DEFINICIÓN. Ilan Pappé, historiador israelí: «La defensa de los palestinos es una obligación moral»
“Tel Aviv siempre consideró que debe dominar al mundo árabe”
Pappé publicó en Francia, España y Argentina una «Breve historia del conflicto entre Israel y Palestina» mientras Israel continúa atacando Gaza, Cisjordania, Líbano y Siria.


MEDIAPART
El lunes 4 de mayo salió a la venta la edición francesa de un breve libro del historiador israelí Ilan Pappé con un título muy claro: Breve historia del conflicto entre Israel y Palestina (Les Liens qui libèrent; editado en España por Capitán Swing). En menos de 200 páginas, el profesor de la Universidad de Exeter, en Reino Unido, resume décadas de trabajo de los denominados “nuevos historiadores” israelíes —él es uno de ellos—, que han puesto en tela de juicio la historia oficial del conflicto entre Israel y Palestina.
Pappé, nacido en Israel en una familia de judíos alemanes que huyeron de la Alemania nazi, se ha convertido, a raíz de sus investigaciones históricas, en un intelectual comprometido, antisionista y defensor de los derechos de los palestinos. Actualmente dirige el Centro Europeo de Estudios sobre Palestina.
El compendio que publica hoy subraya con contundencia la continuidad ideológica entre los orígenes del sionismo y la política actual del Gobierno de Netanyahu en la Franja de Gaza, Cisjordania y el resto de Oriente Medio.
—¿Qué le llevó a escribir esta Breve historia del conflicto entre Israel y Palestina, y por qué ahora?

—Hay una pequeña diferencia, pero no cambia lo fundamental. Para que el sionismo se hiciera realidad, se necesitaba una coalición muy fuerte que aceptara la idea de que la única solución al problema judío en Europa era un Estado judío en el corazón del mundo árabe a costa de los palestinos, y que si los palestinos y el mundo árabe se oponían a ello, tendrían que enfrentarse a una coalición mundial. Eso no ha cambiado. Los palestinos percibieron como una amenaza existencial la idea de que debían ser sustituidos, desplazados y suplantados por los judíos de Europa, y más tarde también por judíos procedentes de países árabes y orientales, y formaron su propio movimiento de resistencia. Y ese movimiento de resistencia sigue activo hoy en día. Por lo tanto, para mantener a Israel, sigue siendo necesaria una amplia coalición. Esa coalición está compuesta por miembros que no están de acuerdo en todo, pero que, no obstante, coinciden en el proyecto sionista. Por ejemplo, los sionistas cristianos siguen creyendo que se trata de un programa divino, que traerá la segunda venida del Mesías. Los conservadores estadounidenses, o “nuevos conservadores”, consideran que es importante porque se trata del bastión de Occidente y de Estados Unidos en una región muy hostil. Las multinacionales que comercializan material militar consideran que se trata de una oportunidad formidable. Y luego, por supuesto, está el sentimiento judío, que es probablemente el más auténtico entre los miembros de esas alianzas, según el cual se necesita una especie de nuevo Estado refugio al que poder acudir si las cosas se tuercen, como ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial.
—Creo que han ocurrido dos cosas. En primer lugar, la comunidad internacional no reacciona ante la brutalidad cotidiana. Reacciona cuando la brutalidad es muy dramática. Pero no ha habido un solo día desde la llegada de los sionistas a Palestina en el que los palestinos no hayan estado expuestos a la brutalidad sionista, aunque ciertamente no siempre a gran escala.
En segundo lugar, Internet y las visitas de jóvenes de todo el mundo a Cisjordania y la Franja de Gaza han comenzado a revelar la realidad de la opresión israelí.

—Teniendo en cuenta lo que ha analizado en el marco de su trabajo, ¿ve puntos de comparación entre el pasado y la situación actual en la Franja de Gaza, por un lado, y en Cisjordania, por otro?
Ahora los palestinos de Gaza no pueden ir a ninguna parte, mientras que la mitad de la Franja de Gaza está vacía y totalmente controlada por Israel. No gozan de ninguna protección y siguen enfrentándose a las continuas operaciones militares israelíes. Se
está produciendo una escalada en términos de inhumanidad, barbarie y voluntad de diezmar abiertamente a las poblaciones, y no solo de obligarlas a marcharse.
En cuanto a Cisjordania, los palestinos dicen que la Nakba es un proceso continuo. Estoy totalmente de acuerdo. En Cisjordania, se trata de una limpieza étnica progresiva y gradual. Y solo estamos viendo la primera etapa. Consiste en intentar expulsar a los palestinos de la zona C, según los acuerdos de Oslo, que representa aproximadamente el 60% de Cisjordania, para desplazarlos hacia las zonas B y A, y luego sacarlos de la zona B, y crear una especie de Franja de Gaza en la zona A, es decir, bajo asedio. A continuación, les dirán: “Si se portan bien, podrán desplazarse y disfrutar de cierta. Pero si no lo hacen… fíjense lo que le ha pasado a la Franja de Gaza”.
Esa es la estrategia de Smotrich, oficialmente ministro de Defensa encargado de Cisjordania, pero que es en realidad el gobernador general de facto de Cisjordania. Smotrich habla de ello muy abiertamente. Cuenta con el apoyo de la mayoría de los miembros del Likud y de Netanyahu.

—Desde hace dos meses, asistimos a dos nuevos conflictos, contra Irán y contra el Líbano. ¿Usted cree que estos conflictos se inscriben en lo que usted denomina el conflicto israelo-palestino?
Siempre fue así. Israel intentó derrocar a los regímenes progresistas de Egipto y Siria antes de 1967, porque entendía que esos líderes, como Gamal Abdel Nasser en Egipto y el partido Baas en Siria, eran pro-palestinos.
Hoy los actores son diferentes. Pero la hegemonía en la región, para los responsables políticos israelíes, sigue siendo una condición previa para completar la transformación total de la Palestina histórica en un Estado puramente judío. Por lo tanto,
no se trata de un deseo de derrotar a Irán solo por el placer de hacerlo.
A ello se suma el hecho de que los partidarios del sionismo mesiánico, que ahora constituyen una parte muy importante del Gobierno. Creen que están reconstruyendo el reino bíblico de David y Salomón, que era temido y respetado por todos en Oriente
Medio. Y eso se condice con su visión de que Israel debe
ser una teocracia, ya que si eres una teocracia, haces lo que Dios quiere, y si haces lo que Dios quiere, estarán justificadas tus políticas hacia el mundo árabe.
—En entrevistas anteriores, usted afirmaba que Israel estaba al borde de una guerra civil fría, o incluso de una implosión, debido al conflicto entre el Estado teocrático de Judea, que acaba de describir, y el Estado de Israel, que usted considera más laico y más liberal. ¿Sigue siendo así dos años y medio después del 7 de octubre?
¿Será una sociedad laica y liberal, o una sociedad teocrática? Ahí está el conflicto. Y en esta lucha, creo que el Estado de Judea tiene ventajas. Las tendrá hasta que se vuelva demasiado absurda y aterradora, incluso para quienes la apoyan…. Y ya se puede observar en Estados Unidos un cambio radical en la actitud hacia Israel, incluso entre los jóvenes judíos. En Europa se vislumbran los primeros indicios de una toma de conciencia. La joven generación de políticos empieza a comprender que el peligro en Oriente Medio no es que Irán quiera desarrollar un arma nuclear, sino que Israel posea 220 bombas nucleares. Y que se convierta en ese Estado agresivo con rasgos teocráticos, con una mayor
opresión de los palestinos.
sociedad, y los que no son así. Creo, sinceramente, que una persona que afirma que la defensa de los palestinos es una obligación moral también se ocupará con sinceridad de las cuestiones que afectan a su propia comunidad y a su propio electorado.

