten en todos lados, todo lo que quieren es “competir”… con Cristina.
Pero bueno, esos son sólo algunos. La mayoría de los peronistas, y muchos de los que participan de la vida partidaria, votarán a la lista de la conductora y líder del peronismo probado, del movimiento nacional, del frente de liberación.
La mano estaba tendida, y no quisieron estrecharla. Otra vez, no estuvieron a la altura de las circunstancias.
Nosotros, como siempre, sin dobleces y sin otorgar períodos de gracia, conducidos por Cristina enfrentaremos al neoliberalismo y a la entrega.
Para volver a tener futuro.

La altura de las circunstancias

 

La unidad nos da la fuerza, la solidaridad, la cohesión. Juan Domingo Perón

Terminado el gobierno de Cristina, la reacción hizo su trabajo, que era de esperar: intentar demoler la experiencia histórica de 2003/15 acusándola de todos los males nacionales, incluso de algunos (muchos) inexistentes. Naturalmente, tal operación requiere la estigmatización de su más cabal representante: justamente, Cristina.
Pero, más grave que eso, también pudimos ver cómo muchos representantes surgidos de las listas del FpV “no estuvieron a la altura de las circunstancias” (Cristina dixit) y facilitaron la tarea reaccionaria del gobierno de Macri, aprobándole leyes que provocarían inevitablemente un deterioro de las condiciones de vida de nuestro pueblo y de la soberanía nacional.
Evidentemente, Cristina ya sabía que eso podía suceder.
Néstor fue el primer presidente que gobernó realizando peronismo en el período democrático sobreviniente tras la dictadura cívico-militar. Cristina la última. Lo hicieron colocando al peronismo en el centro de un dispositivo amplio que convocaba a todos los sectores sociales y políticos, sea cual fuera su tradición político-ideológica. Tal como lo hizo Perón.
El peronismo, al fin y al cabo, siempre se planteó como una convocatoria a todos los argentinos dispuestos a defender el interés del Pueblo y el de la Nación, que considera inseparables. Por lo tanto, lo más habitual fue que se presentara a las elecciones en frentes plurales, desde 1946 hasta 2015.
Luego de un año y medio de gobierno neoliberal, resulta que nos encontramos frente al siguiente turno electoral, y el pueblo bonaerense, en su porción proclive al proyecto nacional y popular, parece percibir inequívocamente la necesidad de que Cristina encabece el enfrentamiento a las políticas del macrismo y sus aliados oficialistas y pretendidamente opositores.
La ex presidenta manifestó su disposición a ser candidata si los compañeros pensaban que con su caudal electoral colaboraba a un resultado en línea con la necesidad de oponer un freno al programa gubernamental. Dijo dos cosas: que desearía que fuera en el marco de la unidad y con un programa concreto que garantizara que los legisladores electos cumplieran el mandato opositor, diferenciándose de los que “no estuvieron a la altura de las circunstancias”. Parecen dos condiciones razonables.
Todo el arco del Frente para la Victoria parece de acuerdo con estas peticiones de Cristina. Pero en el seno del Partido Justicialista surgió una facción que, encabezada por Florencio Randazzo (más como candidato que como conductor), reclama una elección primaria, centrando su disputa en la figura de Cristina, pues no se manifiestan desacuerdos programáticos, aunque sí diferenciaciones con supuestos “errores” del gobierno de Cristina y con la metodología para armar listas.
Nada parece convencer a estos compañeros de aceptar una lista de unidad. Todo su discurso se orienta a relativizar la condición de Cristina como conductora del Peronismo.
El problema es que el planteo que realizan pasa por alto que esta última cuestión, la conducción del peronismo, no es un tema del frente en su conjunto. Es un tema interno del Partido Justicialista, en todo caso. Pero, además, al igual que todos los demás partidos dispuestos a integrar un frente con Cristina como candidata a senadora, el grueso de los peronistas bonaerenses (militantes, afiliados, simpatizantes) reconocen su conducción, como mínimo, o bien su liderazgo o su capacidad de convocar votos, superior a la de todos los demás referentes políticos identificados con el proyecto nacional, popular y democrático; o simplemente superior al resto de los peronistas del distrito, si se quiere conceder a una mirada pequeña y sectaria de las cosas. Claramente, el Peronismo, más allá de los conciliábulos partidarios, es la porción principal del potencial electorado. El Partido Justicialista, pieza fundamental del dispositivo electoral en formación (similar al que gobernó hasta 2015) debería tomar nota de este sentir popular, y no perder de vista lo que se deduce de esta circunstancia. Al menos, si quiere ser representativo de algo más que un sello todo terreno. Al menos si sus dirigentes desean ser intérpretes y representantes del pueblo peronista bonaerense.
Por su parte, la facción liderada por Randazzo y Alberto Fernández debería recapacitar: si el enemigo principal es el gobierno de Cambiemos y su programa de hambre, desindustrialización y entrega, no tiene sentido centrar las aspiraciones políticas en la confrontación contra Cristina. Eso precisamente es lo que el macrismo quiere: que Cristina sea desplazada de su rol no sólo en el Peronismo sino, directamente, en la política.
Las últimas PASO en la provincia profundizaron desencuentros y lejos estuvieron de dinamizar a la propia fuerza. Las PASO son una herramienta adecuada o no según las condiciones de cada coyuntura. En ésta sólo servirían al festín mediático de mostrar, no civilizados y gentiles disensos, sino disensiones salvajes; e incluso de buscar una incidencia en la resolución de nuestros conflictos, aprovechando la inexistencia de internas PASO en las demás alianzas del distrito, lo que podrá no ser definitorio, pero sí distorsivo.
Si estamos todos dispuestos a llevar a las cámaras un programa de defensa del interés nacional y popular (y hasta de la democracia, ante el visible riesgo que corre el estado de derecho), si estamos todos dispuestos a no dejar las convicciones en la puerta del Congreso para terminar votando leyes antipopulares con alguna cosmética justificativa, no debería haber problema en conformar una lista de unidad.
La mano está tendida. Los dueños de todas las cosas, seguros de querer borrar de la historia a Cristina, a los 12 años felices y a toda memoria de un proyecto nacional y un peronismo transformador, observan acechantes esperando que esa mano no sea aceptada.
El Pueblo espera a ver quiénes están verdaderamente dispuestos a confrontar en su defensa. Su felicidad y la grandeza de la Nación se construyen con todos los que verdaderamente la desean, vengan de donde vengan. Eso sí, que el Peronismo esté “a la altura de las circunstancias” es responsabilidad exclusiva de nosotros, los peronistas.

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2 comentarios

  1. La unidad sería una mala noticia para el pueblo, no para Macri.
    Si se le da lugares en la lista de diputados a gente que solo quiere irse del bloque para votarle leyes a Macri, de que victoria estariamos hablando ??.
    Seriamos más en el conteo electoral pero con tantos “aliens” adentro que estariamos garantizando la mayoría del ajuste en el Congreso.

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