ATENTADO A LA EMBAJADA DE ISRAEL / 1. Un ataque de falsa bandera cometido por mercenarios judeófobos
Actualizado el domingo 15 de marzo con el video audio de Garbarz y mis comentarios (porque no supe entrar a la reunión y la seguí por YouTube). Seguidamente, la entrevista que me hizo Gabriel Fernández (Radio Gráfica).
Se acerca el 34º aniversario de la voladura de la Embajada de Israel. Durante más de tres décadas he escrito mucho sobre él, tanto que hace un momento traté de contar cuantas notas publique aquí, en Pájaro Rojo, y perdí la cuenta. La Corte Suprema de la Nación mantiene pisado el expediente para que nadie pueda verlo y corroborar que es muy claro quienes y cómo pusieron la bomba, su pertenencia o protección por parte de la Policía Federal y la complicidad del jefe de la propia seguridad de la sede diplomática en el desvío de las investigaciones. Que coincide con el absoluto desinterés de Israel en que se avanzará en la investigación (no sólo porque no se presentó como querellante sino porque la boicoteó de todas las maneras posibles) con éxito, hasta el punto de que la Corte Suprema nunca estableció indubitablemente si los muertos fueron 22 o 29, en cuyo caso siete cadáveres se habrían sacados subrepticiamente del país.

Si bien hubo sospechas sobre presuntos instigadores sirios y sirio-argentinos, no las hubo originariamente sobre ningún iraní. Al principio la una SIDE vasalla de Israel y la CIA se lo atribuyó a una inexistente organización terrorista que seguidamente se dijo que era un nombre de fantasía del Hezbolá libanés. Lo de Irán vino después y nunca fue convalidado a pesar de las presiones por la versátil Corte menemista por su absoluta falta de pruebas.
Casi todo lo que pude averiguar al respecto se encuentra en una largo capítulo de mi libro «Caso Nisman: Secretos inconfesables», cuya bajada es «‘Suicidios’ en serie, tráficos ilícitos y masacres de la Embajada de Israel y la AMIA» (Punto de Encuentro, 2015), cuya lectura recomiendo con vehemencia.
En diciembre de 2023 me apersoné en la Corte Suprema con un largo y meduloso escrito redactado con el auxilio de uno de los abogados más duchos en el tema reclamando tener acceso al expediente judicial en virtud de la ley de acceso a la información pública y después de dar varias vueltas por el Palacio de Tribunal (al que los abogados de la AMIA para los que trabajé en aquellos primeros años llamaban con sorna «la casa de Caifás») recalé en la Secretaría en la que se encuentra bajo siete llaves donde un funcionario que se negó a dar su nombre me dijo que no me podían habilitar porque las investigaciones seguían en curso (?) por lo que seguía vigente el secreto de sumario.
Seguidamente, la muy importante charla que dio Ariel Garbarz. Que demuestra que, sin la menor duda (y con el reconocimiento de la jefatura de la Policía Federal) el atentado a la Embajada de Israel fue coordinado por el Comando Radioeléctrico de la propia Policía Federal, y que Israel trató de desviar desde un primer momento investigación hacia Irán.
No se la pierdan. Después, los comentarios que le hice a él.
1) Al cometerse ambos atentados el jefe de la PFA no era Baltasar García (era el subjefe) sino el comisario general Jorge Luis Passero (que dijo desde un primer momento que la bomba había explotado adentro, aunque se calló luego de que el jefe de la seguridad (bitajom) de la propia embajada, Roni Gorni, desviara la investigación empeñándose en afirmar que se había tratado de un ataque con un vehículo-bomba.
2) Antes del canalla de Esteban Canevari, el secretario de la Corte que estuvo al frente de la investigación fue Alfredo Bisordi, un declarado partidario del dictador Videla que paradójicamente tuvo una actuación correcta (ser opuso al desvío de la investigación).
3) El primer presidente de la Comisión Bicameral fue el radical Melchor Cruchaga que respondía a la SIDE al igual que su sucesor, el peronista rionegrino Carlos Soria, quien terminaría siendo el jefe de la SIDE al ser nombrado Secretario de Inteligencia.Cuando yo declaré en la comisión dejé claro que, como ya había denunciado ante el juez Galeano, el médico de Memem, Alejandro Tfeli, había participado en las maniobras previas a la realización del atentado a la AMIA. A su término, Soria le dijo a Crónica TV que atento a la gravedad de lo denunciado me volvería a convocar, lo que jamás hizo.
4) No sabia lo del patrullero 115 en «Automotores Orletti», siniestro lugar donde entre otros crímenes asesinaron a mi amigo Marcelo Ariel Gelman y sacaron a su esposa María Claudia García Iruretagoyena para llevarla secuestrada a parir a Montevideo, quitarle su beba y seguidamente asesinarla.
5) Como dije a la pasada y explique claramente en otro post no es verdad que se pueda acceder al expediente judicial. Del mismo modo en que Canevari estuvo sentado sobre él durante muchos años, así sigue, bajo siete llaves, por más ilegal que sea.
6) Quien tenga alguna duda sobre la participación de policías federales en los atentados y tenga pereza de investigar que vea la primera temporada de la serie Iosi, el espía arrepentido por Prime.
Ahora si, los dejo con la entrevista que me hizo Radio Gráfica.
