40º ANIVERSARIO. La noche de los lápices hoy

Testimonios de Emilce Moler y Pablo Díaz. Actos en La Plata y Bahía Blanca

Dos sobrevivientes instaron a continuar la lucha al cumplirse 40 años de “La noche de los lápices”

  • Memoria Verdad y Justicia - Télam

    Emilce Moler. Salvó la vida gracias a los contactos de su familia con monseñor Plaza.

    Estudiantes del Colegio Normal 3 de La Plata fueron secuestrados hace 40 años -un 16 de septiembre de 1976- por efectivos de la Policía bonaerense, comandada por el entonces coronel Ramón Camps, en un hecho que pasó a la historia como “La Noche de los Lápices”, el nombre que le dieron los represores. Las víctimas eran militantes que habían participado en las movilizaciones que un año antes antes habían conseguido la implementación del Boleto Estudiantil Secundario (BES) en la capital de la provincia de Buenos Aires. En agosto de 1976, la dictadura decidió suspender este beneficio con el propósito provocar una protesta y así identificar a los referentes del movimiento estudiantil que lideraban el reclamo.Así consta en un documento de inteligencia titulado “La Noche de los Lápices”, hallado años más tarde en dependencias de la la Policía bonaerense.

En dicho documento, el comisario mayor Alfredo Fernández describe las acciones que se debían emprender contra estos jóvenes, “integrantes de un potencial semillero subversivo”.

En efecto, todos los jóvenes que fueron secuestrados y permanecen desaparecidos eran militantes de la Union de Estudiantes Secundarios (UES), ligada a la guerrilla de Montoneros.

La noche del jueces 16 de septiembre –cuando se cumplían 21 años del inicio del golpe cívico-militar que depuso al presidente Juan Domingo Perón–  se inició un operativo conjunto de efectivos policiales y del Batallón 601 de Inteligencia del Ejército para capturar a nueve jóvenes que tenían entre 16 y 18 años.

Claudio De Acha; María Clara Ciocchini; María Claudia Falcone; Francisco López Muntaner; Daniel Racero y Horacio Ungaro eran arrancados de sus domicilios en la primera jornada de esa acción criminal.

El viernes, los represores apresaronn a Emilce Moler y Patricia Miranda, que estudiaba en el Colegio de Bellas Artes de La Plata.

Cuatro días después caía Pablo Díaz, quien formaba parte de las Juventud Guevarista, un grupo vinculado al Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y a la guerrilla del Ejército Revoluionario del PuebloN(ERP).

Todos fueron conducidos al centro clandestino de detención conocido como “Pozo de Arana”, donde se los torturó durante semanas, y luego se los trasladó al “Pozo de Banfield”.

Moler y Díaz recuperaron la libertad tras permanecer varias semanas cautivos en ese centro de detención ubicado en el partido de Lomas de Zamora.

Miranda también salió con vida de Arana, la trasladaron al Pozo de Quilmes y quedó alojada en la cárcel de Villa Devoto, a disposición del Poder Ejecutivo hasta marzo de 1978.

Gustavo Calotti, que había terminado el secundario un año antes, cayó en cautiverio el 8 de septiembre, y se lo considera un sobreviviente de estos hechos, ya que padeció la tortura junto a estos jóvenes.

Once años después de los hechos, Díaz testimonió en el Juicio a la Juntas, y dio cuenta de los padecimientos que sufrió en el pozo de Banfield junto a sus compañeros.

Sus vivencias quedaron reflejadas en el libro “La Noche de los Lápices”, de Maríab Seoane y Héctor Ruiz Nuñez, publicado en 1985 y que dio origen a una película que se estrenó en 1987 y se convirtió en un éxito de taquilla.

La sanción de la Ley de Obediencia Debida impidió en los años ’80 que el comisario Miguel Etchecolatz, autor material de estos secuestros y desapariciones, enfrentara la acción de la Justicia.

Tras derogarse en 2003 la leyes de Obediencia Debida y Punto Final y los indultos dictados por el ex presidente Carlos Saúl Menem, se iniciaron los juicios de lesa humanidad y Etchecolatz recibió sentencias por varios crímenes.

Al ex comisario, quien podría acceder en estas horas al beneficio de la prisión domiciliaria, se lo declaró culpable por los delitos cometidos en el Circuito Camps.

En ese juicio se procesó el caso de La Noche de los Lápices, además de otros crímenes perpetrados en los centros clandestinos de detención de La Plata y cercanías.

Pese al trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), los cuerpos de las víctimas aún no pudieron ser identificados.

El ex cabo de la policía Roberto Grillo, que participó en el secuestro de los estudiantes le confió hace años a la familia Ungaro que aunque él no participó de los asesinatos, se le ordenó “quemar los cuerpos de los chicos”.

En reconocimiento a la lucha de este grupo de jóvenes militantes desparecidos se conmemora cada 16 de septiembre el día de la Reafirmación de los Derechos de los Estudiantes Secundarios.
Moler convoca a seguir luchando

Emilce Moler

La sobreviviente Emilce Moler convocó a los jóvenes a seguir luchando “para no perder los derechos adquiridos”.

“Los jóvenes tienen que reaccionar ante las injusticias y ante políticas contrarias a sus intereses, tienen que construir su propia agenda (de lucha) y saber que las construcciones colectivas permiten sostener la continuidad de los derechos, para que no se pierdan”, afirmó Moler en diálogo con Télam.

La mujer reiteró que los jóvenes de hoy “deben luchar para no perder derechos adquiridos, reaccionar ante situaciones adversas y abrazar la política como una herramienta de transformación”.

Moler sostuvo que los aniversarios, como el que se cumplirá mañana, “son necesarios para hacer un alto en cuestiones cotidianas y recordar en voz alta a los compañeros que no están”.

“Yo fui militante en aquellos años porque el contexto político (la dictadura militar) merecía que reaccionara ante las violaciones a los derechos humanos, como joven uno reacciona, el boleto estudiantil fue una de las tantas luchas que teníamos en esa época”, destacó con firmeza.

Emilce Moler tenía 17 años, cursaba 5to año en el Bachillerato de Bellas Artes de La Plata, estudiaba inglés y hacía talleres de plástica y dibujo, cuando fue “arrancada” de su cama por una patota policial, en la madrugada del 17 de septiembre de 1976.

Fue encapuchada, maniatada e introducida en auto en el que fue trasladada al centro clandestino que funcionaba en Arana, en la periferia de La Plata, donde fue torturada con picana durante una semana entera, oyendo también cómo torturaban a sus compañeros Claudia Falcone y Horacio Ungaro.

Los represores la trasladaron luego a la Brigada de Investigaciones de Quilmes, luego a la comisaría 3era de Valentín Alsina y finalmente en 1977 la alojaron en la cárcel de Devoto, donde permaneció un año y medio hasta que se le otorgó la libertad vigilada.

Contó que participará de los actos conmemorativos de mañana, en especial los que se realizarán “en mi escuela”, el Bachillerato de Bellas Artes, “donde también eran alumnos Claudia Falcone y Francisco López Montaner”.

“Mañana, entre las actividades en la escuela, se hará también un acto reparatorio, ya que se le entregará el legajo reparado a un compañero, Cristobal Mainer, que no pudo terminar la secundaria porque fue detenido a los 16 años, y estuvo 5 años preso hasta que lo liberaron”, sostuvo con emoción.

Pablo Díaz

Pablo Díaz afirmó que la lucha de sus compañeros desaparecidos “se renueva cada vez que los jóvenes procuran ampliar sus derechos” y agregó que “dar testimonio del horror” es parte del compromiso que asumió para “honrar la memoria” de sus amigos y de “todas las víctimas del terrorismo de Estado”.

“El compromiso de quienes padecimos La Noche de los Lápices se renueva en cada generación que lucha por ampliar sus derechos. Sea la del boleto estudiantil o por afirmar sus diversidades, sus opiniones y libertades. Los pibes de hoy viven con más pasión y amplitud que nosotros, que éramos un poco más dogmáticos”, señaló Díaz en diálogo con Télam.

Pablo dedica parte de su vida a ofrecer charlas para los adolescentes, en las cuales reflexiona sobre el significado que tuvo aquel crimen.

“Noto en los pibes una evolución en relación a cómo perciben todo lo que vivimos nosotros. En los ’80 se trataba de acercarse al horror, de sopesar con nuestro testimonio la indignación. En los ’90, eran relatos que intentaban perdurar ante el olvido. Y después de los 2000, se empezó a recobrar el sentido por investigar y reconstruir nuestra historia. En eso estamos hoy”, apuntó.

Díaz reconoce que la difusión de la película sobre los hechos, que se estrenó en 1985, fue “fundamental” para que los jóvenes conozcan “una historia que hoy es percibida como un un relato en el que, a pesar del horror, hay mucho amor”.

“Hace poco, en una de las charlas salió el tema de las violaciones que sufrieron nuestras compañeras durante el cautiverio. Los chicos y chicas me decían que les habían sacado el derecho a elegir cuándo convertirse en mujeres. Esas cosas son las que movilizan a los pibes hoy, el hecho de poder decidir, sobre todo en cuestiones de identidad sexual. Eso era algo que nuestra generación no se planteaba”, remarcó.

Tras la reimplementación este año del Boleto Estudiantil en la provincia de Buenos Aires, Díaz se reunió en La Plata con la gobernadora, María Eugenia Vidal, y calificó “como positivo” que la mandataria lo haya recibido, pese a “las diferencias políticas” que tiene con su administración.

“Fue la primera gobernadora en recibirme en 40 años y eso resultó positivo. Planteé mis diferencias y ella me respetó. Es una buena medida que se haya implementado el boleto, pero debería ampliarse a los chicos que estudian en las universidades”, consideró.

En la actualidad, en la Justicia de La Plata se discute la posibilidad de que el ex comisario Miguel Etchecolatz, condenado por delitos de lesa humanidad y partícipe en la Noche de los Lápices, reciba el beneficio del arresto domiciliario, y ante esa posibilidad, Díaz señaló que “los familiares de las víctimas sienten mucha angustia”.

“Veo con preocupación que haya un retroceso con respecto a la política de Memoria, Verdad y Justicia. Eso es algo que genera angustia entre los familiares de las víctimas”, remarcó.

Díaz, que dio testimonio sobre sus padecimientos y el de sus compañeros en el histórico Juicio a Las Juntas militares, admitió que entonces hablaba por sus amigos, pero que “en la actualidad lo hace por los 30 mil desparecidos”.

“Cuando salí del Pozo de Banfield les prometí a mis compañeros que no iba a olvidarlos. Viví para dar testimonio de lo que les pasó a ellos, pero ahora lo hago por los 30 mil detenidos desaparecidos. Honrar la memoria es mi deber como sobreviviente”, enfatizó.

Durante cuatro décadas, Pablo, platense de nacimiento e hincha de Estudiantes, se abocó a la tarea de difundir su historia y la de sus compañeros, y eso le permitió conocer a diversas personalidades, entre ellas el cineasta japones Akira Kurosawa, quien le dio “una lección” sobre la naturaleza de los hombres que lo torturaron.

“Una vez, en 1989, fui a Japón a verlo a Kurosawa porque nos había comprado los derechos de la película para exhibirla allí. En una charla dije que ‘mis torturadores eran animales’, y él, después me corrigió: ‘Nunca les saques a tus victimarios la responsabilidad de ser humanos’. Tenía razón, y por eso es tan importante hacer justicia y dejar atrás todo sentimiento de venganza”, subrayó.

La Plata

Estudiantes secundarios y universitarios marcharán hoy por el centro de La Plata para recordar “La Noche de los Lápices. La marcha, convocada por la UES y la Federación de Estudiantes Secundarios (FES), comenzará en las 13 en la Plaza Italia y culminará en la puerta del Ministerio de Infraestructura bonaerense, en 7 y 58, de la capital provincial.

“El 16 de septiembre de 1976, en nuestra Ciudad, un grupo de estudiantes Secundarios fueron secuestrados, torturados y posteriormente desaparecidos por la Dictadura Cívico-militar. Hay quienes atribuyen la desaparición a los reclamos de estos jóvenes por un boleto estudiantil. La historia demuestra que fueron secuestrados por defender sus ideas, por luchar por un país más justo, y por pelear por una educación popular”, destacan los organizadores en su página de Facebook.

La Universidad Nacional de La Plata organizó una serie de eventos, actos e intervenciones urbanas para recordar a los estudiantes secuestrados y desaparecidos.

El Bachillerato de Bellas Artes, al que asistían varios de los estudiantes secuestrados, organizó una vigilia que comenzará esta noche e incluye una radio abierta, música en vivo y un taller de pancartas alusivas para finalizar mañana con la inauguración de un mural en la sede de este colegio, en las calles 10 entre diagonal 78 y 63 de La Plata.

La Prosecretaría de Derechos Humanos de la Universidad Nacional de La Plata entregará el legajo reparado de Juan Cristóbal Mainer, otro estudiante que fue secuestrado y estuvo detenido ilegalmente durante la última dictadura militar.

El Colegio Nacional de La Plata, dependiente de la Universidad platense, inaugurará el Mural “La Noche de los Lápices” realizado por las profesoras María Cristina Terzaghi y Verónica Sánchez Viamonte, junto con los equipos de trabajo conformados por estudiantes del colegio y de la carrera de Muralismo de la Facultad de Bellas Artes de la universidad platense.

La obra que se plasmará sobre la pared del edificio ubicado sobre calle 50 reconstruye un mural esgrafiado en los Jardines del Ministerio de Obras Públicas de la provincia de Buenos Aires, que fue construido por el Grupo Tapis -Taller de Arte Público e Integración Social- coordinado por Cristina Terzaghi y alumnos de la Facultad de Bellas Artes.

Bahía Blanca

La Coordinadora Estudiantil por el boleto secundario de Bahía Blanca realizará una movilización por el centro de la ciudad, a 40 años de la Noche de los Lápices, al mismo tiempo que docentes, nucleados en la Asociación de Docentes de la Universidad Nacional del Sur (ADUNS) – y que integra la CONADU Histórica-, llevarán a cabo una medida de fuerza que incluirá una movilización a partir del mediodía.

La movilización de los estudiantes fue convocada a partir de las 12 en la plaza Rivadavia ubicada en Alsina 65, frente al Palacio Municipal y en pleno centro de la ciudad.

Por su parte, los docentes de la UNS de esa ciudad realizarán un paro de 24 horas en reclamo de la reapertura de la recomposición salarial y se movilizarán en el marco 40 aniversario de La Noche de los Lápices.

“Los docentes paramos reclamando la inmediata reapertura de la negociación salarial, boleto educativo gratuito, aplicación del convenio colectivo de trabajo y derogación del impuesto a las ganancias sobre el salario de los trabajadores, entre otros”, agregaron.

La medida de fuerza afectará a más de 2.700 alumnos de las escuelas dependientes de la UNS.

En un comunicado difundido hoy, por la Coordinadora Estudiantil, se señala que “el movimiento estudiantil de la provincia de Buenos Aires ha dado grandes pasos para conseguir la implementación del Boleto Estudiantil. Se logró la sanción de una Ley y en el caso de Bahía Blanca una ordenanza que adapta la ley provincial al servicio de líneas municipales”.

“Comenzado el segundo cuatrimestre el gobierno de (María Eugenia) Vidal anunció la implementación del boleto con muchísimas restricciones y sólo para estudiantes primarios, secundarios y de la Universidad Nacional de La Plata”, agregaron.

En ese sentido, la Coordinadora expresó que en el caso de Bahía Blanca “no tuvo ningún tipo de efecto este anuncio y ni siquiera se ha implementado para los sectores antes mencionados. El gobierno local desobedece una ley provincial y también una ordenanza municipal votada el 1 de octubre de 2015”.

“Salgamos con todo a la calle, por la implementación definitiva del boleto estudiantil para todos los estudiantes, contra la impunidad de ayer y hoy”, agregó el comunicado.

Según se indicó en el caso de Bahía Blanca, la implementación del boleto estudiantil gratuito es para las líneas provinciales y no locales, por lo que recién se podría aplicar el año próximo debido a un presupuesto que ya fue implementado para este año.

En Almagro

Ex alumnos de escuelas secundarias porteñas homenajearán a sus compañeros desaparecidos durante la última dictadura, colocando baldosas en el 40º aniversario de la Noche de los Lápices

Las baldosas será colocadas frente a la Escuela Normal Superior 7, en Corrientes 4261, y llevarán los nombres de Dora Falco, Teresa Israel, María Delia Leiva, Liliana Aimeta, Silvia Beatriz Gallina y Mónica Beatriz Teszkiewicz, alumnas desaparecidas por el terrorismo de Estado de ese secundario así como de las Escuelas Comerciales 8 y 25, todas en el barrio porteño de Almagro.

Comentario (1)

  1. Joaquín BERTRAN

    LA MENTIRA DE “LA NOCHE DE LOS LÁPICES”. Al cumplirse un nuevo aniversario de este falaz suceso, se han efectuado actos de homenaje y recuerdo, por supuesto, distorsionando la verdad. En efecto, una deliberada mentira disparada en los años 80´ y luego potenciada por la propaganda obrante durante el prolongado latrocinio kirchnerista, consistió en tomar como referencia el mamarrachesco filme de Héctor Olivera titulado “La Noche de los Lápices”, un bodrio maniqueo y falsario obligatoriamente impuesto en la enseñanza escolar oficial, como si dicha película encarnase una verdad revelada en vez ser lo que verdaderamente es: una historieta audiovisual plagada de caricaturizaciones ideológicas y manifiestas patrañas historiográficas.
    Resulta que el promocionado filme nos cuenta una historia (que los farsantes que la apañan pretenden hacer pasar por verídica) en la cual un simpático grupito de inocentes estudiantes bregaban por una enternecedora rebaja en el boleto estudiantil.
    Visto y considerando que la mentira de la “Noche de los lápices” es refutada por los propios protagonistas1, vale complementar lo expuestos con las posteriores declaraciones del ex Montonero Martín Caparrós, quien sobre el particular sostuvo: “Creo que hubo una construcción inicial que fue esta idea de las víctimas impolutas. El desaparecido como víctima angelical que es la idea que sintetiza La noche de los lápices. La noche de los lápices es la mayor falacia que se ha producido en la historia argentina contemporánea. Falacia que se va a reproducir cuándo, ¿mañana, pasado?, ¿cuándo es el día de la noche de los lápices?…Pero La noche de los lápices es un mamarracho, quiero decir es como la quintaesencia de esta idea de ¡ay!, esos pobres chicos estudiantes secundarios que querían el boleto estudiantil, los agarraron los militares que eran tan malos y los mataron a todos. Esos chicos que querían el boleto estudiantil, además de querer el boleto estudiantil, eran militantes de unas organizaciones, unas agrupaciones que apoyaban a unas organizaciones que estaban a favor de la lucha armada y de todo eso” y haciendo un análisis global de la guerra revolucionaria en la que él (Caparrós) participó en calidad de protagonista Montonero se pregunta: “¿Si ganábamos nosotros, las cosas hubieran sido mejores?” “¿nos hubiera gustado vivir en un país donde hubiéramos ganado” y concluye “Yo dudo de que hubiese durado mucho tiempo en un país gobernador por Montoneros”.
    El ex montonero Martín Caparrós: de vez en cuando incurre en la buena costumbre de contar la verdad.
    Pero la confesión más descarnada de todas, probablemente la haya dado Jorge Falcone (oficial Montonero y hombre de confianza del jefe Mario Firmenich), es decir el hermano de María Claudia Falcone (la otra protagonista de la película en donde la susodicha es mostrada como mártir), ya que en nota concedida y transcripta para el libro “Montoneros, Soldados de Menem?, Soldados de Duhalde?” de Viviana Gorbatto, éste expresa:
    “–Mi hermana no era una chica ingenua que peleaba por el boleto estudiantil. Ella era toda una militante convencida. Ni mi hermana ni yo militábamos por moda. Nuestra casa fue una escuela de lucha”.
    –¿Tu hermana y vos eran montoneros convencidos?
    –(Falcone) Sí. Nadie nos usó ni nadie nos pagó. No fuimos perejiles como dice la película de Héctor Olivera (…) fuimos a la conquista de la vida o la muerte (…). En el departamento donde cayó mi hermana se guardaba el arsenal de la UES de La Plata. Mi hermana no cayó por el boleto secundario, sino por una patria justa, libre y soberana. La gente que tenía la conducción de un colegio secundario no se chupaba el dedo. Tenía práctica política y militar”

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