ROJOS. De los militantes del PCA que resistieron a la dictadura
Siempre me llamo la atención el paralelismo entre la Iglesia Católica y el Partido Comunista. Mi antipatìa por sus conducciones se contrapesaba con mi empatia con sus militantes de base. Nunca olvidaré al diarero Alberto Velázquez, que tenía un pequeño kiosko en Independencia y Bernardo de Irigoyen y que se dedicaba full time a la militancia, y menos aún de Santiago Díez, «El cabezón», el contador siempre represaliado, expulsado del…
