CRÓNICA DE UN MAGNICIDIO / 3. Fernando Sabag Montiel, el que empuñó el arma
IVY CÁNGARO / INFOBAIRES 24 Lo primero que pensó, esposado y sentado en el patrullero, fue que perdería la seña que esa misma tarde, en un local de Quilmes, había dejado para un tatuaje. Habían pasado unos minutos de las nueve de la noche y ahí, en el corazón de Recoleta, su mundo parecía en pausa. No tenía miedo y tampoco estaba nervioso. No sentía nada, estaba en blanco. Con…
