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EL PROYECTO ESTHER o como acusar de «antisemtitas» a quienes no convaliden el genocidio

El New York Times revela el plan de la derecha para “catalogar cualquier tipo de crítica a Israel” como apoyo a Hamás

DEMOCRACY NOW!

The New York Times acaba de publicar un detallado informe acerca del Proyecto Esther, un proyecto cuyo objetivo es aplastar el movimiento de solidaridad con Palestina en los Estados Unidos. Elaborado por la Fundación Heritage, el think thank de la ultradecha  impulsor del Proyecto 2025. Este nuevo proyecto llamado Esther se creó durante el Gobierno de Biden y establece un plan de acción para vigilar, silenciar y castigar a quienes se manifiesten a favor de Palestina con medidas que incluyen la deportación de personas que no tengan la ciudadanía estadounidense y la retención de fondos gubernamentales destinados a las universidades. Según parece, el Gobierno de Trump ha incorporado muchas de las propuestas de la Fundación Heritage.

“El Proyecto Esther tiene como objetivo instalar la idea de que todas las personas que critican a Israel, así como quienes se manifiestan a favor de Palestina están proporcionando apoyo material al terrorismo”, explica la periodista de investigación Katie Baker. “Dicen de manera muy explícita que están haciendo esto. […] Está todo expuesto en Internet y allí ha estado durante meses”.

Amy Goodman: Esto es Democracy Now!, democracynow.org, el informativo de guerra y paz. Pasamos ahora a un nuevo informe de The New York Times que se sumerge profundamente en el Proyecto Esther, un detallado plan político de la fundación de extrema derecha Heritage Foundation, más conocida por ser la creadora del Proyecto 2025. El Proyecto Esther se lanzó el 7 de octubre de 2024, y establece planes para vigilar, silenciar y castigar a los activistas propalestinos, incluyendo la deportación de ciudadanos no estadounidenses.

Katie J.M. Baker, periodista de investigación del New York Times habló con muchas gente antes de escribir su artículo “El grupo detrás del proyecto 2025 tiene un plan para aplastar el movimiento propalestino”.

Katie se une a nosotros ahora para hablar de ello.

–Bienvenida a Democracy Now!, es un placer tenerla con nosotros. Hable de su investigación.

–Katie J.M. Baker: Muchas gracias por invitarme. Encontré que el arquitecto detrás del Proyecto Esther dijo que no es coincidencia que lo que estamos viendo en relación con las acciones tomadas contra las universidades y manifestantes propalestinos a un nivel federal, estatal y local esté pasando meses después de que publicaron su informe.

“The Forward” había hablado inicialmente de este informe de la Fundación Heritage, pero usted fue mucho más lejos. Citó nombres y habló con personas detrás del Proyecto Esther. Cuéntenos quiénes son.

Sí, la mujer que supervisa el Proyecto Esther es Victoria Coates (foto). Ella fue asesora de seguridad nacional de Trump durante su primer mandato y tiene una larga historia de trabajo en asuntos israelíes. Y luego, Robert Greenway, quien dirigió los Acuerdos de Abraham y es también uno de los coautores del Proyecto Esther.

Robert Greenway

–¿Puede hablar de cuáles son exactamente sus planes? Y, ¿cuántos grupos judíos están involucrados en la configuración del Proyecto Esther, dado que los líderes del Proyecto Esther hablan de luchar contra el antisemitismo?

Sí, el Proyecto Esther tiene como objetivo etiquetar a todos los críticos hacía Israel y a los manifestantes propalestinos como personas que proporcionan apoyo material al terrorismo. Lo que significa que cualquiera que alguna vez haya participado en una protesta a favor de Palestina en una universidad, por ejemplo, está proporcionando apoyo material a esa causa y debe ser despedido o deportado. O condenado al ostracismo de lo que ellos llaman una sociedad abierta. Curiosamente, no hay muchos grupos judíos involucrados en este proyecto. Hay algunos, pero el grupo de trabajo que inspiró el Proyecto Esther fueron principalmente organizaciones cristianas de derecha.

¿Cual ha sido el papel de los cristianos sionistas?

–Algunos están interesados en Israel porque creen que ayudará a lograr el dominio cristiano en todo el mundo o provocar el fin de los tiempos bíblicos. Pero también hay muchos que creen en la existencia de unos valores judeocristianos compartidos, por lo que apoyan a Israel.  Creo que lo más interesante es que la Fundación Heritage incorporó muchos argumentos sobre antisemitismo en sus ataques contra las instituciones de educación superior desatados después del 7 de octubre (la incursión de partisanos de Hamás y otra organizaciones en la palestina ocupada por el Estado de Israek) y culpan a las políticas de diversidad, a Black Lives Matter y a ese tipo de movimientos progresistas por lo que ellos ven un aumento del antisemitismo en las universidades.

Quisiera escuchar a alguien a quien usted cita en su artículo. Democracy Now! habló el 18 de mayo con Stefanie Fox, directora ejecutiva de Voz Judía por la Paz, para pedirle su opinión sobre lo que usted expuso del Proyecto Esther.

–Stefanie Fox: El Proyecto Esther es una invención de los nacionalistas cristianos blancos ultraconservadores y debe entenderse un anexo al Proyecto 2025, el plan de la Fundación Heritage para reconvertir a EE.UU en una sociedad ultraconservadora. No tiene absolutamente nada que ver con la seguridad de los judíos, y está destinado únicamente a destruir el movimiento de liberación palestino, usando tácticas que luego podrán ser usadas contra cualquier otra comunidad o movimiento y contra la democracia misma.

El Proyecto Esther establece un camino para que el Gobierno de Trump perfeccione esos marcos legales que impulsarán de forma exitosa los objetivos del movimiento MAGA. Por  ejemplo, los ataques contra estudiantes extranjeros, como Mahmoud Khalil, a través de arrestos y deportaciones a causa de sus puntos de vista políticos, Un intento aterrador de ampliar el alcance de las ya de por sí injustas leyes antiterroristas y migratorias para usarlas contra el movimiento por los derechos de los palestinos, de las comunidades inmigrantes y de las libertades civiles en general.

El Gobierno de Trump y grupos como la Fundación Heritage piensan que si atacan a los grupos que ellos consideran más vulnerables, como los palestinos, a cualquiera que defienda los derechos humanos de los palestinos, de los inmigrantes, de las personas trans, nadie dará un paso al frente y opondrá resistencia.

Pero el giro fascista de este país no es inevitable. Si una coalición unida puede contrarrestar estos ataques ahora, podemos frenar el impulso que tiene en este momento la amplia agenda de Trump. Lo que justifica esa agenda es lo mismo que justifica el genocidio y la limpieza étnica de los palestinos que perpetra Israel con el apoyo de EEUU. Vemos dos males gemelos causados por la cínica utilización de falsas acusaciones de antisemitismo para garantizar que el Gobierno israelí rinda cuentas, al mismo tiempo que se avala el racismo generalizado y constante y la deshumanización que sufren los palestinos.

Esas tácticas vienen usándose desde hace décadas, y lo cierto es que han tenido un apoyo bipartidista, pero la derecha pro-Trump está consolidándolas y acelerando su uso. De ellas depende del uso del «antisemitismo» como arma y la incitación al racismo antipalestino. Y es que se quedaron sin argumentos.

La sola noción… Miremos, por ejemplo, la “Red de Apoyo de Hamás”, que es el término que usa la Fundación Heritage para describir el movimiento de liberación palestino. Es una acusación forzada y sin fundamento, con la intención obvia de vilipendiar todas y cada una de las críticas al Gobierno israelí. Y las acusaciones serían risibles —porque son descabelladas y no tienen fundamento— si se tradujeran en políticas mortales.

Hay millones de personas, incluyendo la mayoría de los estadounidenses y una cantidad cada vez más grande de judíos, que quieren ver el fin del genocidio que Israel está perpetrando contra los palestinos. Que están indignados de que nuestros impuestos se estén utilizando para asesinar y matar de hambre a decenas de miles de niños, y que quieren que los Gobiernos de Estados Unidos e Israel rindan cuentas por los crímenes de lesa humanidad que han cometido.

Es ante los ataques represivos que nuestra única opción es ser más decididos y más claros en la defensa de la vida de los palestinos todos los días y exigir justicia, igualdad y libertad para todas las personas, sin excepciones.

Escuchábamos a Stefanie Fox, directora ejecutiva de Voz Judía por la Paz, uno de los grupos que el Proyecto Esther identifica, según lo menciona ella, como una “Organización de Apoyo a Hamás” (HSO). También hacen referencia a la “Red de Apoyo de Hamás” (HSN). ¿Puede hablar más sobre esa denominación?

–Katie J.M. Baker: Sí,  el Proyecto Esther apunta a grupos antisionistas, como Voz Judía por la Paz, pero su objetivo es mucho más amplio. Según ellos, hay una red que no solo incluye a esos grupos, sino a grandes organizaciones sin fines de lucro, como la Fundación Tides, con George Soros como estratega.  Por otro lado están las instituciones de educación superior que albergan estas organizaciones: miembros del Congreso, senadores y los medios de comunicación. Y cualquiera que haya criticado a Israel o haya participado en cualquier tipo de actividad propalestina.

¿Cómo ha comenzado el Gobierno de Trump a cumplir con algunos de los objetivos trazados por el Proyecto Esther de la Fundación Heritage?

–El Gobierno de Trump no accedió a hablar conmigo para este informe, mientras que Heritage dice que puede ser solo una coincidencia, que no sabe si el Gobierno está siguiendo su plan. Pero el Gobierno de Trump y otros republicanos parecen haber pedido que se implementen más de la mitad de los objetivos realizables del Proyecto Esther. Vale la pena mirar el documento completo para tener una idea de qué es lo que podremos ver implementado en el futuro.

–Usted escribe: “Los arquitectos del Proyecto Esther imaginaron resultados que en su momento podrían haber parecido inconcebibles. […] Ahora, cuatro meses después de que Trump asumiera la presidencia, los líderes de la Fundación Heritage están celebrando una victoria temprana”.

–Ellos no lo dirán abiertamente. El Proyecto 2025 fue tan polémico y se convirtió en un tema de conversación tan grande durante la campaña electoral que Trump tuvo que distanciarse de él. Así que ahora son muy cuidadosos en mantener distancias. Pero sí dicen que se reúnen regularmente con funcionarios del Gobierno. Y el Sr. Greenway me dijo que no es una coincidencia que estemos viendo medidas como el bloqueo de miles de millones de dólares en fondos federales para las universidades. También vemos un llamado a monitorear las redes sociales de los inmigrantes para vigilar actividades, entre comillas, “antisemitas”. Estamos viendo los intentos de deportar a personas que han criticado a Israel o han abogado por los derechos del pueblo palestino. Y todo eso está claramente establecido en el Proyecto Esther.

¿Cuáles son los legisladores republicanos involucrados en este proyecto?

Abarca un espectro muy amplio. Hay personas dentro del Gobierno de Trump, republicanos en el Congreso. Así que es muy difícil mencionar a uno o dos, porque es algo muy generalizado.

Muchas gracias por estar con nosotros. ¿Cuál ha sido la respuesta a su reporte por parte de la Fundación Heritage, la gente detrás del Proyecto Esther?

No he escuchado de ellos, pero han mostrado explícitamente que es lo que están haciendo. No habían hablado públicamente antes, y tuve que presionarlos por un tiempo para que lo hicieran. Ahora y desde hace meses todo está disponible en internet.

Enlazaremos a su reporte para The New York Times, titulado “El grupo detrás del Proyecto 2025 tiene un plan para aplastar el movimiento propalestino”. Muchas gracias, Katie J.M. Baker, autora de ese artículo en The New York Times.

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