PLAN QUNITA, su regreso, un acto de justicia

Luego de la caída de Perón, la mal llamada “revolución libertadora” destruyó los pulmotores que había adquirido la Fundación Eva Perón solo porque llevaban la leyenda con su nombre. Casi al mismo tiempo, como si fuera un castigo bíblico, sobrevino una epidemia de poliomelitis, enfermedad virósica que afecta particularmente a los niños, con las consiguientes parálisis y muertes de niños a los que la enfermedad les afectó el sistema respiratorio, muchos de los cuales se hubieran podido salvar de contar con aquellos pulmotores (la poliomelitis fue prácticamente erradicada de la faz de la tierra gracias a las vacunas, primero la de Jonas Salk y luego la del polaco Albert Sabin). La comparación con lo sucedido con el Plan Qunita surge espontáneamente cuando se recuerda que el monstruoso (y me hago cargo de lo que digo) juez Claudio Bonadío ordenó destruir las cunitas. Lo único peor que se me ocurre es Herodes ordenando matar a los bebés recién nacidos.

Hace dos años y medio (ver segundo video) el actual ministro Daniel Gollán –entonces injustamente procesado– explicaba en qué consiste el plan, y por qué supresión trajo como consecuencia la muerte de muchos bebés. JS

 

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